El símbolo sexual de mente “sucia”

domingo, 8 de mayo de 2016 · 00:00
AFP y EFE  / Nueva York

En su álbum de 1981 Controversy, editado días después de abrir un concierto de los Rolling Stones vestido con ropa interior femenina y ser expulsado del escenario, Prince dijo que constantemente le preguntaban si era blanco o negro, heterosexual u homosexual. 
 
Prince, el ícono del pop que murió sorpresivamente a los 57 años, irradiaba sexualidad a través de su música y su inimitable sentido de la moda, convirtiendo la androginia en un símbolo estilístico. 
 
Pero a diferencia de otro grande de la música recientemente fallecido, David Bowie, o su contemporánea Madonna, el jugueteo de Prince con los géneros no cargaba un mensaje de empoderamiento y muchos fanáticos se sorprendieron más tarde por su postura fuertemente religiosa y vacilación frente a los derechos de los gays. 
 
La música rock y el sexo siempre han sido íntimos compañeros pero Prince llevó la lujuria a niveles que sonrojarían al oyente más progresista. 
 
Sus primeros tres álbumes 
 
For You, Prince y Dirty Mind -introdujeron una dosis liberal de sexo que reforzó su impronta funk instantáneamente bailable que estaba emergiendo. Dirty Mind incluía una de las canciones más controversiales de Prince, Head, un cuento explícito sobre una novia virgen en su vestido de boda practicando sexo oral. 
 
Controversy presentó una sexualidad desenfrenada similar en pistas como Do me, Baby y Jack U Off, pero el asunto de pronto tomó una dimensión política en la conservadora era del presidente Ronald Reagan, a quien Prince criticó sin tapujos. 
 
Para Scandalous Sex Suite, de 1989, la voz del artista se mezclaba con los ruidos eróticos de Kim Basinger. Pero Prince rompió todos los esquemas en su clásico álbum de 1984 Purple Rain con Darling Nikki, una canción que empieza con una niña masturbándose en el lobby de un hotel. 
 
La canción, que originalmente hablaba de un personaje de la versión fílmica de Purple Rain, encendió un escándalo cuando la pequeña hija del entonces senador Al Gore la escuchó. Su esposa, Tipper Gore, respondió con una campaña que eventualmente forzó a las compañías disqueras a colocar etiquetas para advertir a los padres sobre las letras obscenas, un sistema aún vigente. 
 
Trajes ultra-sexys
 
De solo 1,57 metros, la estatura no era obstáculo para su atractivo: muchos de quienes lo conocieron subrayan su pura belleza física. Y no era tímido para mostrar su cuerpo. La portada de su álbum homónimo de 1979 mostraba a un Prince con el torso desnudo, cabello suelto y una seductora mirada, y casi una década después apareció completamente desnudo en una pose más angelical para Lovesexy (1988). 
 
Prince vestía casi siempre de púrpura, su color insignia, pero era osado en sus atuendos: rizados fulares rosados, capuchas azules de lentejuelas o diseños de puntos negros y blancos. Adoptaba vestimentas femeninas como tacones altos o ropa interior de mujer. Su presentación más atrevida, sin embargo, ocurrió quizás en los premios MTV Video Music Awards de 1991. 
 
Prince salió a escena en un traje amarillo y elegantemente tocó su guitarra (del mismo color), antes que la multitud se diera cuenta que su trasero quedaba al desnudo. Como si fuera poco, al fondo sus bailarines recreaban una orgía. 
 
Prince detestaba las etiquetas, como lo indicó en Controversy. Pero para muchos, la respuesta a la pregunta de la canción se volvió clara: su androginia poco tenía que ver con orientación sexual. Su enorme fanaticada gay se sorprendió cuando, en 2008, Prince pareció oponerse al matrimonio entre personas del mismo sexo. "Dios vino a la Tierra y vio a la gente metiéndolo donde fuera y haciéndolo con lo que fuera, y simplemente puso orden. 
 
Dijo ‘basta’”, relató Prince a la revista The New Yorker. Su equipo luego desestimó las declaraciones -Prince no permitía que los reporteros grabaran sus entrevistas- y el cantante salió ileso del asunto. Wendy Melvoin, una exguitarrista de la banda de Prince The Revolution, quien es lesbiana, dijo a la revista Out en 2009, que el cantante no daba la impresión de ser gay sino de ser una mujer. "Me miraba como una mujer gay miraría a otra mujer”, dijo.
 
Pero las posturas del cantante parecieron endurecerse al convertirse en testigo de Jehová en 2001. Prince estuvo tan apegado a su fe, que promovió la evangelización y presuntamente buscaba nuevos conversos puerta a puerta en su estado natal de Minnesota , presentándose con su nombre Prince Nelson. 
 
Al final de su carrera se negaba a cantar canciones subidas de tono como Darling Nikki, pero siempre paradójico, su música aún contenía mucho sexo. Incluso ya en 1985, el cantante confesó a Rolling Stone que no era "la persona salvajemente sexual” que la gente se imaginaba. "Nadie puede ser lo que es 24 horas al día, sin importar lo que eso sea. Tienes que comer, tienes que dormir, tienes que pensar y tienes que trabajar”, dijo.
 
Un alma creativa
 
El presidente de EEUU, Barack Obama, dijo al conocerse la noticia que no hubo alma "más fuerte, creativa o audaz” que la del autor de temas como Let’s Go Crazy y When Doves Cry, agregando que "el mundo perdió a un ícono y a uno de los músicos más talentosos y prolíficos de nuestro tiempo”.
 
Por su parte,  el exjugador de baloncesto Earvin Magic Johnson manifestó al conocerse la noticia: "Fue una verdadera leyenda y un genio musical. Podía tocar cualquier instrumento con estilo y gracia”.
 
Entre los artistas estadounidenses que influenció o lo admiraban, Katy Perry escribió en Twitter sobre "el genio de Mineápolis”: "El mundo ha perdido mucha magia. Descansa en paz. Gracias por darnos tanto”.
 
De igual manera, en esa misma red social, Justin Timberlake comentó: "Estoy de piedra. No puede ser real” y La Toya Jackson agregó: "Hemos perdido un talento increíble. Siempre amaremos tu música”.
 
Fuera de las fronteras de su país uno que lo sintió de una forma especial fue Robbie Williams, quien  lo calificó de "genio”, comentó: "¿Ahora Prince? No, no, no... Descanse en paz”, se lamentó a través de Twitter el autor de Feel.
 
El guitarrista de los Rolling Stones Ronnie Wood aseguró que echará de menos "a un amigo con tanto talento”.
 
"Era un gran artista y guitarrista. Duerme bien, Prince”, agregó.
 
Por su parte,  la viuda de una de las figuras que acaban de dejarnos, David Bowie, la modelo Iman Abdulmajid, señaló: "Para mí, Prince ha sido uno de los mayores talentos musicales que he conocido”. 
 
En el ámbito de los artistas latinos, el cantante panameño Rubén Blades comentó, a través de Facebook que "era una persona original y misteriosa que, por donde se examine su carrera, demostró una constante búsqueda y experimentación, sin fórmulas”. 
 
Agregando además: "Su valor no solo se limitó a lo musical. Se enfrentó a la dictadura de las disqueras (discográficas) y logró proteger su proceso creativo sobre los abusos de estas”.
 
La estrella púrpura que se marchó antes
 
El adiós de Prince, autor, compositor, intérprete, bailarín y alma de la música de los últimos años  nos pilló con el paso cambiado y ha sido una auténtica sorpresa para todos. Su inesperada partida ha significado una tristeza en muchos sectores de la sociedad y no solo en el de la música.

Prince nació en Mineápolis el 7 de junio de 1958   y de lo primero que se nutrió fue de la música, porque su padre, John L. Nelson, era pianista de jazz y su madre, Mattie Shaw,  era cantante en el mismo grupo. La banda se llamaba Prince Roger Trio y de ahí surgió el nombre de su hijo. 
 
Cuando tenía siete años sus padres se divorciaron y él se quedó con el piano de su padre. Además del piano, aprendió a tocar la guitarra eléctrica y a manejar hasta una veintena de instrumentos diferentes, un virtuosismo que le hizo destacar rápidamente en el competitivo mundo de la música. 
 
Debutó en 1978 con For You, al que seguirían discos como Prince, Dirty Mind, Controversy y 1999, con los que progresivamente fue ganando popularidad. 
 
Pero todo lo anterior quedo eclipsado por Purple Rain (1984), banda sonora de la película homónima, que supuso un gran éxito y por la que gano un Oscar a la mejor canción original.
 
Firmado junto a su banda The Revolution, Purple Rain le convirtió en una superestrella ecléctica e inconfundible gracias a canciones como Purple Rain, Let’s Go Crazy o When Doves Cry.
 
Fue un músico que, desde que comenzó a triunfar,  trató de controlar todos sus trabajos, para lo que contaba con un estudio de grabación propio, cuidada su vestuario y coreografías, y elegía personalmente a los músicos que le acompañaban.
 
De nuevo sacudió los cimientos de la música negra con Sign o’ The Times (1987), un impresionante doble álbum de estilo barroco que le garantizó un lugar entre los grandes artistas del siglo XX.
 
Prince cerró su década dorada con la banda sonora de Batman (1989), antes de perder popularidad y enredarse en pleitos legales en los años 90 con su discográfica Warner, lo que le llevó a cambiarse el nombre por un símbolo indescriptible e impronunciable, una pirueta más para un artista acostumbrado a la extravagancia. 
 
Otra muestra de ello fue cuando decidió lanzar de manera gratuita su disco Planet Earth (2006), del que se distribuyeron tres millones de copias, regaladas con el periódico The Mail on Sunday y con las entradas de sus 21 conciertos en Londres, para enfado de las discográficas. 
 
En 2014 publicó Art Official Age y Plectrumelectrum con su nueva banda 3rd Eye Girl, pero una vez más no le acompañó el éxito. 
 
El 10 de mayo de 2015 estrenó el tema Baltimore, inspirado en los disturbios ocurridos en dicha ciudad y, a mediados de junio, actuó para la familia Obama en una fiesta privada dentro de la Casa Blanca.
 
Entre los incontables trofeos y galardones que consiguió se encuentran nada menos que  siete premios Grammy y el Globo de Oro a la Mejor Canción por Happy Feet, en el año  2007. 
 
El cantante estuvo casado dos veces. La primera con la bailarina y cantante puertorriqueña Mayte García, entre 1996 y 1998. Con ella tuvo un hijo, el 16 de octubre de 1996, con el síndrome de Pfeiffer, que murió siete días después. 
 
Su segundo matrimonio fue con Testolini Nelson, entre 2001 y 2006. Prince, cuando le sorprendió la muerte,  se encontraba preparando sus memorias que iban a llevar el título de The Beautiful Ones.
 
El artista multifacético dio forma a un coctel musical  innovador y verdaderamente excitante, en el que cabían estilos como el rock, el funk, el soul, el pop, el rhythm and blues y la psicodelia.
 
Heredero de los renovadores de la música negra en los años 70, como Curtis Mayfield, Marvin Gaye o Stevie Wonder, Prince redefinió y llevó el género a un nuevo escalafón también a través de sus letras obsesivas sobre el sexo, la religión o el amor.

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