Reportaje

Historia y misterio en piedra

Catalogado como una de las primeras y mejores integraciones de paisaje y arquitectura prehistórica, el Sitio de los Dólmenes de Antequera, en Andalucía, se integra entre los bienes culturales de la Unesco por su belleza, peculiaridad… y misterio.
domingo, 31 de julio de 2016 · 00:00
Joaquín Méndez Rosa

El Sitio de los Dólmenes de Antequera (Málaga) fue construido durante el Neolítico y la Edad del Bronce, hace unos 6.000 años, por los primeros pobladores conocidos de la región española de Andalucía y, ahora, el comité correspondiente lo ha  incluido en la preciada Lista de Patrimonio Mundial de la Unesco como "bien cultural”. 

El conjunto abarca el dólmen de Menga, el de Viera y el tholos, o cámara funeraria, de El Romeral, a los que se unen los espacios naturales de la cercana Peña de los Enamorados y el denominado Torcal, conjunto pétreo con extensión y forma impresionantes.  

Los dólmenes o monumentos megalíticos de Antequera forman cámaras y espacios con cobertura adintelada o falsa cúpula y, según los especialistas, fueron utilizados con fines rituales y funerarios.

DIVERSAS PECULIARIDADES

De esta manera estas construcciones se unen, con este reconocimiento mundial, a los de Stonehenge y Avebury en Inglaterra, Newgrange en Irlanda, Las Orcadas en Escocia o los Círculos de Piedra de Senegambia, en África. 

Pero ¿qué tienen estas construcciones de particulares  con  respecto a otras de distintas partes del mundo?
En opinión del doctor Michael Hoskin, catedrático emérito de Historia de la Ciencia de la Universidad de Cambridge, especializado en arqueoastronomía, que  lleva estudiando más de una década estas construcciones, quienes edificaron  los túmulos  de Menga y El Romeral decidieron orientar, por razones desconocidas, estas construcciones hacia elementos terrestres, la Peña de los Enamorados y El Torcal, y no hacia el lugar del amanecer solar. 

Según comentaba a EFE  el director del Conjunto Arqueológico Dólmenes de Antequera, Bartolomé Ruiz, estos monumentos megalíticos, "según nos indica la experta opinión de Hoskin, cuentan así con una orientación única, que difiere de la de más del 99% de las edificaciones prehistóricas catalogadas en Europa y África”.

Pero ¿qué les confiere ese halo de misterio? EFE habla con Ángel Fernández, licenciado en Historia del Arte y guía oficial del Sitio de los Dólmenes antequeranos quien comenta: "El de Viera obedece más a patrones habituales en estas construcciones, pero el de Menga sí tiene su misterio”.

Sobre las particularidades de Menga, el guía comenta: "Más que una tumba estamos firmemente convencidos que se trata de un templo, un lugar de celebración ritual, porque tiene un atrio de entrada, un corredor y una cámara ovalada, y por el volumen de sus cinco bloques de piedra, el último de los cuales tiene un peso en torno a 150 mil kilos”.

"Además, hace 11 años se descubrió en la parte final de Menga un pozo de 20 metros que actualmente está en estudio. Su orientación es al noroeste, en alineación con la Peña que parece una cara humana mirando al cielo”, agrega Fernández.

También tienen la particularidad, poco habitual, que estas construcciones están bajo un túmulo de tierra, y no al aire libre, como suele ser común, a lo que se añade otro Valor Universal Excepcional (VUE), valorado por la Unesco, y es el hecho de que el tholos de El Romeral está construido con  una técnica arquitectónica muy extraña para la época,  con hiladas pétreas que elevaban su altura en las dos cámaras, y  conformaron una bóveda perfecta. 

MIRANDO HACIA LA MONTAÑA

El estudio del científico británico indica que la orientación común en todos los conocidos hasta ahora es el equinoccio o el solsticio, pero esta orientación canónica se rompe en el caso de Menga y El Romeral.

El experto dice que en Menga  la puerta de entrada se dirige hacia un elemento antropomórfico del paisaje, la denominada Peña de los Enamorados, donde existe un conjunto de pinturas rupestres coetánea a la de la construcción del dolmen. 

Además, este dolmen es el de mayores dimensiones conocido y único con pilares interiores, que lo convierte en una de las cumbres de la arquitectura adintelada de la Prehistoria. 

Por otra parte,  otro equipo de investigadores, dirigido por Leonardo García Sanjuán, profesor de Prehistoria de la Universidad de Sevilla, ha hallado en las proximidades de esas pinturas rupestres menhires que conforman una especie de círculo en torno a la Peña. 

En el caso de la ubicación de El Romeral, la orientación es recogida como "hacia una montaña” que recibe el nombre de El Torcal de Antequera. 

"En el paraje El Torcal existen restos de asentamientos de agricultores, pastores y artesanos ancestros de los constructores de los dólmenes”, según indican Dimas Martín Socas, catedrático de Prehistoria y María Dolores Cámalich Massieu, profesora de Prehistoria, procedentes de la Universidad de la Laguna (Tenerife, islas Canarias, España).

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

60
1

Comentarios

Otras Noticias