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La ONU alerta que el desierto se está tragando al territorio africano

El continente sufre frecuentes sequías severas, que han sido particularmente graves en los últimos años en el Cuerno de África y en la región del Sahel, según advierte la UNCCD.
domingo, 28 de agosto de 2016 · 00:00
Baher Kamal / IPS / Roma / Especial para Miradas

 L as dos terceras partes del continente africano ya son desierto o están secas. Ese vasto territorio, el segundo mayor del mundo después de Asia, es "vital” para la agricultura y para la producción de alimentos, pero casi tres cuartas partes de su superficie experimentan diversos grados de degradación.

El impactante diagnóstico de un continente con más de 30 millones de kilómetros cuadrados, donde viven 1.200 millones de personas dispersas en 54 países, pertenece al mayor foro dedicado a este problema, la Convención de las Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación (UNCCD).

De hecho, en su informe Atendiendo la desertificación, la degradación de tierras y la sequía en África, la UNCCD, con sede en Bonn, explica que ese continente sufre frecuentes sequías severas, que han sido particularmente graves en los últimos años en el Cuerno de África y en la región del Sahel.

"La pobreza y la difícil situación socioeconómica están generalizadas y, como resultado, muchas personas sobreviven recurriendo a los recursos naturales”, subraya.

La  FAO  alertó   que en "África austral, agobiada por la sequía, se corre una carrera contra el tiempo para garantizar que 23 millones de personas reciban asistencia agrícola”.

Para evitar que en 2018 dependan de la asistencia humanitaria, se necesitan con urgencia 109 millones de dólares para distribuir semillas y otros insumos y servicios para plantar.

La FAO informó que su plan de respuesta procura garantizar que se entreguen semillas, fertilizantes, herramientas y otros insumos y servicios para que los pequeños agricultores y pastores puedan hacer frente a las devastadoras consecuencias de la sequía derivada del fenómeno  El Niño.

"Los agricultores tienen que poder plantar en octubre, de lo contrario en marzo de 2017 la cosecha volverá a ser deficiente, lo que impactará severamente en la seguridad nutricional y alimentaria y en la subsistencia de la región”, detalló.

El futuro cercano y el de mediano plazo no es nada prometedor para África; para 2020, entre 75 millones y 250 millones de personas podrían quedar expuestas a estrés hídrico debido al cambio climático. Además, en algunos países, la producción que depende de las lluvias podría reducirse 50%.

En 2015, la sequía redujo la producción agrícola nacional en 46% por debajo del promedio de 16 años, por lo que se estima que unas 370.300 personas corren el riesgo de pasar hambre, según el PNUD. Además, diversas organizaciones de desarrollo estiman que más de 52 millones de personas sufren inseguridad alimentaria en África oriental y austral, y que el número podría aumentar.

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