Ad Libitum

Amigos... ¿con derechos?

domingo, 14 de agosto de 2016 · 00:00

 Guery Zabala Gumucio

 

L as relaciones sexuales  deben estar dirigidas a disfrutar y a consolidar la relación. Sin embargo, hay ocasiones en las que  las personas se ven impulsadas a elegir otro tipo de relación: el sexo sin compromisos. 

Aunque no es lo mismo tener relacione sexuales que hacer el amor, muchas parejas prefieren la alternativa de sexo sin compromiso emocional y  gozan sus momentos íntimos con intensidad. Pero,  ¿por qué   elegir esta forma de disfrutar el sexo? La respuesta es que existe un temor a ser dañado. 

Muchas personas no reconocen tener una imagen negativa sobre su atractivo personal y  la solución   les orienta a relacionarse sexualmente  con el propósito exclusivo de obtener algo a cambio: vivir la sexualidad en tiempo presente, sin construir un proyecto de vida. Sus relaciones no tienen futuro.

Es importante reconocer que no es nada saludable, emocionalmente,  tener  relaciones sexuales sólo porque se necesita afecto y pensar que se lo puede conseguir por esa vía. Esa situación  no permite diferenciar estas necesidades y se puede llegar a  no disfrutar de estos encuentros porque sólo se está buscando afecto. 

También hay  parejas que usan el sexo como una forma de resolver sus problemas, en vez de hablarlos y aclararlos. Pueden llegar a considerar las relaciones sexuales como parte de las "obligaciones” de pareja   que tienen que cumplir, perdiendo la espontaneidad  y la solidez de una  relación,  que incluye honestidad, sensibilidad, confianza e  intimidad.  

Una relación sexual placentera y satisfactoria no es posible con un malestar físico o un estado de ánimo negativo. Esto  puede desencadenar  otros problemas difíciles de superar, lo que puede  conducir al fracaso. 

Si decides decirle a tu pareja que no te gusta algo en los encuentros íntimos, se debe elegir las palabras para hacerle saber cómo te sientes, por qué no te gustó y  si  puede cambiar para que lo disfruten ambos.

La  mejor manera de mejorar las relaciones sexuales es a través de la comunicación. Muchas veces hablamos sobre  sexualidad  con amigos y   amigas, pero discutirlo  con la pareja es más difícil. 

No comentamos, por ejemplo, aspectos como la dificultad en la excitación sexual, o la falta de orgasmos, pensando en no dañar a la pareja, porque estos temas pueden generar vergüenza. Esto nos puede llevar a que en lugar de resolver un problema, éste se   complique.

 Pero hablar de sexo con nuestra pareja refuerza los lazos afectivos, genera y fortalece la intimidad y abre las puertas a una mejor vida sexual, más comprensiva y que apoyará a conocerse mutuamente.

Comienza haciendo una pequeña reflexión sobre las que crees que son las causas del problema, si te cuesta puedes acudir a un profesional. Piensa si la presión para tener sexo en un momento o de una forma que no querías ha podido influir, o  si has llegado a un encuentro sexual  con ansiedad. 

Manifiesta todo esto a tu pareja procurando no responsabilizarla, sino hacerle cómplice de la búsqueda de la solución. Eso es algo que no podemos olvidar al momento de tener placer y satisfacción en nuestras relaciones sexuales en pareja.

Es difícil hablar  sobre nuestros gustos, fantasías o sentimientos, sobre lo que nos gusta y lo que no, pero hacerlo allanará el camino para disfrutar más del sexo.

 La sexualidad y el deseo cambian con el tiempo, por lo que hay que saber adaptarse como pareja a los cambios de gustos o deseos, ya que no siempre se viven igual.

Las muestras de cariño y de afecto tienen que profesarse tanto dentro como fuera de la cama.

Las caricias, los besos y los masajes son fundamentales a la hora de tener buen sexo. Sin embargo, un poco de cambio, acción y renovación nunca vienen mal.

Quien se niega la posibilidad de ser amado vive en soledad, solo o acompañado. Esta es la manera de compartir únicamente por el placer sexual. Ambos  se usan, se convierten en cosas, como una silla o un tocador. Dejan su condición humana para ser útiles, renovables, desechables. Vivir sin amor es imposible. Los humanos encubren su necesidad de ser amados mintiéndose a sí mismos, mirando hacia otra parte. El amor provee seguridad. 

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