Enfermos imaginarios

Hay personas que inventan enfermedades para llamar la atención.
domingo, 04 de septiembre de 2016 · 00:00
Bitia Vargas  La Paz

 

T al vez alguno de nosotros conocemos a personas de nuestro entorno que aparentemente siempre están enfermas y que  su enfermedad no se diagnostica; esto  puede deberse a que la "enfermedad” de estas personas no es física, sino que está en el alma. Hablamos del "enfermo imaginario”.  

"Este tipo de enfermo no tiene identidad social determinada, puede encontrarse dentro del entorno familiar o social y ser nuestro padre o nuestro más íntimo amigo” explican los expertos.

Investigaciones han demostrado que el objetivo de las personas que generan una enfermedad emocional  es llamar la atención, utilizando para ello la herramienta del sufrimiento. 

Por tal razón, estas personas parecen obsesionadas con el funcionamiento de su cuerpo, encontrando siempre algún síntoma de tanto buscarlo.  Con tantos síntomas inexplicables de una enfermedad aparentemente inexistente, su vida empieza a tornarse como un eterno tormento, esperando recibir por fin el tan anhelado diagnóstico. 

Estos hechos suelen generar frustración en el enfermo imaginario y en su entorno, desencadenando nuevos síntomas como resultado del estrés.  

La incapacidad de  encontrar soluciones puede provocar el desprecio hacia el enfermo diciéndole por ejemplo: "El doctor ya ha dicho que no tienes nada”.  Y es debido a ese menosprecio que la persona buscará nuevos síntomas que confirmen una nueva enfermedad. Y con certeza, los hallará.

Los miembros de la familia, quienes también sufren con este hecho tan extraño, deben preguntarse por qué esa persona siempre necesita sentirse mal, qué beneficios le trae, qué quiere evitar con su enfermedad. No olvidemos que todo síntoma, emocional, físico o espiritual trata de decirnos algo, a veces es un pedido de ayuda, a veces es un intento por sentirnos amados. 

El contexto frente a la enfermedad siempre es urgente analizarlo porque es nuestro entorno, y lo que ocurre en él, el que nos dará luces para entender el porqué de esta enfermedad.  

Por ello es importante reflexionar, indagar, investigar , porque es muy probable que detrás de toda la enfermedad existe algo por resolver, principalmente en el plano espiritual y emocional.  
Tampoco debemos olvidar nuestra capacidad de empatía, preguntarnos cómo quisiéramos que se nos traten en una situación similar, en la que es evidente que nos sentimos incomprendidos. No es fácil lidiar con algo así, sobre todo por el agotamiento mental que nos provoca el hecho de que un familiar o un amigo cercano del cual estamos a cargo esté siempre enfermo.  

Para ello hay que buscar maneras en las que el agotamiento no termine volviéndonos insensibles, buscar espacios para caminar, para pensar,  respirar, sentirnos contenidos y también comprendidos. 

En la enfermedad de alguien siempre hay dos víctimas: el enfermo y los que lo rodean. Cuidar de ambos es esencial. Tanto el enfermo como la familia precisan desarrollar mecanismos que protejan su salud mental. Recurrir a un profesional que facilite estos procesos es recomendable. 
Buscar personas inmersas en grupos de ayuda que estén pasando por lo mismo también. Son estas personas las que más pueden hacernos sentir contenidos, porque al igual que ellos, nosotros estamos pasando por lo mismo. 

Aunque algunas personas conocen a este hecho como "hipocondría” no podemos generalizar ni etiquetar. El ser humano precisa para crecer sentirse protegido por las columnas de su existencia, que son  aquellos seres que lo aman. ¿Cuán importante es sentirnos comprendidos?
 
En la medida de nuestra respuesta podremos regalar y dar comprensión, más en el caso de una enfermedad que aunque físicamente no exista, está presente en aquella parte invisible llamada alma.  


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