Reportaje

El hombre puzzle

La paciencia de Ramiro Sanjinés es infinita. Pertenece a un grupo selecto de personas que han logrado completar, solos, un gigante rompecabezas de nada más que 33.600 piezas.
domingo, 14 de agosto de 2016 · 00:00
Fernando Chávez Virreira  / La Paz

13 meses de trabajo; 5 horas por día y miles de otras más de  música clásica, además de  una paciencia infinita, invirtió  Ramiro Sanjinés en una misión que sólo han logrado nueve personas en el mundo: armar el rompecabezas más grande del planeta: un gigante de 33.600 piezas y una dimensión de 5,7 por 1,57 metros.
Al ingresar al hostal Topaz, que administra este "puzzlero”, en seguida comienzan a destacar rompecabezas de distintas dimensiones en las paredes: gatos, rosas, obras de arte, eventos históricos y muchas figuras más, que  han comenzado a darle identidad a este lugar gracias a la pasión de su dueño.

Otras más adornan las paredes y hasta los techos de su casa, contigua al hostal, ubicado en la avenida Saavedra, entre la plaza Uyuni y el mercado Yungas. Arriba de la mesa de su comedor resalta un rompecabezas de los frescos de la Capilla Sixtina, una obra de 18.000 piezas.

Pero su obra más importante hasta hoy es ese puzzle comercial, considerado el más grande del mundo. Se llama Vida salvaje y se trata de un gran mural con cientos de animales en su hábitat, una espesa selva que incluye árboles, lagos y plantas. Es muy colorido y en él resaltan las maravillas de la naturaleza.

El rompecabezas es una obra del reconocido artista inglés Adrian Chesterman, que hoy reside en Málaga, España, hecho por encargo de la empresa española Educa,  fabricante del puzzle.

Capítulo aparte, Chesterman ha ilustrado portadas de libros para Jackie Collins, Jack Higgins y Dick Francis, una serie de ciencia ficción para Penguin, muchos libros sobre dinosaurios y una enciclopedia para niños. También es el autor de muchas tapas de álbumes de música incluyendo Bomber, de Motorhead y The Road to Hell, de Chris Rea.  Produjo un video de música animado para Eurythmics y hasta ha construido y pintado un cráneo con las tibias cruzadas en forma de guitarra para el grupo Adam and the Ants.

El inicio

"Mi pasión comenzó cuando iba a la casa de unos primos, que habían comprado un rompecabezas; comencé a armarlo y me envicié; hasta me quedaba a dormir en su casa. Luego mi madre me compró dos de 500 piezas de la marca Educa, que los armé en una semana”, recuerda Ramiro. Eso fue cuando transitaba por los 13 o 14 años de vida.

Tras superar esas "fáciles” pruebas, que asombraron a su madre, el próximo paso fue comprar uno más grande, de 4.000 piezas. Era El Nacimento de Venus, recuerda, obra que armó en un mes y medio.

"La pasión por el rompecabezas es a partir de las siete de la noche. De seis a siete no se puede armar por la puesta del sol, y aunque se prendan las luces, no se ve bien. Es mejor a partir de las 8 de la noche con buena luz; o amanecerse los sábados y domingos…” cuenta este hombre de 35 años, que a menudo se queda hasta la una o dos de la mañana armando figuras.

"Mi padre me ayudaba. Mi mamá pasaba y decía ‘esta fichita aquí... y si no entra... martillo’”, dice entre risas  y agrega que su siguiente misión fue armar La Rendición de Breda, un puzzle de 6.000 piezas que está en la recepción del hostal. "Ese lo armé más rápido”, dice, "porque ya sabía la técnica”.

Cuestión de técnica
 
Pero,  ¿y cuál es esa técnica? 

"Primero hay que separar los bordes y luego por colores y formas. Hay que estudiar el tipo de fichas que tiene el rompecabezas, por ejemplo las ‘paraditas’ y las ‘echaditas’; luego las que tienen curvas y las que no; los picos para encajarlas… hay que estudiar el rompecabezas”, dice este experto en figuras, que además se confiesa amante de la gastronomía. 

Sanjinés terminó de armar su Vida salvaje en mayo de este año, justo para la Larga Noche de Museos, evento en el que se comenzó a conocer su trabajo.

Pero superado ese reto, hoy está trabajando en uno no menos importante. Se trata de un puzzle de 24.000 piezas, titulado Vida, una imagen llena de detalles que incluye mar, peces, veleros, globos de aire, cielo, nubes, planetas, faros, casas,  y muchos elementos más, que hacen de esta obra una de las más difíciles de concretar. 

"Este rompecabezas me está haciendo llorar”, confiesa Sanjinés y eso es por una simple razón: el Vida salvaje tiene cinco tipos diferentes de piezas, pero éste (Vida)  tiene al menos 9. 

"Comencé a armar éste el 1 de junio y mi reto es acabarlo hasta la Noche de Museos del próximo año”, adelanta.
Sanjinés organiza su trabajo en cajas: en una pone todas las fichas con bordes, en otra todas las de tonos azules; en otra las blancas, etcétera.  "Pero al separarlas por colores, algunas fichas ‘te engañan’; separas unas verdes que creías que eran parte de los loros, cuando en realidad habían sido de unas plantas”, dice este entusiasta que trabaja como dinamizador en Pipiripi, de martes a domingo, incluidos feriados.

"Me gusta aprender, pasar clases. He tomado hasta un curso de bar tender”, dice  Sanjinés, soltero y "feliz” según aclara, y fanático del club Bolívar. En los últimos años ha armado más de 20 rompecabezas con distinto grado de complejidad. 

"La paciencia es un don y el rompecabezas me relaja, excepto cuando tuve que hacer el montaje. Pero el momento de armar te forja. Escuché todo tipo de música mientras armaba, desde rock hasta baladas en inglés; pero la mejor música definitivamente es la clásica”, cuenta.

Por el más grande

Pero una vez concluido este reto de 24.000, Ramiro espera con ansias superar el mayor de todos. Existe, según cuenta Sanjinés a Miradas,  un "reto” entre alemanes y españoles en el mundo de los rompecabezas: España tiene la marca mundial con este puzzle de 33.600, pero los alemanes lanzarán en septiembre uno de 40.000 piezas. 

Ante la pregunta de si ¿usted lo armará? Lanza una sonada carcajada… "Si me lo traen... Estos rompecabezas tardan como seis meses en llegar al país porque hay que realizar el pedido en la tienda Graph Shop”, dice. 

En La Paz no hay un club que reúna a todos los fanáticos de este hobby, pero  sí en Facebook, donde hay una página latinoamericana de "puzzleros”, en la que Sanjinés se contactó con fanáticos de varios países que también armaron este reto. Además, un representante del fabricante del puzzle lo llamó para felicitarlo y le comunicó que es la persona número 9 del mundo que arma solo este rompecabezas y que cinco fueron armados en grupos.

En un evento especial en España, cuando este rompecabezas se lanzó al mercado, 50 fanáticos de todo el mundo lograron armarlo en 23 horas; divididos en grupos de cinco y diez personas. 

En Latinoamérica, sólo cuatro personas han logrado este reto: uno en La Paz (Sanjinés), uno en Argentina y dos en México.

"La paciencia en el armado hace que este trabajo sea entretenido”, confiesa este fanático, mientras sostiene una pequeña ficha en sus manos, pensando quizá en la figura que incluirá el puzzle alemán de 40 mil fichas...
 
Un puzzle de récord

33.600 fichas y dimensiones de 5,7 metros por 1,57 de alto. Esta obra récord ha sido bautizada como Vida Salvaje  y fue presentada en la feria del juguete de Núremberg, el evento del sector juguetero más importante de Europa. 

 La ilustración transporta al puzzlero a la naturaleza exuberante de África: leones, elefantes jirafas y cientos de animales más habitan una frondosa selva que se podrá construir pieza a pieza hasta completar la titánica tarea.

 El rompecabezas viene en una caja especial de madera con ruedas para su fácil manejo y transporte.

Para David Olesti, director de marketing de Educa, este rompecabezas es "el mayor desafío en el mundo de los puzzles; además se trata de una ilustración completa especialmente creada para la ocasión y no la suma de diferentes imágenes separadas, lo que le aporta más alicientes”.

Y el ilustrador Adrian Chesterman opina que "trabajar a tan gran escala y en un tema que me gusta tanto ha sido un desafío muy importante. Casi toda mi vida he hecho ilustraciones de animales y me apasiona la naturaleza y la vida salvaje; así que dibujar una escena gigante con estas maravillas del reino animal ha sido una verdadera delicia”. 

Según los especialistas, armar rompecabezas ayuda a desarrollar la motricidad, lateralidad, destreza, creatividad, socialización, el lenguaje, la afectividad y la autoestima. 

 

 

 
 
 
 
 
 
 
 

 

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