Sexo químico, una peligrosa práctica

domingo, 17 de abril de 2016 · 00:00
Agencias
Madrid
 
Madrugada del viernes. Por delante, hasta 72 horas de sexo y drogas sin parar, ni para comer ni para dormir. El organizador convoca a sus invitados a través de la aplicación   Grindr. El encuentro será en un piso particular.
 
Acuden a la cita no más de diez hombres dispuestos a tener relaciones múltiples bajo los efectos estimulantes y euforizantes de tres sustancias sintéticas. La mefedrona es una de ellas, la reina de la fiesta, la más adictiva.

Chemsex. Chemical sex. Sexo químico. Una práctica sexual de alto riesgo. Se trata de un fenómeno social reconocible y que está siendo analizado en Gran Bretaña por las autoridades sanitarias. Existe el temor de que conlleve un repunte del contagio de virus del sida, sobre todo entre los jóvenes. Incluso la revista British Medical Journal editorializó sobre ello. Esto originó que prácticamente toda la prensa generalista británica recogiera el guante al considerar que estaban ante un incipiente asunto de salud pública.
 
No es ni de lejos la opción de ocio nocturno más común entre la comunidad gay. Por ahora es minoritaria. Se asocia a la noche y a una voluntad de socialización a través del uso recreativo de psicoactivos. 
 
El objetivo final es tener sexo lo más placentero y durante tanto tiempo como sea posible. Sin control. Sin límite. De hecho, por definición no tendría por qué ser un fenómeno circunscrito a la comunidad homosexual, podría implicar también a los heterosexuales. No obstante, sólo se conoce que incida sobre ese colectivo.
 
El chemsex empezó donde nacen casi todas las tendencias, en Estados Unidos, y entró en Europa por Gran Bretaña. 
 
"Juntar sexo y drogas no es nuevo. Sí lo es, sin embargo, hacerlo de forma compulsiva durante dos o tres días seguidos, con un consumo de estupefacientes en altas dosis y con una alta frecuencia, y mediando sexo duro, pasional, sin preservativo y con varias parejas. Además de la adicción a las drogas, supone una posible vía de contagio de infecciones de transmisión sexual. Por supuesto es una conducta irresponsable”, sentencia Fernando Caudevila, portavoz de Energy Control, un proyecto de reducción de riesgos. 
 
El consumo de las drogas sintéticas hace que se pierda la percepción del peligro y, por tanto, desciende el uso del preservativo.
 
¿Cómo son quienes lo practican? "Normalmente es gente que sale mucho o vive la noche de forma muy intensa.
 
Los hay de todas las edades, pero podría hablarse sobre todo de hombres de 20 a 45 años”, explica Caudevila. 
 
Todas las organizaciones que trabajan en este ámbito del sida y las enfermedades venéreas advierten que fenómenos sociales como el chemsex pueden estar calando más ahora que antes, ya que los jóvenes han bajado la guardia ante el contagio del sida.
 
"Han perdido el miedo, creyendo que la infección se resuelve con unas pastillas y listo”, dice Caudevila. A diferencia de las generaciones que les preceden, que vivieron los estragos del sida, no sienten el VIH como algo próximo, pero lo cierto es que tampoco tienen en cuenta el riesgo de hepatitis C”. En cualquier caso, los usuarios están informados y tiene un nivel de formación y socioeconómico buenos.

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