Ad Libitum

La letra g habla de nuestra sexualidad

domingo, 7 de febrero de 2016 · 00:00

Guery Zabala Gumucio

La capacidad de sentir placer, de conectarse con la vida y la cotidianidad con satisfacción y alegría nos está hablando de nuestra sexualidad.

La genitalidad es una parte de la sexualidad en general, importante para la estructuración de nuestro equilibrio psíquico, pero no exclusiva.

La autoestima está íntimamente relacionada con la posibilidad de realizar acercamientos de intimidad suficientes para arribar a un encuentro sexual. Cómo nos vemos a nosotros mismos y cómo creemos que los demás nos ven (metaidentidad) será un factor decisivo en la etapa del cortejo, en la búsqueda de pareja sexual.

Esta autoestima se ve reflejada clara, y evidentemente, en la escritura.

La grafología, como ciencia que estudia la escritura, basa el estudio de la sexualidad en la letra g, la cual da información respecto a las tendencias instintivas del sujeto, particularmente  la vinculada a la libido sexual.

Se estudia la letra g ya que el óvalo, permite identificar la actitud afectivo-emocional  frente a las necesidades sexuales. Y la jamba (parte inferior de letra g) permite inferir sobre la capacidad de afirmarse frente a estas necesidades, y a la vez es un indicador del grado de tensión instintual en el sentido de que a mayor largura y presión, mayor es el peso de estas necesidades

 


Si la g que vemos en nuestra pareja tiene un eje inferior muy largo, puede implicar una actitud de insatisfacción flotante, lo cual puede hacer que se vincule con más de una persona para tratar de satisfacer esa búsqueda acentuada del placer.

 

Si su eje se desvía a la izquierda, puede indicar una actitud sexual pasiva, donde el sujeto  canaliza sus fantasías sexuales hacia el plano imaginativo. Al existir la imposibilidad de un uso natural de la energía sexual, puede provocar descargas agresivas de carácter con más o menos violencia.

 


Cuando la g tiene una base curva nos dice que no hay experiencias sexuales negativas en el pasado o actuales que pudieran bloquear la experiencia placentera vinculada a la vida sexual presente del sujeto. Así, existe una mayor posibilidad de plenitud que se puede resumir en la búsqueda de placer y la eliminación o alejamiento del displacer.

 

Cuando la apertura que se hace en la letra g en la parte inferior es del mismo ancho que la apertura superior, se puede inferir que existe un nivel de erotismo adecuado, con la posibilidad de expresión de su sensualidad que está presente y puede exteriorizarse normalmente, permitiendo adecuada relación con su pareja.
Timidez, bloqueo  e inmadurez

 


Cuando vemos la apertura inferior más estrecha que la superior, podría  indicar una timidez sexual acentuada;  podría existir un bloqueo de los aspectos sensuales del instinto, por ende no hay erotismo activo en la expresión sexual de la persona. Esto se manifiesta, por ejemplo, en actitudes frías, poco demostrativas o románticas, incluso es frecuente que estas personas no hagan comentarios abiertos de la sexualidad o lo erótico. Limitación de la fantasía sexual.

 


Cuando la parte inferior se mantiene abierta y sin definir, básicamente hay una conducta sexual más inmadura,  lo cual indica también insatisfacción y por ende falta o incompleta realización sexual con su pareja, que no le produce plenitud.

 

Cuando la g no tiene  conexión con la letra siguiente,  haría referencia a dificultades personales que bloquean o se interponen en la capacidad de entrega. Existen situaciones vitales especiales que podrían reflejarse en formas desligadas.
 

Cuando la base de la g forma un ángulo, se trata de personas que experimentan  dificultades actuales (por conflictos presentes o pasados) que interfieren la capacidad de disfrute sexual. Así, la persona presenta asperezas y  actitudes de rechazo hacia el otro.

 


En  las mujeres puede asociarse a la frigidez, temor al embarazo; y en los hombres a aquellos que practican el estilo coitus interruptus como forma de relación sexual. También puede indicar actitudes de celos, resentimientos profundos.

Cuando la parte inferior de la g toma una forma triangular y el círculo no cierra, sino se estrecha, puede sugerir una timidez sexual unida a sentimientos insatisfacción  o frigidez y represión sexual.

 


Y cuando el circulo que forma la g no se halla asociado al eje principal de la letra, podemos inferir que la conflictividad de la persona pasa principalmente por la dificultad que enfrenta para conciliar o encontrar un puente de unión entre sus necesidades afectivas y sus necesidades sensuales y sexuales. Es decir esta persona no puede integrar, así puede rechazar comprometerse emocionalmente con su pareja, prefiriendo satisfacer solamente el lado instintivo de la pulsión. O bien  tomar lo afectivo y reprimir lo sexual.

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