El estrés del regreso a clases

domingo, 5 de junio de 2016 · 00:00

 Michal Berg

De regreso a la escuela... Siempre es interesante observar: ¿Quién se pone más nervioso,  nuestros niños o nosotros los padres? Pasar del verano a la escuela siempre trae sentimientos encontrados. Nos gusta la estructura y la rutina de los días de escuela, pero por otro lado también tenemos un sentimiento de libertad durante las vacaciones de verano de nuestros hijos. No tenemos que estar tan pendientes de sus actos, y asegurarnos de que hagan lo que necesitan hacer.

El tener a nuestros hijos en la escuela nos da la oportunidad única de ver dentro de nosotros y reflexionar sobre nuestros miedos, inseguridades y la habilidad de separar su agenda de la nuestra. También podemos encontrar nuevos niveles de apoyo y formación para darles a ellos. 
 
¿Qué tanto te afecta, y hasta dónde llegas emocionalmente cuando tu niño enfrenta un reto en la escuela? Puede ser un reto académico, o uno social. ¿Cómo te sientes cuando tu hijo no obtiene el papel principal en la obra de la escuela? ¿Cuando su proyecto de ciencias no es lo suficientemente sofisticado? ¿Cuando ella no pudo entrar al equipo? 
 
Continuamente vivimos nuestras vidas a través de nuestros hijos. Nuestras emociones, deseos y nuestra autoestima están ligados a los de ellos. ¿Cuántas veces los empujamos para que sean mejores y hagan más, debido a nuestra propia inseguridad?
 
La manera de facilitar y liberar a nuestros niños y a nosotros mismos de esta carga es recordando que cada niño tiene su propia forma de ser. Ellos no nos pertenecen como para controlarlos u obligarlos a hacer cosas. Muy a menudo los presionamos y eso viene desde un lugar de egoísmo. Los presionamos porque nos sentimos avergonzados. Los presionamos porque queremos encajar. Los presionamos porque nosotros no lo tuvimos. 
 
Si yo nunca fui a la universidad, si fracasé en la escuela, o si nunca tuve la oportunidad, quiero que mi hijo haga lo que yo no hice.  Porque yo y yo y yo. La conclusión es que necesito asegurarme de que cuando presiono a mi hijo a hacer algo es realmente por su propio bien. Porque realmente lo conozco, realmente lo amo y me preocupo por él, y porque quiero que sea lo mejor que él puede ser. 
 
Cuando soy capaz de separar mi agenda, y ver a mis hijos tal y como son, y cuando ya no se trata de  hacer realidad mi propio deseo, solo entonces seré capaz de apoyarlos sin agregar más estrés innecesario. 
 
Así que cuando enviemos a nuestros niños a la escuela este año, seamos conscientes de dónde proviene la presión que ejercemos.  Ayudemos a aminorar su estrés en vez de aumentarlo, y apoyemos a nuestros niños en su proceso de crecimiento más allá de la escuela. 
  
Algunos consejos prácticos:
 
Elogia a tus hijos por lograr un progreso, no solo por alcanzar una meta.
 
Escucha a tus niños cuando te hablen acerca de algo que les está molestando en la escuela; generalmente es algo que debes investigar.
 
Da a tus hijos espacio para que solucionen las cosas por sí mismos; puedes sugerirles herramientas pero no les resuelvas todo.
 

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