ESPIRITUALIDAD PARA NIÑOS: reglas para el juego de la vida

El arte de un hogar espiritual (la conexión)

domingo, 14 de agosto de 2016 · 00:00
 
Bienvenido a la segunda parte de mi nueva serie de blogs, El Arte de un Hogar Espiritual.  La semana pasada, en la introducción, presenté los cuatro componentes que encontré esenciales para la creación de una vida espiritual, feliz y satisfactoria: conexión, compasión, intuición y amor.

Vamos a empezar con el primer pilar: Conexión. Una conexión fuerte es creada por el conocimiento y la comprensión de nuestros familiares. ¿Cómo lo hacemos?, al hacer que la conexión sea una prioridad constante y consistente. 

Por ejemplo, tomen una relación típica entre padres e hijos adolescentes. 

Los adolescentes se quejan de que sus padres no los entienden, y probablemente tienen razón. Mientras tanto, los padres no sienten que conocen a sus hijos adolescentes y piensan: "¿Qué le pasó a mi niño?”.

Sin embargo, esta situación no sucedió de repente durante la noche, fue después de años de los padres diciendo a los niños qué hacer, qué no hacer y cómo hacerlo de otra manera, por ambas partes pueden sentirse enloquecidos los unos de los otros.

Como padres, hacemos todo esto porque los amamos y queremos lo mejor para ellos. ¿No decimos eso?, sin embargo, al tratar de cambiar, corregir y disciplinar a nuestros hijos, creamos distancia y perdemos de vista uno de los objetivos más importantes como padres: conectar con nuestros hijos.

Un requisito previo para ser capaz de guiar con precisión a nuestros hijos es hacer el esfuerzo de ponernos en sus zapatos. ¿Qué tan bien realmente conocemos a nuestros hijos, cónyuge, pareja o familiar?

Realmente "ver” a la otra persona nos obliga a ponernos nosotros mismos a un lado, sacarnos nuestras propias gafas, y ponernos las suyas. 

 Una de las cosas más difíciles para nosotros como padres y personas en general es no tomar las acciones de otras personas de manera personal y más bien, buscar la causa detrás del efecto. ¿Qué significa eso?

Por ejemplo, si mi hija grita "¡Te odio!” ¿Cómo reacciono?, puedo simplemente tratar con el efecto reprendiéndola por ser irrespetuosa, castigarla y centrándome en cómo puede hacerme eso a mí, después de todo lo que yo he hecho por ella, o puedo dar un paso atrás y buscar la causa real preguntándome: ¿Qué está pasando realmente aquí? ¿De dónde viene su frustración? ¿Cómo hemos llegado a un lugar donde ella siente que no estoy allí para ella?

 Parte de conocer a la gente es comprender de dónde vienen y explorar las causas de su comportamiento.

Cada persona experimenta la vida de diferente manera. Queremos apoyar a nuestros seres queridos, pero no nos damos cuenta de qué tan distanciados estamos  realmente de sentirlos. Con el fin de ver las cosas de la forma en que ellos las ven, necesitamos hacerlo con intención. Es realmente nuestra responsabilidad saber cómo la gente en nuestra casa experimenta la vida para poder crear conexión y una mejor comunicación. Si no lo hacemos, inevitablemente caeremos en conflicto.

Recuerda, la construcción de un hogar espiritual es un proceso diario. Ten paciencia contigo mismo. Nadie es perfecto.

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