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Aldeas indígenas de Honduras vencen al hambre desde la escuela

En 2012, un informe del Programa Mundial de Alimentos reveló que Honduras era el segundo país con mayores niveles de desnutrición infantil en América Central, detrás de Guatemala.
domingo, 17 de julio de 2016 · 00:00
 Thelma Mejía  / IPS / Coalaca, Honduras

Tiene apenas 11 años, cursa sexto grado de primaria y sueña con ser agricultor para cultivar alimentos y lograr así que la comida nunca falte a los niños de su comunidad. Es Josué Orlando Torres, del pueblo indígena lenca, que vive en un apartado rincón del occidente de Honduras.

Él es parte de una historia de éxito que se escribe en esta aldea de Coalaca, de 750 habitantes, dentro del municipio de Las Flores, en el departamento de Lempira.

Aquí, desde hace cinco años se desarrolla el Programa de Alimentación Escolar Sostenible (PAES), que mejoró los niveles nutritivos en la zona y cuenta con amplia participación local, gubernamental e internacional.

Está orgulloso de su escuela, República de Venezuela, donde sus 107 alumnos, con apoyo de sus tres maestros, trabajan en un huerto pedagógico en el que cultivan legumbres, vegetales y frutas, usadas en su dieta escolar diaria.
 
Torres relata  que antes no le gustaban las verduras, pero "ahora empecé a sentirles gusto y también me encantan las ensaladas y los jugos verdes”.

"Es que aquí nos enseñaron a comer y también a sembrar productos para estar siempre nutridos. Tenemos un huerto en el cual todos sembramos cilantro, rábano, pepino, yuca (mandioca), zapallo (calabaza), mostaza, lechuga, zanahoria y otros productos nutritivos”, detalla mientras muestra cada planta en el huerto escolar.

Por eso, para cuando sea adulto, Torres  no aspira a ser médico, ingeniero o bombero como otros niños a su edad. Él quiere ser "un buen agricultor para cultivar alimentos y ayudar así a mi comunidad, ayudar a los niños como yo para que estén nutridos y no se duerman en clases porque no habían comido y estaban enfermos”, como  antes, afirma.

Las 48 escuelas esparcidas por Las Flores, junto a otras de Lempira, en especial las ubicadas en el llamado corredor seco de Honduras, caracterizado por la pobreza y los embates del cambio climático, forman parte de una serie de proyectos piloto  y sostenibles que impulsa la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), entre ellos el del PAES.

El propósito de estas escuelas sostenibles es mejorar el estado nutricional de los estudiantes y al mismo tiempo dar un apoyo directo a los pequeños agricultores, mediante una metodología integral y lazos efectivos entre lo local, lo regional, el Gobierno  y la cooperación internacional.

Gracias a este esfuerzo en comunidades de indígenas lencas y de ladinos (mestizos) como Coalaca, La Cañada, Belén y Lepaera, todas en Lempira, los escolares y maestros dijeron adiós a las gaseosas y a las golosinas, como parte de un radical cambio en sus hábitos alimentarios.

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