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Internet está matando al barrio rojo de Pakistán

El barrio, que significa “mercado de diamantes”, es hoy un dédalo de calles polvorientas cerca de la mezquita de Badshahi.
domingo, 04 de septiembre de 2016 · 00:00
AFP Lahore

El barrio histórico de Heera Mandi fue durante siglos un burdel mogol en el corazón de Lahore, con bailarinas eróticas, músicos y prostitutas. Ahora está moribundo. La culpa es de las redes sociales y su revolución del negocio del sexo. Ya no hay nadie en los balcones en los que las mujeres se exhibían con sus galas más coquetas. 

Los cerrojos de las salas en las que actuaban están carcomidos por la herrumbre. Sólo quedan algunos comercios de instrumentos musicales como los que se usaban antaño para acompañar las danzas. 

Ahora los hombres pueden organizar una cita por internet, a través de las páginas web de escort girls o directamente en las redes sociales, en vez de recorrer las calles de los barrios rojos. La prostitución se ejerce en cualquier lugar e incluso las prostitutas más tradicionales como Reema Kanwal -que dice llevarlo "en la sangre”- han abandonado Heera Mandi. 

El barrio, que significa "mercado de diamantes”, es un dédalo de calles polvorientas cerca de la majestuosa mezquita de Badshahi, joya arquitectónica del Imperio mogol. Bajo el reinado de estos emperadores musulmanes que dirigieron el subcontinente indio a partir del siglo XVI, Heera Mandi era un foco de mujras, unos espectáculos de danza y música tradicionales destinados a la élite. 

Los hijos de familias acomodadas quedaban a cargo de las tawaifs, unas cortesanas con talentos comparables a las geishas, para estudiar el refinamiento de la etiqueta. 

Después de una larga decadencia, la llegada de los colonos ingleses y su puritanismo victoriano relegó a las cortesanas y bailarinas al rango de simples prostitutas. Reema recuerda los días gloriosos. 

Su madre y su abuela, también prostitutas, forman parte de esas generaciones de mujeres de Heera Mandi que bailaron y satisficieron los deseos de los hombres. "La gente de antes respetaba a las prostitutas de Heera Mandi, nos consideraban artistas”, dice. Todo cambió en los últimos 10 años. Reema culpa a la llegada de chicas que ejercen la profesión sin el legado que tiene ella, y sin haber sido formadas en "cómo tratar a la gente”.

A estas mujeres les basta un teléfono móvil para venderse, exponiéndose en Facebook o en la página web de anuncios Locanto. Algunas ofrecen sus servicios a través de Skype por sólo tres dólares. Decenas de sitios internet proponen chicas en Karachi, Lahore o Islamabad. 

El mercado del sexo está en auge. Una de las páginas web afirma contar con 50.000 clientes. Y eso que la prostitución y las relaciones sexuales fuera del matrimonio están teóricamente prohibidas en este país musulmán conservador. Internet y la pérdida de las tradiciones han convulsionado la vida de los músicos del barrio de Heera Mandi: las prostitutas ya no los necesitan  ni tampoco a los profesores. Otrora, las coreografías sofisticadas representadas durante las mujras requerían años de formación, y un grupo musical en el escenario.

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