¿Es la comida el nuevo sexo?

Un tercio de las personas entre 18 y 34 años preferiría disfrutar de una increíble cena en un restaurante que practicar sexo.
domingo, 14 de agosto de 2016 · 00:00
Agencias 

En una era donde los millennials (o Generación Y) están marcando un antes y un después en cuanto a hábitos de consumo y donde   las redes sociales ganan día a día mayor importancia, no es de extrañar que muchos estudios se centren en esta parte de la población para sacar conclusiones sobre tendencias gastronómicas, tecnológicas y de estilos de vida.

Con la proliferación de hashtags como #foodporn o #foodgasm, no debería sorprender que gran parte de esta Generación Y opine que comer podría ser tan placentero como el sexo. 

Los datos corresponden a un  estudio publicado por la agencia de publicidad Havas Worldwide, que descubrió que un  52%  de las personas entre 18 y 34 años consideran salir a cenar como su "actividad social favorita”; y un 56% considera la compra de víveres "una de sus tareas favoritas”. Y, sorprendentemente, un tercio de los entrevistados preferiría disfrutar de una increíble cena en un restaurante que practicar sexo. 

El informe, que encuestó a 11. 976 hombres y mujeres de más de 18 años en 37 países, encontró que tanto hombres como mujeres consideraron los snacks nocturnos tan placenteros como una noche especial (46% y 51%, respectivamente).

Sin embargo, 42% de las mujeres millennials, comparadas con el 26%  de los hombres millennials, dijeron que la comida ganaría sobre el sexo. Los cerebros masculinos podrían estar programados para escoger el sexo por sobre la comida, después de todo.

Al igual que el sexo, cuando comemos el cerebro libera una hormona llamada dopamina, considerada como el centro del placer, que regula la motivación y el deseo entre otras cosas. De modo que, aunque las actividades sean completamente distintas, tendrían unos efectos tan similares que muchos preferirían zamparse un buen desayuno, comida o cena,  a unos pocos minutos de sexo. Y tú, ¿qué preferirías?

Pero no nos cabe duda de por qué etiquetamos como #foodporn o #foodgasm las fotos del almuerzo. La comida ya no es sólo un afrodisíaco: cuando se trata de sexo, en lugar de ser un catalizador, podría llegar a convertirse en un reemplazo pasajero…

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