Ciencia

Futuro con sabor a tequila

Distintos componentes del agave cultivado en México también pueden aprovecharse para producir plásticos para automotores, materiales de construcción, biocombustibles, tratamientos para la osteoporosis e incluso diamantes...
domingo, 18 de septiembre de 2016 · 00:00
Daniel Galilea

El tequila es uno de los productos más tradicionales de México, sólo se produce en ese país, en una región del occidente mexicano, y únicamente tienen derecho de llamarse así las bebidas que cuentan con dicha denominación de origen controlada, según la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación.

Esta bebida se obtiene del agave, una planta perenne de zonas áridas y hojas delgadas, casi planas, formada sobre todo por fibras, azúcares, sales minerales y agua, en cuyo corazón o piña se acumula el jugo con alto contenido de fructuosa y propiedades vitamínicas, a partir del cual se destila el tequila, tras un proceso de cocción, según la misma fuente. 

Tanto la bebida mexicana por excelencia, como el agave, también denominado maguey, del que se extrae, tienen aplicaciones poco conocidas y a menudo sorprendentes, como muestran algunas investigaciones científicas recientes en México y EEUU. 

BIOPLÁSTICOS PARA COCHES Y CASAS

Las compañías José Cuervo, especialistas en elaborar bebidas del agave, y la automovilística Ford Motor Company  están investigando el uso de las fibras del agave derivadas de la producción de tequila, para desarrollar un bioplástico sostenible, que podría utilizarse en los vehículos que fabrica la automotriz estadounidense, según Ford. 

Los investigadores están ensayando la durabilidad, cualidades estéticas y resistencia al calor de este material para su aplicación potencial en los componentes interiores y exteriores de los vehículos, tales como haces de cables, cajas de almacenamiento y unidades de aire acondicionado, según esta misma fuente.

Ford añade que el uso de esos compuestos obtenidos del bagazo (residuo fibroso) del agave, podría ayudar a reducir el peso de algunas partes de los coches, reduciendo el consumo de combustible y podría disminuir el empleo de derivados petroquímicos, disminuyendo el impacto de la fabricación de automotores en el medioambiente.

La empresa Plastinova recicla el bagazo  del agave tequilero para producir tablas de un material de construcción similar a la madera, pero más resistente y barato, que se utilizan como encofrado para construir techos, arcos o estructuras, o para fabricar bancas, mesas o sillas según este fabricante de Jalisco.

"La composición de los "tabloides”, que miden 1,20 metros por un metro y 10 centímetros de espesor, oscila entre el 10 al 35%  de fibra de agave y el resto se completa con plástico reciclado, el cual es la matriz de este material de construcción”, comentó Alberto Medina-Mora Urquiza,  socio de Plastinova.

Otros científicos, de la Universidad de Guadalajara (UdeG) han conseguido obtener ácido succínico, "una sustancia utilizada para fabricar plásticos biodegradables y como aditivo para uso alimentario, médico y farmacéutico, exponiendo las aguas residuales, las hojas y el bagazo del agave tequilero, a la bacteria Actinobacillus succinogenes”, según la investigadora de la UdeG y líder del proyecto, Rosa Isela Corona González.

COMBUSTIBLES Y FORTALECEDORES ÓSEOS

A partir de los mismos desechos orgánicos del tequila usados por la UdeG,  la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, ha producido bioetanol, "un biocombustible con el cual podría abastecerse el 20% de la demanda de gasolina en México, mezclando ambos carburantes”, según el investigador José María Ponce Ortega, codirector del proyecto.

El agave tequilero también contiene sustancias capaces de mejorar la absorción del calcio y el magnesio, dos minerales esenciales para mantener la salud de los huesos, de acuerdo a un estudio del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados  efectuado con animales de laboratorio.

"El consumo de los fructanos (moléculas de la fructosa o azúcar de la fruta) contenidos en el agave azul, en colaboración con la flora intestinal adecuada, promueve la formación de hueso nuevo, incluso en la presencia de la osteoporosis”, según la doctora Mercedes López, líder del proyecto.

MICRODIAMANTES EXTRAIDOS DEL LICOR

Más sorprendente es el trabajo de los investigadores Javier Morales, de la Universidad Autónoma de Nuevo León, y Miguel Apátiga y Víctor Castaño, ambos de la Universidad Nacional Autónoma de México, que obtuvieron en laboratorio, a partir de tequila y agua, partículas microscópicas de diamante, que podrían utilizarse en medicamentos.

Los científicos experimentaron con tequila, pues en su composición química se incluyen carbono y etanol, elementos esenciales para la obtención de diamantes sintéticos, y aseguran que esta bebida tiene la composición ideal para obtener cristales diamantíferos microscópicos, un resultado que no se lograría si se emplearan ron, whisky u otras bebidas alcohólicas.
 
 
 
 
 

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