Espiritualidad Para Niños

Enseñando a tus niños sobre espiritualidad

domingo, 9 de octubre de 2016 · 00:00
Algo que puede ayudarnos a tener una relación fuerte con nuestros hijos es un lenguaje espiritual habitual y conversaciones frecuentes sobre la vida. 

A continuación  doy algunos consejos de cómo podemos abordar las preguntas de nuestros niños y cómo hablar con ellos acerca de temas espirituales:

  Todas las preguntas son buenas, asegúrate de tomar en serio la pregunta de tu hijo y no hacer que sienta que la pregunta es tonta, ridícula o muy fácil de responder. 

En algunos casos, si tus hijos mayores están cerca, puede ser necesario que los frenes mientras que tu hijo está haciendo la pregunta para asegurarte de que no se burlen o menosprecien a su hermano menor. No le pidas a tu hijo que busque la respuesta en otra persona. Seguramente no lo hará. El momento en el que un niño hace una pregunta espiritual, es el momento en que su alma y su corazón están abiertos. Incluso, si hay alguien con más conocimiento que tú, él ha decidido abrirse contigo y podría no sentirse cómodo preguntando a alguien más. 

En la mayoría de los casos, no van a recordar la pregunta, o peor aún, no puede sentir la urgencia por saber la respuesta tras el cierre de esa ventana especial. Si no tienes la respuesta en ese momento, dile a tu hijo que investigarás más y lo hablarán nuevamente.

Admite que no sabes todo o que hay diversas opiniones acerca del tema. Admitir que no sabes la respuesta o mostrar a tu hijo la diversidad de opiniones, es una parte importante en el proceso de aprendizaje y descubrimiento. Si no sabes la respuesta, dile que nunca pensaste en eso o tal vez ni siquiera lo habías escuchado y sugiere que ambos encuentren la respuesta juntos. 

Compartir diferentes puntos de vista con tu hijo le permite ampliar su conocimiento. Recuerda que la verdad siempre es simple. Con frecuencia no nos sentimos capacitados para enseñar espiritualidad porque tendemos a verlo como algo profundo y complicado. Si, es profundo, pero al mismo tiempo es muy sencillo. Rav Berg escribió en su último libro Nano:

Sin embargo, la mayoría de las veces que se nos presenta una verdad simple, lamentablemente, no la escuchamos; estamos condicionados y acostumbrados a complicar demasiado nuestras vidas, a dejarnos atraer por el caos. Se nos ha enseñado que si algo es complicado e intelectualmente desafiante, entonces debe ser  verdad. Esta noción errónea se interpone entre nosotros y el glorioso destino que nos está esperando. Recuerda: la verdad siempre es y será simple.

Reconoce la esencia natural espiritual de tu hijo. Los niños están cronológicamente más cerca que los adultos al tiempo en que estuvieron en el vientre de su madre, aprendiendo todos los secretos de la vida y su propósito. Ellos no tienen los mismos velos que los adultos. De hecho, somos nosotros los adultos, quienes en muchas ocasiones cubrimos la esencia de nuestros hijos con nuestra lógica y dudas.

Siempre sigue siendo un estudiante. La mejor manera de ser un maestro es pensar siempre como estudiante. Las preguntas de nuestros hijos deben despertar y elevar nuestra propia conciencia. El ser agradecido, ver la Luz en todo, reconocer que somos limitados y no vemos la película completa y el aprender continuamente nos hará los mejores maestros para nuestros hijos.

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