Nanotecnología para salvar a la laguna Alalay

El humedal cochabambino se encuentra en emergencia ambiental. Expertos llegaron al país y para salvar la laguna utilizarán técnicas nanotecnológicas. Se puede recuperar en un año.
domingo, 29 de mayo de 2016 · 00:00
Claudia N.  Herbas F. / Cochabamba

A  principios de marzo 2016, miles de peces de la laguna Alalay, en Cochabamba, sucumbieron ante la falta de oxígeno y elevada temperatura del agua; una imagen que conmovió al país. La laguna Alalay se ha convertido en otra víctima de la mano del hombre, que la está matando poco a poco.
 
Una señal de contaminación de un humedal o laguna es que sus aguas tienen muchas sales y poco oxígeno, lo que está sucediendo en Alalay. Un 60% de la contaminación de la laguna emerge del río Rocha, que ya está contaminado, y un 40% proviene de aguas servidas de pluviales de los cerros circundantes, sumando los malos hábitos de la gente.
 
Pero por más desalentador que sea el panorama, para Marino Morikawa, un investigador científico japonés y doctor en ciencias agrícolas, la laguna Alalay sí se puede salvar.
 
"Hemos encontrado a Alalay en un estado de emergencia ambiental y con alta contaminación, ¿la podemos recuperar? Sí, la podemos recuperar, pero también necesitamos el aporte de todos. La Fundación Aguatuya nos ha brindado todo el apoyo para poder gestionar esta fase inicial y tener resultados favorables en este primer paso”, afirma el experto.   
 
Morikawa es especialista en biosistemas y tratamiento de aguas residuales con experiencia en prevención de desastres naturales. Se graduó de la Universidad de Tsukuba, en Japón, donde también da cátedra. 
 
Junto a su equipo, Nano Ingeniería Medioambiental Plus 7, de Perú, Morikawa visitó el país para reunirse con una comisión multidisciplinaria, encabezada por el director ejecutivo de Aguatuya, Renato Montoya, y miembros del Comité de Recuperación y Protección de la Laguna Alalay (CREMPLA), con quienes  realizaron un trabajo de campo para brindar un diagnóstico de la situación actual y propuestas de acción para el corto y largo plazo.
 
INSPECCIÓN Y DIAGNÓSTICO 
 
Para el director de la empresa de medioambiente del equipo peruano, Francisco Pedraza, existen siempre tres actores básicos en el triángulo. El primero, especialmente de recuperación de hábitats naturales, es la ciencia y la tecnología. Al aplicarla, explica,  vamos a obtener las soluciones deseadas, que es la recuperación del hábitat.
 
Mientras que los otros dos actores fundamentales y principales son la sociedad civil  y las autoridades a cargo de los marcos legales existentes, que permiten o facilitan el desarrollo de este tipo de proyectos. 
 
"En el transcurso de un año estamos seguros, por la experiencia profesional que tenemos, que vamos a lograr que el agua de Alalay esté cristalina. Pero los parámetros negativos están en la misma sociedad, que puede verter aguas contaminadas o algún componente que pueda dañar el ecosistema”, indica Morikawa. 
 
El 10 de mayo se realizó una inspección de campo a las zonas contaminadas. El río Rocha, en el sector de El Abra, presenta un panorama desalentador por las aguas fétidas y negras producto de los residuos de industrias, basura y llantas que obstaculizaban su cauce normal. 
 
Tras un recorrido en botes por la laguna Alalay, los expertos constataron el evidente desastre medioambiental.
 
NANOTECNOLOGÍA
 
Para el caso de la recuperación de la calidad de agua de Alalay, el equipo de Morikawa ha pensado en aplicar la nanotecnología. Una técnica conocida como micronano burbujeo, o nanoflow, un sistema rotacional y otra, dependiendo si se encuentran elementos inorgánicos y mineralización, es utilizar biofiltros. 
 
Para recuperar el agua de la laguna se insertarán micro-nano burbujas. Por  ejemplo, la burbuja de una bebida gaseosa es pequeña; una nanoburbuja es molecular. 
 
La característica principal de una nanoburbuja es que tiene iones negativos y positivos y al tener esta carga va a generar una corriente electroestática. Esto provoca la fusión de un imán, pues las bacterias se van adherir a la burbuja. 
VOLUNTAD INSTITUCIONAL 
 
"Nada se gana dando una solución científica y técnica para resolver un problema, lo curamos de momento; pero si la sociedad civil y las autoridades no toman conciencia de que uno debe ser responsable con el medio ambiente, no vamos a llegar muy lejos”, advierte Pedraza.
 
La mejor manera para que se produzcan cambios en una sociedad, en este caso de revertir los efectos colaterales que causa la contaminación de la laguna Alalay, es educar a la gente desde la casa, los colegios y a través de una campaña masiva en medios de comunicación social, donde estos últimos también sean parte de la solución.
 
Pedraza  sostiene que es necesario crear en la gente una consciencia y decir "bueno, esto sí puede resultar, hemos recuperado. Antes el agua estaba verde, ahora el agua está cristalina. Entonces tenemos que luchar para que esto se mantenga de esta forma”.
 
Los expertos proponen una campaña de educación de impacto, en la que  los niños de colegios reciban información, en cartillas u otro medio informativo, acerca de cómo deben cuidar este su "terruño”, como lo llamó Marino Morikawa. 
 
El ciudadano tiene que verse como parte protagónica de la preservación de la laguna y verla como una fuente de vida donde hay un ecosistema de seres, entre especies vegetales y animales vivos, que subsisten en ese entorno.
 
TRAS LAS CAUSAS
 
La contaminación de la laguna Alalay no es reciente, es una problemática que ha ido creciendo desde hace varios años. Entre las causas principales se encuentran varios factores. En primer lugar, cabe destacar que no existía una política de gestión y manejo serio del tema, o al menos aplicable. 
 
Por otro lado, la municipalidad de Cochabamba sólo implementó prohibiciones de vertederos de basura y de pesca, sin considerar que la mayor parte de la contaminación provenía de los residuos domésticos y de la población. Tampoco se consideró que tres cuartas partes del agua que provienen del río Rocha llevaban altas concentraciones de arena, arcilla y limo. 
 
A ello se suma la falta de contribución de la gente, que ocupó espacios en comodato, reduciendo la superficie de espejo de agua de la laguna. 
 
Los habitantes retiran huevos de las aves, cazan, practican tiro y queman zonas importantes para anidación, pastizales y totorales. 
 
La población tiene poca educación respecto a la forma en la que se cuida, o destruye, un ecosistema. 
 
El clima cambiante también fue un factor importante en la problemática, pues contribuyó a la falta de oxígeno, lo cual pudo evidenciarse en marzo, cuando miles de peces empezaron a flotar muertos en la laguna por falta de oxígeno y una elevada temperatura.
 
Uno de los indicadores principales  de contaminación de un ecosistema son la flora y la fauna. Aves migratorias como los flamencos detectan de inmediato la contaminación. "Solamente con su pata tocan el agua, y ya saben los porcentajes de la temperatura y si es ácida o no. Al determinar esto no moja su lomo si está contaminada, se van y ya no regresan. Pero si ven que están en una temperatura óptima, se queda en el sitio”, explica Morikawa.
 
La laguna
 
La laguna Alalay tiene una superficie de 325 hectáreas y se encuentra entre las serranías del cerro San Pedro y San Pablo al lado este; mientras que al lado oeste la abrazan los barrios San Miguel, Cerro Verde y Huayra K’asa.
 
A partir de la década de los 80, la  Universidad Mayor de San Simón (UMSS) realizó una serie de estudios de caracterización ecológica y posteriormente de procesos de manipulación biológica y análisis de su problemática, que son la base para el planteamiento de soluciones.
 
Según la directora del Centro de Aguas y Saneamiento Ambiental de la UMSS, Ana María Romero, se han emitido varias ordenanzas municipales desde 1989 declarando al área de la laguna Alalay área de protección ambiental, hasta la última, la Ley 3745 del 24 de septiembre de 2007, que tiene por objetivo generar el marco jurídico para la toma de acciones de las principales instituciones inmersas en el desarrollo y medio ambiente. 
 
Bajo esa premisa, se crea el CREMPLA, presidido por el Gobierno Autónomo Municipal de Cochabamba y que tiene como primera responsabilidad elaborar y aprobar un plan inmediato y a largo plazo para rescatar este ecosistema de Cochabamba.
 
Pero pese a un sinfín de informes de la UMSS alertando de forma constante sobre los procesos de contaminación de la laguna, no se han tomado acciones concretas que permitan la subsistencia de este espejo de agua de la Llajta.
 
LA VISIÓN DE AGUATUYA
 
La Fundación Aguatuya de Bolivia tiene la misión de promover iniciativas en agua y saneamiento básico en ciudades en crecimiento aplicando soluciones participativas, innovadoras y sostenibles para mejorar la calidad de vida de la población y proteger el medio ambiente.
 
Su visión se basa en la experticia y profesionalismo en ingeniería y gestión de servicios de agua y saneamiento básico para ciudades en crecimiento. Uno de sus proyectos es la construcción de la Planta de Tratamiento de
Aguas Residuales de Cliza, que beneficiará a 10.000 habitantes y que mejorará la calidad de vida de un sinnúmero de zonas de expansión urbana en distintos municipios de Cochabamba, entre ellas Sivingani, Lomas del Pagador y María Auxiliadora y municipios del Valle Alto como Tolata, Punata y Cliza.
 
Nano Ingeniería Medioambiental Plus 7 ha trabajado con el cascajo en Chancay, en Perú, y ha recuperado humedales en Japón y Túnez a través de lo que llaman "nano green”, que es convertir desiertos en áreas verdes.
 
"La expectativa de Aguatuya es hacer una sinergia con Nano Plus 7 para encarar proyectos relacionados con la contaminación ambiental, que en este caso específico es la laguna Alalay. Luego, continuar un trabajo de largo plazo con otros municipios que tengan problemas ambientales, como residuos sólidos y contaminación del aire.
 
Esperamos sea una alianza exitosa en beneficio de la comunidad”, indicó Renato Montoya, director ejecutivo de Fundación Aguatuya. 
 
Ambas instituciones ya han conformado un equipo de trabajo  para proponer una solución viable y real ante la problemática medioambiental de la laguna Alalay, la cual será presentada al CREMPLA.
 
Al ser la laguna Alalay un pulmón de Cochabamba  requiere una intervención urgente. Hay que pensar en las sinergias mancomunadas entre los diferentes actores del tema como corresponsables de la calidad de vida de miles de habitantes y ser más visionarios para convertir a este espejo de agua en un paraíso ecoturístico. 
 
La premisa es generar una política medioambiental sostenible sin colores partidarios, pensando unidos en un objetivo de impacto positivo ante la sociedad y el medio ambiente.

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