Ad Libitum

Un año de Ad libitum

domingo, 4 de diciembre de 2016 · 00:00

Guery Zabala Gumucio

Q ué grato haber podido compartir con todas las personas que leen Miradas de Página Siete, que domingo a domingo se fueron sumando a la lectura de esta columna. Hace un año comenzamos con la idea  de escribir en el periódico sobre la sexualidad, un tema vital porque ésta es una parte importante de nuestra vida, la cual nos puede dar momentos muy dulces, o muy amargos, y lo mejor de todo es que podemos actuar para aumentar los primeros y disminuir los segundos. 

Todos somos seres sexuados y, con independencia de nuestras prácticas sexuales, todos llevamos a cabo una determinada forma de vida sexual, aunque ésta forma sea la abstinencia de sexo. Todos somos sexuados todos los días de nuestra vida, desde el nacimiento hasta nuestro último día. La sexualidad no empieza a determinada edad, a los 10, 12, 18 o 40, pero algo que se puede decir es que a cada edad le implica aspectos o conductas diferentes.

Ad Libitum surge como un interés de poder compartir  diversos temas de sexualidad, relaciones de pareja, temas de hijos y familia, de lo más diverso, y el apoyo de Isabel Mercado y Fernando Chávez ha hecho que hace un año se abriera esta posibilidad.

Construimos este espacio para que de manera clara y concreta se pongan en debate o visibilicen diversos temas, como los que hemos abordado, que favorecen la convivencia en pareja, por ejemplo,  los sex shop, el uso de las redes en pareja o las  técnicas para incrementar la pasión.

De la misma manera se ha buscado visibilizar prácticas sexuales que muchas veces no  reconocemos o pensamos que no existen, como  la sexualidad en las personas con discapacidad, en  adultos mayores, o  en   adolescentes.

También escribí en esta columna sobre  cómo el hecho de que las personas comiencen a tener relaciones sexuales desde las primeras citas no es un factor determinante para suponer la estabilidad o duración de una pareja, ya que son diversos aspectos los que influyen. 

 De la misma manera, comentamos acá sobre cómo el machismo ha realizado en todos los hombres una operación mutiladora que nos privó de entender la sexualidad, en la que caben la ternura, las caricias y los besos prolongados, suaves o tenues, donde cabe el descubrimiento de nuestros cuerpos y los de  otras personas.

Muchas veces se confunde sexualidad con sexo,  e inclusive no se habla ni se reconoce la existencia de la sexualidad como una parte fundamental de la vida humana. Esto no es una confusión casual, responde a una visión machista que en el campo del cuerpo niega los espacios de conciencia y sensibilidad, tanto para hombres como para mujeres, reduciendo todo lo que tiene que ver con el cuerpo y sus relaciones a una experiencia genital.

De acá en adelante, a través de este espacio, nos queda seguir aportando a una postura esencialmente positiva y optimista de cualquier aspecto relacionado con la sexualidad, lo cual permita seguir reduciendo los miedos, temores y todo tipo de sensaciones y estados de ánimo negativos con respecto a la vivencia y ejercicio de nuestra sexualidad. Y lo haremos al seguir brindando información  sobre cuestiones que presentan un déficit de conocimiento, ya que las actitudes negativas respecto al sexo provienen de la  falta de información.

En las próximas citas  seguiremos centrándonos en los aspectos positivos de la sexualidad, lo cual supone hacer hincapié en la fuente de satisfacción, placer y capacidad de comunicación que se puede lograr en  este campo. El crecimiento y desarrollo personal en este terreno supone una parte importante de la vida, posibilitar y explotar una fuente de satisfacción y de placer.

Seguiremos insistiendo en que la vivencia de la sexualidad es, ante todo, un ejercicio de respeto hacia uno mismo y hacia los demás. Reconocemos que todo comportamiento sexual (libre, consensuado y  sin que  medien alcohol o drogas) es enriquecedor, por lo que educarnos en la aceptación y respeto de las diversas formas libres de vivir la sexualidad (que no sea de adultos con menores de edad) debe ser algo reconocido y vivido plena y satisfactoriamente.

Seguiremos  impulsando el desarrollo de  buenas habilidades y dominio de nuestra sexualidad, de reconocerla como un elemento vital, de aprender a hablar con la pareja sobre la vida sexual y de comprender el erotismo. Explorar deseos y necesidades, sin prejuicios ni falsos mitos, pues todos somos aprendices. 

Hay que permitirse ser creativo, animarse a hablar francamente con la pareja para saber lo que a ambos les gusta y lo que no, lo que el otro necesita y cómo lo necesita.

Muchas gracias a Isabel y a Fernando que permiten llegar a nuestros lectores a través de estas líneas y a todas las personas que de una y otra manera nos leen y aportan con sus sugerencias a más temas. 

Vamos por un año más.

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