REPORTAJE

La casa “inquieta”

Mezcla de instalación artística y edificio experimental, la casa ReActor se asienta sobre una columna que se balancea en respuesta al movimiento de sus ocupantes y gira 360 grados impulsada por el viento.
domingo, 11 de diciembre de 2016 · 02:00
Ricardo Segura

Las personas que prefieren tener los pies sobre la tierra probablemente no se apuntarán a un posible club de admiradores de la casa ReActor, pero quienes gusten explorar las experiencias desconocidas y sensaciones intensas, seguramente disfrutarán mucho de esta vivienda, que se mueve reaccionando continuamente a lo que sucede dentro y fuera de sus paredes.

Esta mezcla de instalación artística y edificio experimental  ha sido diseñada y construida por los arquitectos-artistas Alex Schweder y Ward Shelley, y se localiza -o más exactamente funciona- en el centro artístico Omi International Arts Center, en Ghent, (Nueva York, EEUU), donde periódicamente puede ser visitada por el público.

ESCULTURA HABITADA EXPUESTA AL PÚBLICO

" Situada en la cima de una suave colina, en el denominado Campo de Arquitectura 01 del Omi, ReActor se convirtió durante unos días en una especie de "escultura habitable” donde Schweder y Shelley vivieron unas jornadas a la vista de su audiencia”, informa a EFE, Kate Geurin, directora de comunicaciones de este centro artístico neoyorkino.

"Los movimientos, continuos pero muy suaves, de esta vivienda experimental, hacen visible la íntima relación que existe entre la arquitectura y quienes la habitan, lo cual es precisamente el propósito de esta instalación que gira y se inclina”, añade.

Alex Schweder trabaja con la arquitectura y el "performance art” o "arte en vivo”  para "complicar la distinción entre los sujetos ocupantes y objetos ocupados”, según el centro Omi.

Por su parte, Ward Shelley trabaja como artista en Brooklyn, Nueva York, especializándose en grandes instalaciones que combinan la escultura y el denominado ‘arte en vivo’, de acuerdo a esta misma institución.

El mobiliario de la casa  incluye una cocina de gas propano, una nevera, una ducha, un inodoro químico, un par de camas, estanterías y sistemas de almacenamiento y sillas cómodas, aunque los diseñadores no quieren dar muchos detalles sobre cómo se mueve la casa, un sistema que incluye un eje y unos rodamientos dentro de la columna de apoyo, según la revista New Atlas.

"El movimiento de rotación y balanceo de este curioso hogar es constante y, a veces, da la sensación de que uno está siendo sacudido, pero es muy suave, y nunca nos ha provocado mareos ni molestias, ni tampoco nos ha despertado”, señala Schweder a esa misma fuente.

ARQUITECTURA EXPERIMENTAL INÉDITA

"ReActor es un experimento al aire libre que nunca antes se había hecho en público y en el que están involucradas muchas variables”, señala a EFE el arquitecto y diseñador urbano Warren James, nacido en Puerto Rico y actual director del Programa de Arquitectura del centro Omi de Nueva York.

"Cuando el dúo de arquitectos-artistas están situados dentro de ReActor, sus movimientos hacen que la casa se incline como si fuera un subibaja”, añade este arquitecto puertorriqueño.

En cuanto al exterior de la casa, Warren James explica a EFE que "los cambios de clima e incluso el ciclo de día y noche, pueden hacer que la casa gire sobre su soporte”.

Según indica Schweder, el mecanismo de ReActor puede conseguir que determinadas partes de la casa se mantengan fuera del alcance de los rayos solares  en determinados momentos.

"¿Qué otro desarrollo arquitectónico podría ser más arriesgado que este? ¿Y qué ocurriría si todas las casas fueron diseñadas como ReActor?”, reflexiona por su parte James.

Consultado por EFE sobre qué han descubierto en el Omi hasta ahora acerca de la relación entre la arquitectura y sus habitantes a través de esta casa experimental, James responde: "¡Verla es algo fascinante. Aquí, en esta casa, el equilibrio se convierte en algo palpable y visible”.

"Podría afirmarse que en esta vivienda las funciones básicas y actividades diarias del ser humano, como dormir, cocinar o leer, son elevadas y movidas con el viento. Es como ver un espectáculo de danza sin fin entre dos amantes: la arquitectura y los seres humanos”, enfatiza este arquitecto puertorriqueño a modo de conclusión.

 

 
 

 

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