Ad Libitum

Sexting, el uso de la tecnología para disfrutar de la pareja

domingo, 17 de abril de 2016 · 00:00
Guery Zabala Gumucio 
 
El desarrollo de las nuevas tecnologías de la información ha generado  un vertiginoso cambio en todas las áreas que competen al ser humano  y, obviamente,  no se puede negar el gran uso que se   está dando a las nuevas tecnologías para incrementar, mantener y hasta disfrutar del goce de la sexualidad humana.

En muchas ocasiones permite a las parejas  que por razones de trabajo, o personales, han de viajar por tiempo a otros lugares, seguir comunicadas, e incluso realizar juegos sexuales. 
 
Se han convertido también en una oportunidad para las personas que tienen dificultades para la interacción interpersonal en la vida cotidiana, incluso para los que padecen enfermedades, para los que se  les ha amputado los campos sensoriales, en detrimento de uno de los aspectos fundamentales de la sexualidad: el contacto corporal y la satisfacción de la sed de piel. 
 
Esta producción propia de fotos y  videos de contenido sexual para ser compartido por la red vía digital se  ha denominado sexting. 
 
Quiero hacer referencia a ese compartir exclusivo con la pareja y no de distribución masiva. Ese material se comparte con la pareja de manera exclusiva, porque existe la confianza necesaria y ambos guardan las medidas de seguridad para evitar que se hagan públicas. Ese sexting, que te permite por algún factor seguir en contacto sexual con tu pareja y evitar el consumo de prostitución o la infidelidad. 
 
En el cibersexo  se sustituye el sexo en vivo, de forma que los participantes intentan que la experiencia sea lo más verosímil posible, aunque también se puede considerar un tipo de juego de roles, que permite a los participantes experimentar sensaciones diferentes y  juegos sexuales que no intentarían en la vida real. 
 
El sexting no es exclusivo de unos cuantos;  si bien puede resultar más popular entre los adolescentes, las parejas jóvenes mayores también lo practican, por lo que se vuelve parte del coqueteo y cortejo de las relaciones.
 
"Una imagen sexy no le hace daño a nadie”, "solo la está viendo mi novio, o novia”, "con esta pose le va a gustar”, son los argumentos que sustentan este tipo de mensajes que,  aunque pueden estar actuando conscientemente y por voluntad propia, un mensaje o una fotografía erótica enviadas deben cumplir con normas de seguridad de ambas personas, para que no tiendan a caer en otras manos y por ende se masifiquen a través de la web.
 
Si bien, para los jóvenes adultos en sus relaciones sentimentales puede resultar atractiva la idea de enviarles mensajes o fotografías eróticas a sus parejas, la gran mayoría practica sexting cuando se trata de relaciones estables.
 
Uso de la tecnología
 
Es por eso que el sexting no está en la tecnología, sino en el uso que se hace de ella. No podemos echarle la culpa al celular con cámara, porque son  solo una herramienta para hacer más fácil la comunicación. 
 
Enviar fotos,  mostrarte a través de una cámara a la  pareja, puede generar nuevas sensaciones y emociones, además de fortalecer tu relación de pareja, pues sientes que desde el lugar en que estés y donde estés pueden seguir disfrutando del otro. 
 
Quizás incluso te motive a realizar actividades  que permitan mantener tu cuerpo en forma para seguir ser fotografiado, hasta cuando viaje tu pareja, puedas prepararte de tal manera que ambos se sientan satisfechos.
 
El hecho de sentir que tu pareja te está mirando,  que tienes que poder estimularla, motiva  la imaginación y  los movimientos, de tal manera que ambos se sientan  más atraídos. 
 
Cuando se vive una  separación prolongada se puede  recurrir a la masturbación, un acto que  si   va acompañado de imágenes de la persona que amas, que te va haciendo movimientos y te va hablando,  la estimulación y el  placer serán mayores para ambos.
 
Pero esta revolución digital ha propiciado también  el origen de nuevas tendencias que en algunas ocasiones resultan perjudiciales para la intimidad y privacidad. 
 
De lo que se trata es de educar y educarse, sobre los peligros de usar mal estas herramientas y de las consecuencias que se pueden llegar a afrontar. No se trata de  satanizar a internet porque si bien  es importante que las personas le demos el uso apropiado, hay que tomar las  precauciones del caso y poder seguir disfrutándolas.

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