Glaciares andinos, testimonios fotográficos del deshielo

domingo, 07 de febrero de 2016 · 00:00
Dirk Hoffmann *

Los glaciares son conocidos como los termómetros naturales del cambio climático en el mundo. Pero los ojos del mundo no siempre están puestos sobre ellos, pese a que los efectos del calentamiento global ya se hacen visibles en sus hielos.

Tal vez porque la mayoría de la gente no vive en sus cercanías o quizás porque los ojos urbanos se han desacostumbrado a interpretar las señales de la naturaleza, los cambios que se están dando en los glaciares están pasando inadvertidos para la mayoría de la población.

Es por esa razón que decidimos "traer” algunos de ellos y presentarlos en la exposición fotográfica comparativa: Glaciares Bolivia: 12 testigos del cambio climático, con el objetivo de ver con nuestros propios ojos cómo los glaciares bolivianos se han ido derritiendo en las últimas décadas.

En esta parte del mundo, si bien algunos nevados como el Illimani, el Chacaltaya, el Huayna Potosí, el Illampu, el Ancohuma o el Sajama tienen su buen registro, seguramente a causa de su gran perfil como destino para el andinismo; otros como el Wila Manquilisani o el San Enrique son casi "perfectos desconocidos”, sólo presentes en alguna colección particular de investigador o montañista.

Nieve no es lo mismo que hielo. En los Andes tropicales, la nieve se derrite con el sol y dura poco. De toda la nieve que cae en determinado periodo, sólo una pequeña parte logra acumularse y compactarse en los picos glaciares. Ese es el hielo que alimenta un glaciar y el proceso de retención y consolidación requiere bastante tiempo. Con el aumento de temperaturas, la línea que demarca la zona glaciar -aquella donde la nieve no se derrite- sube, afectando así a los hielos que conforman el cuerpo glaciar; al mismo tiempo, la lengua del glaciar pierde volumen.

Desde hace tiempo, el Instituto Boliviano de la Montaña (BMI) ha estado reuniendo fotos antiguas de glaciares, además de nombres de personas e instituciones poseedoras de estas imágenes; sin embargo, por las exigencias técnicas en cuanto a calidad para el montaje de una exhibición fotográfica, se tuvo que realizar una nueva búsqueda, un trabajo arduo para encontrar a las personas poseedoras de las imágenes originales.

La búsqueda anterior y la nueva recolección para esta exposición permitirán al BMI ampliar su archivo, en un ejercicio de documentación y sistematización de fotografías de los glaciares de Bolivia. La necesidad de contar con fotografías actuales -tomadas en el lugar exacto para la comparación con las imágenes históricas rescatadas- obligó a nuestro equipo a trasladarse hasta los mismos glaciares.

En el camino, cuando el proyecto de "traer” los glaciares de las cordilleras a La Paz y El Alto estaba en plena ruta, tropezamos con la dificultad de las lluvias y mal tiempo prolongados durante el año 2014, específicamente entre agosto y septiembre, meses considerados secos.

En algunos casos, las constantes nevadas y los cielos nublados impidieron la toma de nuevas fotografías.

Este fue el caso concreto del Illampu y del   Ancohuma, dos montañas de más de 6.000 metros de altitud, cuyos glaciares estaban incluidos en la lista inicial para esta exposición; sin embargo, a pesar de tres visitas a Sorata y de la perfecta identificación de los lugares para la toma comparativa con las fotografías históricas, el tiempo imposibilitó tomar réplicas de calidad. Fueron semanas y semanas de espera para poder subir a las montañas.

En las grandes altitudes la precipitación cae en forma de nieve y ese detalle impedía tomar fotografías aptas para una comparación de los distintos momentos en la vida de los glaciares elegidos.

Así, este proyecto también sufrió las alteraciones que vemos hoy en las estaciones climáticas; y nuestras previsiones tuvieron que ajustarse a las inusuales y constantes nevadas.

En cuanto a las fotos históricas, agradecemos de forma muy especial a Heidi Stache, Ekkehard Jordan y al Deutscher Alpenverein (DAV) - (Club Alpino Alemán), personas y organizaciones que nos cedieron algunas fotografías como base para la comparación.

El conservar y valorar estos registros nos muestra cuán importante es tener un ojo -un lente, una cámara- puesto sobre el glaciar, y también tener una datación de las fotos. Una fecha señala un momento específico para la comparación futura.

Por las fotos actuales agradecemos a las coordinadoras del Proyecto Exposición Fotográfica del BMI, Alicia de Mier y Johanna Hömberg, quienes actuaron también de fotógrafas de montaña para registrar los glaciares de las cordilleras Quimsa Cruz y Real, en las dos últimas semanas de octubre de 2014. Con sus cámaras pasaron varias noches sobre los 4.000 m.s.n.m. esperando buen clima y la luz perfecta para la foto.

Quienes conocen la montaña saben que cerca de los 5.000 metros de altitud las condiciones para la toma de fotografías son muy variables y que no es lo mismo tener luz para caminata o ascenso que para una foto. Mención particular a los especialistas en cambio climático, autores y coautores del Klimablog   - la esfera digital de información científica y política actualizada del BMI sobre los aspectos relevantes del calentamiento global en Bolivia-, personas a quienes les debemos datos precisos e investigaciones amplias que han alimentado los contenidos de la  publicación.

Gracias extendidas a Denys Sanjinés y a Florian Holtei, por su apoyo con la identificación de los glaciares; a Fernando Corro Ayala, por sus valiosos aportes y múltiples gestiones; y a Teresa Torres Heuchel, por su cuidadosa edición de contenidos.

A nivel institucional, nuestra gratitud con el Museo Nacional de Etnografía y Folklore (MUSEF), en la ciudad de La Paz; y con el espacio cultural Jach’a Qhatu de Mi Teleférico, línea Roja, Estación 16 de Julio de la ciudad de El Alto, por abrir sus puertas a la exposición durante la segunda quincena de noviembre de 2014.

Todo este proyecto fue posible gracias al financiamiento del Fondo Climático del Ministerio de Relaciones Exteriores de Alemania, operado en Bolivia por la Embajada de la República Federal de Alemania, instituciones a las cuales agradecemos por su compromiso con la acción y su apoyo para la concientización ciudadana; siempre con el objetivo de impedir que el mundo llegue a un estado de fiebre climática antes de concluir el presente siglo.
 
* El autor es miembro del Instituto Boliviano de la Montaña y publica semanalmente un artículo sobre cambio climático en el sitio

www.cambioclimatico-bolivia.org.

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