Turismo

Dormir mirando las estrellas

Un hotel en los Alpes suizos ofrece la posibilidad de dormir una noche en una cama doble al aire libre. Esta habitación sin paredes, techo ni inmueble se llama Null Stern Hotel.
domingo, 28 de agosto de 2016 · 00:00
Ricardo Segura

¿ Le gustaría pasar  una noche bajo las estrellas y los edredones, y que sólo se interponga el aire puro que respira entre usted y la impresionante naturaleza de uno de los más bellos parajes montañosos de los Alpes en Suiza?.

El Null Stern Hotel (www.null-stern-hotel.ch) permite disfrutar de este espectáculo  y experiencia únicos a los viajeros intrépidos y las parejas enamoradas en el valle de Safiental, un paisaje natural de una belleza impresionante, situado en el corazón del cantón suizo de los Grisones, en la denominada Surselva.

En Safiental, las praderas, bosques y montañas desaparecen en invierno bajo una gruesa capa de nieve, pero en las temporadas cálidas el viajero puede pasear por praderas y pastizales cubiertos de flores, según Suiza Turismo (www.myswitzerland.com), que informa que en este país las temperaturas oscilan entre ocho y los 15°C en primavera y entre los 18 y 28°C en verano.

En Suiza, la temperatura sube en verano hasta los 25 a 30 grados centígrados y, en veranos muy cálidos, incluso pueden superar la marca de 30°C, según esta misma fuente. 

Este panorama y este clima encontrarán quienes se alojen en este auténtico hotel al aire libre conformado por una cama doble situada sobre un suelo embaldosado y con un muro de poco más de medio metro de altura a sus espaldas, dentro de una especie de refugio ligeramente excavado en la tierra que resguarda a los ocupantes  de las corrientes de aire.

EXPERIENCIA ÚNICA Y ESPECIAL

Esta habitación con vista a las estrellas y sin paredes, techo ni edificación, ha sido creada bajo el concepto de "la única estrella es usted” (sus ocupantes), por los artistas Frank y Patrik Riklin y el profesional hostelero Daniel Charbonnier, conocidos por haber desarrollado previamente otro concepto provocador e innovador: el hotel "cero estrellas”.

Estos tres socios acondicionaron en 2009 un búnker nuclear para 200 personas de la década de 1980, en la ciudad de Teufen, en el cantón de Appenzell (Suiza), cerca de la frontera austríaca, y lo transformaron en el primer Null Stern Hotel, con dos grandes salas abiertas sin separación entre ellas, cuatro camas dobles y seis de una plaza, y capacidad para que duerman allí 14 personas.

Aquel refugio atómico remozado, de paredes de concreto y puertas a prueba de explosiones, que ahora sigue funcionando como un museo y que en 2010 fue clasificado entre los 100 mejores hoteles de Europa por GEO magazine, generó asombro en su momento, al igual que está sucediendo con la nueva propuesta alpina de los hermanos Riklin y de Charbonnier.

Ahora, con su habitación al aire libre de Safiental, estos artistas y empresarios le han dicho "adiós” al mundo subterráneo y le dicen "hola” a las estrellas, bajo un nuevo lema: "cero inmuebles”.

Esta nueva versión del Null Stern la gestionan los residentes locales de Safiental, quienes dan la bienvenida a los visitantes con un nuevo espíritu de hospitalidad, mientras que la propietaria de la cama doble bajo las estrellas es la propia región donde está ubicada, de acuerdo con Riklin y de Charbonnier. 

Para efectuar reservas de esta particular habitación, con una cama con su correspondiente cabecero, mesillas de noche con lámparas y un par de taburetes, pero sin paredes ni tejado,  hay que dirigirse la Oficina de Turismo de Safiental (www.safiental.ch).

UN MAYORDOMO CON CAMISA BLANCA

La habitación, que está disponible en verano, tampoco tiene baño, por lo que sus ocupantes deben caminar unos 10 minutos para acceder a los servicios sanitarios más próximos. 

Un grupo de modernos mayordomos, vistiendo guantes blancos y corbatas de "pajarita”, se aseguran de que cada huésped reciba una cálida bienvenida, y también sirven un licor "a pie de cama” en la noche y el desayuno en la mañana, mientras que un servicio de habitaciones de dos personas se encarga de asear y preparar la habitación y hacer la cama, una vez desocupada. 

Los impulsores de esta iniciativa  buscan aplicar este concepto en diferentes regiones de Suiza, para mostrar el esplendor de sus paisajes, según aseguran a EFE.

Aunque según Riklin y Charbonnier, esta nueva versión del Null Stern es radicalmente diferente de la del búnker nuclear, la esencia y el espíritu del concepto son los mismos: "poner al huésped en el centro de la experiencia y enfocarse en lo intangible, reduciendo todo lo demás al mínimo”, explican.  

Los creadores de este sistema prevén redistribuir las mismas camas que había en el hotel subterráneo por  toda Suiza, convirtiendo al propio país en un gigantesco hotel, en el que los paisajes pueden considerarse como el imaginario edificio dentro del cual estarían las habitaciones al aire libre.

"Esto también tenderá a redefinir las nociones de los recursos, la suntuosidad y la propiedad  en materia hotelera, ya que en la visión de los Riklin y de Charbonnier, la idea de lujo consiste en poner al visitante en el centro de una experiencia de hospitalidad y no en el hotel, como un bien raíz o inmueble”, añaden. 

SAFIENTAL, UNA REGIÓN ESPECIAL

"Safiental es una de las regiones más auténticas y tradicionales de Suiza, y dormir allí en una cama a 1.800 metros de altitud, rodeado de montañas y con sólo las estrellas por encima de uno, es en verdad una experiencia única en su tipo”, indica  Daniel Charbonnier, cofundador del Null Stern Hotel.

"En primer lugar, el ocupante de la habitación puede apreciar las estrellas y ver muchas de ellas ya que casi no hay luces artificiales que dificulten su visión como en una ciudad”, señala.

"En segundo lugar, la tranquilidad del lugar es muy relajante y hace sentir que uno es la  última persona en la tierra, y ¡por supuesto, se puede  ver unas impresionantes salidas y puestas del sol,  con unos colores siempre cambiantes!”, destaca Charbonnier.

Para este empresario, lo que hace que la experiencia sea aun más especial es el moderno mayordomo que está al servicio de los huéspedes durante toda su estancia, el cual utiliza guantes blancos, camisa blanca, corbata de lazo y pantalón negro.

"Esta persona les da la bienvenida a su llegada, los conduce a la cama, les ofrece una copa de bienvenida, así como el desayuno y también los despide, al finalizar la estancia”, señala.

"El contraste entre estar a la intemperie en los Alpes y el servicio personalizado de habitaciones que proporciona el mayordomo,  ayuda a que los huéspedes recuerden que en ese lugar, las únicas estrellas, además de las de cielo, son ellos mismos”, concluye Daniel Charbonnier a EFE, desde Châtel-Saint-Denis, en Suiza.
 
 
 
 

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