Colossal, atrevida y original

Con Anne Hathaway, Vigalondo presenta su mejor película hasta la fecha, una arriesgada aproximación al cine de monstruos gigantes desde una perspectiva feminista.
domingo, 22 de octubre de 2017 · 00:00
Eulalia Iglesias
 
Pocos directores como Nacho Vigalondo se plantean su carrera como un reto constante. Desde ese musical de final inesperado que lo dio a conocer, 7:35 de la mañana, en cada nuevo filme el cineasta cántabro se aproxima a algún género retorciendo nuestras expectativas, al adentrarse por caminos inesperados que desembocan en atrevidas relecturas de sus referentes. 
 
Además, como certifica ahora Colossal, estas visiones heterodoxas del fantástico encapsulan una serie de variaciones en torno a las masculinidades tóxicas. El corto antes mencionado plasmaba el grado de violencia y hostigamiento que puede esconderse tras una supuesta declaración de amor pública y ultrarromántica por parte de un hombre. 
 
Los cronocrímenes no dejaba de ser una exploración del deseo masculino articulada a través de una trama de ciencia ficción: la variante de los viajes en el tiempo. La invasión fuera de campo de Extraterrestre tenía algo de caja de resonancia de los esfuerzos de los tres personajes masculinos por ocupar el espacio privado de la protagonista femenina.  
 
Colossal, su segunda incursión en el cine de habla inglesa, resulta también una versión insospechada de las kaiju eigas, las películas asiáticas protagonizadas por monstruos gigantes estilo Godzilla.
 
 La película arranca cuando el novio de la protagonista, Gloria (Anne Hathaway), corta con ella y la echa de su apartamento neoyorquino cansado de su vida fiestera. Sin trabajo, ni piso ni dinero, Gloria se ve obligada a volver a su pueblo e instalarse en la antigua casa de sus padres. Allí se reencuentra con un amigo de la escuela, Óscar (Jason Sudeikis), que le ofrece trabajo en su bar y con quien comparte noches de borrachera. 
 
Paralelamente, las noticias se centran en la misteriosa aparición en Seúl de un monstruo gigante de intenciones en apariencia hostiles. Estupefacta, Gloria no tarda en darse cuenta de que hay una extraña conexión entre ella y ese coloso fantástico. Al tiempo que se le crea otro problema: Óscar empieza a desarrollar un sentimiento posesivo y controlador hacia su persona.
 
Sobre el papel, costaría apostar por esta mezcla entre película indie estadounidense en torno a la protagonista que regresa a sus raíces para encontrase a sí misma (o perderse definitivamente) y el enésimo remake godzilliano. Y, aunque Vigalondo nos tenga acostumbrados a las combinaciones improbables, es ésta, la más inverosímil de todas sus películas, la que mejor le ha cuajado.
 
Aquí las conexiones entre la trama fantástica y el drama que envuelve a los personajes funcionan a todos los niveles, de manera que Colossal resulta al mismo tiempo una tragicomedia sobre una mujer al límite, una espléndida radiografía de hombres estancados en su pueblo, un homenaje a las kaiju eigas, una metáfora sobre el engendro de los celos, una relectura de los vínculos viciados entre mujeres y monstruos en la narrativa fantástica y, como también es habitual en la obra reciente de Vigalondo, una denuncia de la irresponsabilidad de quien mantiene actitudes violentas en un entorno virtual donde no percibe sus consecuencias. Todo ello sin que la película pierda fluidez, inteligibilidad ni brillo.
 
El director se muestra especialmente sólido a la hora de transmitir la extrema incomodidad que se crea en torno a Óscar en cuanto éste manifiesta sus tendencias agresivas a causa de los celos que le provoca el que Gloria no corresponda a sus sentimientos. 
 
Cabe destacar la estupenda interpretación de Jason Sudeikis, un actor proveniente del mundo de la comedia que aquí se sale en un registro en las antípodas de su habitual. Y que complementa a la perfección a una estupenda Anne Hathaway en el papel de una mujer a punto de tocar fondo que acaba rebelándose como una especie de superheroína a su pesar.
 
  La película no sólo explora de forma muy minuciosa la naturaleza tóxica de esa falsa vocación protectora que mueve a tantos hombres ansiosos de controlar a una mujer. 
 
Sobre todo construye uno de los personajes femeninos más interesantes del cine reciente, una Gloria capaz de tomar las riendas respecto a ese problema colosal que se ha formado a  su pesar y derrotarlo sin ayuda externa. Y todo ello sin necesidad de apelar a ninguna épica típicamente masculina. Pocas películas tan coherentes, atrevidas, originales y satisfactorias ha dado el cine español reciente como esta Colossal.

 

 

 


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