TIERRAMÉRICA

La lucha contra la desertificación sigue la ruta de la seda

La iniciativa de acción conjunta se concentra en la “civilización ecológica” y en la visión “Un Cinturón y Una Ruta”, explica Louise Baker, coordinadora de la UNCCD.
domingo, 11 de diciembre de 2016 · 00:00
Baher Kamal / Roma / IPS / Especial para Miradas

  La sequía es un problema complejo que causa más muertes y desplaza más personas que cualquier otro desastre natural. Sus consecuencias socioeconómicas y ambientales son severas y de gran alcance, alertó Louise Baker, coordinadora de la unidad de relaciones externas y política de la Convención de las Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación, en entrevista con IPS.

"La desertificación y la degradación de la tierra causa pobreza y hambre, puede derivar en enormes daños ambientales y escasez de recursos naturales, lo que  a veces termina en conflictos y, por cierto, dificulta el desarrollo sostenible” , puntualizó la funcionaria de la UNCCD.

Baker explicó que hay 24 tipos de servicios de ecosistemas en el mundo, 15 de los cuales están en proceso de deterioro. Eso llevó a que China y la UNCCD lanzaran el 17 de junio, en el marco del Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación, la Iniciativa de Acción Conjunta del Cinturón y la Ruta de la Seda.

La región que abarca se refiere al "Cinturón Económico de la Ruta de la Seda”, lanzada por China en 2013 junto con "la ruta de la seda marítima del siglo XXI”, dos iniciativas conocidas como "Un Cinturón y Una Ruta”, la que se extiende de China hacia el Golfo, pasando por el mar Mediterráneo y atravesando Asia Central, hasta Europa, desde donde conecta con África.

La importancia histórica de la ruta de la seda viene de los vínculos que se crearon a través de ellas entre cuatro civilizaciones antiguas, Mesopotamia, Egipto, China e India con Grecia y Roma, al fortalecer el comercio y el intercambio cultural.

Para complementar la visión de "Un Cinturón y Una Ruta”, la iniciativa de acción conjunta se concentra en la "civilización ecológica” de la ruta, explicó Baker.

Para ejemplificar el estrés que causa la desertificación, así como los problemas sociales, económicos y políticos, Baker mencionó el caso de Uzbekistán, donde 73,6 por ciento de los más de 28 millones de habitantes viven en zonas afectadas por la sequía.

En ese contexto se redujo la disponibilidad de agua entre 35 y 40 % por debajo del promedio, se perdieron entre 42 y 75% de las cosechas, se degradaron los ecosistemas de humedales y se secaron 80% de los lagos.

Además, aumenta el riesgo de salinización. Irán suele sufrir graves episodios de sequías y tiene problemas con las tormentas de arena y polvo, lo que en 1991 le costó 1.250 millones de dólares, y en 2001, 7.500 millones. "Las sequías se volverán más frecuentes, severas y generalizadas por el cambio climático”, explicó Baker. La Iniciativa de Acción Conjunta del Cinturón y la Ruta  es una forma de mejorar la gestión de la tierra.

 

Proteger   los recursos y la economía verde

Cada país desarrollará sus propias actividades e impulsará industrias sociales.
 
 La visión a largo plazo de la  Iniciativa de Acción Conjunta del Cinturón y la Ruta es proteger racionalmente los recursos naturales y su uso, así como promover el desarrollo de una economía verde en las zonas afectadas por la desertificación y la degradación del suelo.

Esos países trabajarán juntos para lograr el 15 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que apunta a "promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y frenar la pérdida de la diversidad biológica”, y en especial  "lograr un mundo con una degradación neutra del suelo” para 2030, según señala Louise Baker.

 El marco de acción que propone la iniciativa apunta primero a gestionar el ecosistema de forma integral para que las plantas y los animales no se vean perjudicados por la degradación del suelo y sean capaces de adaptarse al cambio climático. Segundo, desarrollar una economía verde sostenible basada en recursos locales, proteger la importante infraestructura natural y la construida por humanos mediante una gestión del agua; y actuar frente a la sequía mediante alertas tempranas, preparación, mitigación y mejoramiento de las capacidades de respuesta, controlar las tormentas de arena y polvo en su origen y los cambios de las dunas.


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