La ley de la atracción

Atraemos todo lo que pensamos, imaginamos y deseamos.
domingo, 21 de agosto de 2016 · 00:00
Bitia Vargas  La Paz
 
V iendo un documental sobre las leyes que rigen nuestro universo, tuve que detenerme a analizar la ley de la atracción. Es cierto que nuestra vida está conformada por situaciones, personas y momentos que de alguna manera hemos atraído con nuestros pensamientos. Todo lo que nos sucede es porque lo hemos estado buscando de una forma consciente o inconsciente. 

Tan poderosos son nuestros pensamientos que si pensamos en salir de problemas, éstos terminarán llenando nuestra vida, porque sin importar que queramos salir, estamos enfocados en problemas, nuestro lenguaje verbaliza la palabra "problemas”. 

Nuestra mente debe pensar en positivo, por ejemplo en soluciones, de esta manera atraeremos soluciones. Lo mismo sucederá si queremos dejar de tener deudas, en lo que no debemos pensar en precisamente en deudas, sino en  dinero, de esta forma, por ley, el universo nos enviará dinero.

 Atraemos todo lo que pensamos, imaginamos y deseamos y esto sucede o incluye también a las personas con las que estamos. 

Alguien mencionó alguna vez que el universo conspira para que lo que deseamos se haga realidad. Cuando deseamos, tanto nuestra capacidad de contracción como nuestros pensamientos y nuestro lenguaje se enfocan en aquello que anhelamos y  el universo empieza a abrir miles de posibilidades y caminos para llevarnos hacia nuestros deseos. Puede presentarse en forma de oportunidad,  de suerte, de coincidencia, pero el universo lo posibilita. Si esto sucede con todo lo bueno que anhelamos, de igual manera ocurre con aquello que tememos y queremos evitar.  "No me robarán, no me robarán”, y andamos caminando con miedo, desconfiamos, somos recelosos, no es de extrañar que nos terminen robando o engañando. Son nuestros pensamientos obsesionados los que han atraído también aquello que queríamos evitar. 

Hay por el mundo mucha gente que ha llegado a dominar esta ley; porque nosotros usamos continuamente esta ley, aunque de manera inconsciente. Recordemos que todo lo que ahora nos sucede es porque así lo hemos querido, o mejor dicho, porque así lo hemos atraído.

Cuando de manera consciente aprendemos a utilizar esta ley a nuestro favor, podrían ocurrir cosas verdaderamente sorprendentes. La regla es la siguiente: pedirle aquello que queremos al universo. Podemos escribirlo diariamente. Lo segundo es visualizarlo. Cerrar los ojos y verlo, sentirlo. Imaginarnos a nosotros una vez que lo hemos logrado, ¿cómo nos sentimos? ¿Cómo nos vemos?

Lo esencial es creer y después recibir. Eso, algunos expertos lo llaman "proceso creativo”, porque somos nosotros los que creamos esa realidad. 

El proceso creativo (pedir, creer y recibir del universo) va cambiando nuestra percepción sobre las cosas. Cuando nos visualizamos cumpliendo uno de nuestros mayores anhelos, difícilmente nos sentiremos tristes o deprimidos. 

El solo hecho de visualizarnos cambiará también nuestro estado emocional, repercutiendo, esa alegría, en cada cosa que hagamos, llamando a más alegría. Como una especie de círculo vicioso, del bueno, si así podríamos llamarlo. 

Enfermedad atrae enfermedad, alegría atrae alegría, salud atrae salud, mientras más tengamos de lo mejor, más continuaremos llamándolo. No es de extrañar que dinero siempre atraiga más dinero, o ideas innovadoras que nos generen más dinero. 

Es importante, sin embargo, estar atentos a las señales, no olvidemos que la respuesta del universo puede venir en forma de oportunidad que nos exige decisión, voluntad y paciencia. 

Al saber nosotros esta fórmula del éxito, sólo nos quedaría hacernos la pregunta: ¿estoy dispuesto a creer en ello? Si nuestra respuesta es afirmativa debemos estar preparados para recibir del universo aquello que deseamos, sólo es necesario pedir y creer, el resto vendrá a nosotros por ley. 


Comentarios

Otras Noticias