Apuntes

En Hong Kong ya no hay lugar para el descanso eterno

Con 7,5 millones de personas, la ciudad no da más de sí... ni sus cementerios. Las autoridades promueven los “entierros verdes”.
domingo, 27 de marzo de 2016 · 00:00
Ismael Arana
Hong Kong

Cada domingo, decenas de hongkoneses desfilan por el abarrotado cementerio de Cape Collison para honrar a sus seres queridos. Frente a tumbas y nichos, los visitantes adecentan las lápidas con trapos húmedos, depositan platos de fruta u otras viandas de las que gustaba el difunto en vida y queman billetes de papel y barritas de incienso antes de volver a sus rutinas domingueras.
 
Por esos mismos senderos que delinean las hileras de sepulcros, hace una semana paseaba un cabizbajo Andrew Chan con su mujer del brazo. "Hemos venido a preparar el funeral de mi padre”, explica con tristeza este joven de 36 años. "Los doctores nos han dicho que está terminal y que no vivirá mucho más. Su último deseo es ser enterrado aquí”.
 
Como el progenitor de Andrew, generaciones enteras de hongkoneses han seguido durante décadas los mismos hábitos a la hora de planear su vida en el más allá, compitiendo por hacerse con los sepulcros de primera línea en las montañas o a la vera del mar o gastando pequeñas fortunas en urnas de jade y elaboradas ceremonias.
 
Pero el problema es que Hong Kong, una de las ciudades más densamente pobladas de todo el planeta, no da más de sí. En sus poco más de 1.000 montañosos km2, la mayor parte declarados reserva natural, se apiñan 7,5 millones de personas en los espigados rascacielos que perfilan su paisaje urbano. 
 
Aquí, si ya es difícil encontrar un espacio libre y asequible para habitar en vida, cada vez hay menos donde elegir para los muertos.
 
Con una población que no deja de crecer, el Gobierno local lleva cuatro décadas persuadiendo a los residentes para que abandonen los entierros en favor de la cremación, logrando pasar del 35% de incineraciones en 1975 a un exitoso 92% en 2014, un año en el que según el censo murieron casi 46.000 personas.
 
Pero, ahora, Hong Kong se está quedando también sin espacio para almacenar esas cenizas, y mientras que los ocho columbarios públicos en los que los familiares pueden guardar las urnas funerarias están casi llenos, los privados tienen unos precios tan elevados que lo convierten en una opción prohibitiva para la gran mayoría.
 
Conscientes de ello, el Gobierno planea construir nuevas instalaciones para albergar las cenizas de los futuros muertos en los próximos años. Sin embargo, los residentes cercanos a los lugares propuestos se resisten a ello, ya que creen que los precios de sus inmuebles bajarán por la proximidad a estos camposantos, mientras que los más supersticiosos temen que los fantasmas y los espíritus puedan afectar al feng shui de sus moradas. 
 
Ante esta situación, que provoca que entre la muerte de una persona y su servicio funerario puedan pasar varias semanas o meses, las autoridades decidieron hace pocos años promover con ahínco los llamados "entierros verdes”, aquellos en los que la gente esparce las cenizas de sus allegados en jardines creados a tal efecto o en alta mar.

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