Los misteriosos puquios de Nazca

Un complejo sistema hidráulico que permite llevar las aguas subterráneas a la superficie e impulsarlas mediante el viento estaría relacionado con las enigmáticas figuras gigantes talladas en la roca.
domingo, 5 de junio de 2016 · 00:00
Daniel Galilea
 
Las líneas o geoglifos de Nazca, una serie de gigantescas figuras de criaturas vivas, vegetales estilizados, seres fantásticos y figuras geométricas trazadas sobre la superficie terrestre, que se aprecian en toda su magnitud al observarlas desde una gran altura, no son las únicas construcciones que plantean enigmas a los arqueólogos en esa árida región de América.  
 
Los puquios,  un sofisticado sistema hidráulico construido para recuperar el agua de las capas freáticas del subsuelo a la superficie, conformado por galerías bajo tierra, accesos en forma de pozos helicoidales, tramos descubiertos o zanjones y piscinas de almacenamiento o "cochas”, todos revestidos de piedras redondas, han sido cartografiados y se conocía su funcionamiento y objetivos, pero aún encierran numerosos aspectos desconocidos.  
 
Ahora un equipo de científicos italianos ha desvelado una nueva perspectiva de este sistema de acueductos. Tras el análisis de imágenes de la zona obtenidas por satélite e investigaciones sobre el terreno, creen que estaban relacionados con las líneas de Nazca y que quedan puquios por descubrir.
 
"Los puquios transformaron esta región inhóspita, permitiendo al antiguo pueblo nativo de Nazca sobrevivir en un área donde las sequías pueden durar años”, según la científica Rosa Lasaponara, del Instituto de Supervisión del Medioambiente del Consejos Italiano de Investigación (CNR-IMAA) y directora de este estudio.
 
MANANTIALES A VISTA DE SATÉLITES 
 
Tras la utilización de imágenes de satélites, Lasaponara y su equipo (www.imaa.cnr.it) entendieron mejor cómo están distribuidos estos manantiales en la región de Nazca, así como su ubicación en relación con los asentamientos humanos más cercanos, cuya fecha de construcción es ahora más sencilla de establecer, según aseguran.
 
Mediante estas investigaciones se ha hecho evidente que el sistema de los puquios estaba mucho más desarrollado de lo que parece,  y que la explotación de esta fuente de agua durante el año ayudó a mantener una agricultura intensiva en los valles, en uno de los lugares más áridos del mundo, según Lasaponara, responsable del laboratorio Argon, del  CNR- IMAA, dedicado a la detección remota del patrimonio natural y  cultural.
 
Estos canales llevaban el agua atrapada bajo tierra a las zonas donde se necesitaba,  a veces directamente sin almacenar en depósitos superficiales, y se mantenía en movimiento gracias a una serie de chimeneas excavadas sobre los canales subterráneos y con forma de embudos en tirabuzón, de acuerdo con  los investigadores del CNR- IMAA.
 
"Estas chimeneas captaban el viento de la superficie y lo dirigían hacia el interior de los canales, donde impulsaba el agua a través del sistema”, según Lasaponara, que ha volcado estas investigaciones en un libro de próxima publicación titulado Ancient NASCA world: New Insights from Science and Archaeology y elaborado en colaboración con los investigadores Nicola Masini y Giuseppe Orefici, según adelanta a EFE.
 
"Los puquios fueron el proyecto hidráulico más ambicioso construido en la región de Nazca y permitía disponer de agua todo el año, no sólo para la agricultura y la irrigación, sino además para usos domésticos”, asegura Lasaponara.
 
ENIGMAS DE UNA CIVILIZACIÓN ANTIQUÍSIMA
 
Establecer el origen de los puquios plantea dificultades a  los investigadores, dado que no ha sido posible utilizar en los túneles las tradicionales técnicas de datación mediante carbono 14, ni la civilización Nazca ha dejado pistas sobre este tema ya que, al igual que otras antiguas culturas sudamericanas, no tenían un sistema de escritura conocido, según los expertos italianos.
 
Según Lasaponara, la existencia de estos canales nos dice algo notable acerca de la  gente que vivió entre el año 1000 a.C.  y el año 750 de nuestra era en esta región peruana, cuyo nombre tradicional y por el que se la conoce en el mundo hispanohablante  es Nazca, aunque su nombre oficial se ha modificado para reemplazar la "z” por una "s”, al igual que ocurre con otros topónimos de  Perú, como Cuzco y Cusco. 
 
La construcción de los puquios implica el uso de una tecnología particularmente especializada y que sus constructores  no sólo tenían un conocimiento profundo de la geología y las variaciones anuales de la disponibilidad de agua en esa región, sino además la capacidad de superar el desafío técnico que supone el mantenimiento de esos canales distribuidos a través de distintas fallas tectónicas, de acuerdo con la investigadora del CNR-IMAA.
 
Para Lasaponara son "impresionantes los enormes esfuerzos, organización y cooperación requeridos para la construcción y mantenimiento regular de este sistema hidráulico, que aportó un abastecimiento confiable de agua durante siglos, en una de las regiones más desérticas de la Tierra”.    
 
"El mantenimiento de los puquios probablemente se basó en un sistema colaborativo y socialmente organizado, similar al adoptado para construir las famosas líneas de Nazca, las cuales en algunos casos están claramente relacionadas con la presencia de agua”, señala esta científica, que enfatiza que la construcción de estos manantiales fue tan buena, que algunos de ellos todavía funcionan en la actualidad.

PUQUIOS Y LÍNEAS
 
"Aunque los puquios ya eran conocidos y comenzaron a ser mapeados hace un siglo, existen algunos aspectos desconocidos hoy en día, como por ejemplo su datación y su relación con las líneas de Nazca”, indica  la investigadora. 
 
"Otra conexión directa entre los puquios y los geoglifos de Nazca que surge del estudio de las imágenes de satélites, consiste en que algunas líneas han sido trazadas reproduciendo exactamente la forma y el flujo de algunos ríos”, señala  la doctora Lasaponara.
 
"Nuestras investigaciones han encontrado evidencias de puquios desconocidos y de viejos rastros de otros perdidos, y también hemos recabado datos para elaborar un mapa detallado de este régimen hidráulico”, asegura esta científica.
 
Consultada  sobre la conexión entre puquios  y líneas de Nazca, Lasaponara señala que, "desde mediados del siglo XX distintos autores han encontrado algunas relaciones entre ambas construcciones,  como la similitud entre la linealidad de los canales y los geoglifos, o el paralelismo entre varios geoglifos y la dirección de la superficie del flujo del agua de los puquios”.
 
"Algunos investigadores sugieren que las líneas de Nazca delineaban antiguos campos de cultivo y sistemas de irrigación y, en algunos casos, como el ‘Camino de Leguia’, eran caminos trazados, no sólo para ser transitados por los viajeros, sino para indicarles la presencia del agua a lo largo de sus trayectorias y ayudándoles a sobrevivir en esa zona árida”, según esta experta.
 
"La novedad es que ahora, junto con el doctor Masini, hemos investigado por primera vez de una forma
 exhaustiva el sistema de puquios y las líneas en  Pampa de Atarco,  menos estudiados que los de Pampa de Jumana, incluidos en la lista de la Unesco, revelando que ambas construcciones tienen vínculos directos e indirectos”, explica Lasaponara  a EFE.
 
De acuerdo con    los investigadores, los puquios y las líneas tienen formas simbólicas vinculadas con el agua y la fertilidad, y ambas construcciones son una forma alternativa de presentar o manifestar, a través de sus formas, los ríos y cursos de agua de la región.
 
Para Lasaponara, "otra conexión indirecta surge del hecho de que las líneas posiblemente fueran usadas como caminos ceremoniales a través de los cuales solicitaban favores a los dioses. Probablemente la disponibilidad de agua fuese una de las cuestiones más críticas y necesitada de ayuda divina,  en una zona tan árida, como la del desierto de Nazca”.
 
Pero arqueólogos y científicos no son los únicos asombrados con los restos impresionantes arqueológicos de Perú, entre los que se cuentan Cuzco y Machu Picchu, como testimonia Abel Pardo López, que visitó la región de Nazca hace poco.
 
"Cuando estuvimos en Nazca nos enseñaron las líneas, en avión y desde algún monte, así como las actividades mineras, las momias... y por supuesto los puquios, que nos contaron que eran un sistema de canales precolombino que se usaba para el riego”, señala Pardo a EFE. 
 
Pardo pensó que esos huecos en forma de espiral eran respiraderos y que también estaban destinados al mantenimiento, como sucede en cualquier sistema de canalización tradicional o moderno. 
 
"Me llamó la atención su forma, que no supe a qué podía deberse”, indica este ingeniero español, y dice que ahora puede hacerse una idea "más completa” de este formidable sistema hidráulico.

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