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El peligroso peso de la ganadería en la emisión de los gases invernadero

Gobiernos y empresas privadas ya comenzaron a aplicar programas destinados a reducir las emisiones de gases d e una fracción de sus niveles actuales en las próximas décadas.
domingo, 07 de agosto de 2016 · 00:00
Risto Isomaki  / IPS / Helsinki / Especial para Miradas

La producción de carne y otros productos de origen animal es responsable de aproximadamente 18 a 20 por ciento de todas las emisiones de gases de efecto invernadero antropogénicos, según la FAO.

Si el cálculo es correcto, los residuos animales y el uso de fertilizantes a base de nitrógeno para el cultivo de forrajes generan anualmente cerca de seis millones de toneladas de nitrógeno óxido, o entre 65 y 70% de las emisiones totales.

El impacto de esto para la temperatura mundial equivale aproximadamente a 2.000 millones de toneladas de dióxido de carbono por año. Además de óxido nitroso, la industria ganadera produce más de 100 millones de toneladas de metano al año, lo que calienta al planeta tanto como 3.500 millones de toneladas de dióxido de carbono.

Esta situación se ve agravada por el desmonte de grandes extensiones de selvas tropicales para pasturas y la producción de forrajes, lo que libera anualmente 2.700 millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera.

El total de nuestras emisiones de dióxido de carbono actualmente asciende a poco más de 35.000 millones de toneladas, además de que también producimos al menos 350 millones de toneladas de metano y nueve millones de toneladas de óxido nitroso.

Muchos gobiernos, municipios y empresas privadas ya comenzaron a aplicar programas destinados a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a una fracción de sus niveles actuales en las próximas décadas. En 2015, más de 90% de las nuevas inversiones en energía se desplazaron a las fuentes renovables, mientras que los combustibles fósiles y la energía nuclear atraen a duras penas el 10% restante.

Las nuevas soluciones tecnológicas para reducir las emisiones de los vehículos, así como de la producción industrial, la construcción, la iluminación, la calefacción y refrigeración de edificios o bien están en proceso o ya se implementaron.

Incluso las compañías aéreas y navieras aceptaron el reto. Algunos sectores lo hicieron con más entusiasmo que otros, pero parece existir el consenso general de que se necesitan cambios considerables para evitar una catástrofe ambiental absoluta.

La excepción al desplazamiento   hacia la sostenibilidad ambiental parece ser la producción de alimentos. Gobiernos y las organizaciones  siguen analizando la manera de elevar la producción mundial de carne de 200 millones a 470 millones de toneladas en 2050. Esto sería motivo de gran preocupación aún si la carne, los productos lácteos y demás productos de origen animal fueran responsables únicamente por el 20% de las emisiones de gases de efecto invernadero combinados.

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