ESPECIAL

La cultura disco

Hace 40 años, el manager de Barry Gib coproducía una película y así nació uno de los discos más vendidos de todos los tiempos: la banda sonora de Saturday Night Fever. A partir de este hito, sumado a los hermanos Gibb, se consolidó el boom de la cultura disco.
domingo, 26 de noviembre de 2017 · 00:00

David Pérez Hidalgo / La Paz  


Bolas giratorias con espejos, pelo afro, pantalones “pata de elefante”, luces de colores…  Son algunos de los íconos de la cultura cisco de finales de la década de los 70.


La Guerra de Vietnam llegaba a su fin, la crisis del petróleo había obligado a muchos cambios en la American Way of Life, el movimiento hippie se había diluido o transformado y la música que se producía y escuchaba en la parte occidental del planeta –como toda forma de arte, un reflejo y respuesta de los tiempos que se viven– predominantemente era pop y rock blanco, pero en el mundo subterráneo o underground se venía “cocinando” ya desde fines de los 60 una bomba que estaba a punto de explotar: la cultura disco. 


Pero no aparece de repente, sino que parte de un proceso evolutivo producto de la fusión de varios ritmos negros, el soul, el funk y el rhythm & blues con algunos toques latinos.


A principios de los 70, la música disco es el resultado o consecuencia del hartazgo del dominio del rock y pop blancos. Primero, es bailada y disfrutada por las minorías –principalmente afroamericanos, latinos y gays– en los night clubs o discotecas que frecuentaban los fines de semana, pero poco a poco los hits fueron saltando a la radio, al cine y de pronto a impactar en la cultura popular, primero norteamericana, luego europea y después mundial, llegando incluso a dominar las listas de ventas y de reproducción en las radios hasta mediados de los 80.


Artistas negros como Isaac Hayes, George McCrae, Barry White; grupos como Kool & The Gang, Earth, Wind & Fire, Tavares y The Commodores ya son muy reconocidos y bailados en las discotecas.


Progresivamente, estos grupos van aumentando los beats por minuto de sus canciones hasta llegar a un ritmo uptempo (más movido) pero aún no han llegado a las masas; falta ese empujón definitivo.

Los Bee Gees, un trío de hermanos angloaustralianos que ya habían tenido éxito desde finales de los 60 con canciones de pop y soft rock pero que a mediados de los 70,  pasaban por un bajón en su carrera. Se mudaron a Miami y a sugerencia de su empresa discográfica, buscaron un sonido más negro y uptempo para sus nuevas canciones. Se reinventan basados en el falsete de Barry Gibb componiendo así sus primeros éxitos bailables disco: Jive Talkin’ y Nights On Broadway, seguidas en el siguiente álbum por You Should Be Dancing.


Coincidentemente en 1977, su manager Robert Stigwood también está coproduciendo una película que aborda el fenómeno de la música disco y los invita a componer la banda de sonido, así nace uno de los discos más vendidos de todos los tiempos, la banda sonora original de la película Saturday Night Fever, que tenía como protagonista a un nuevo actor que despegaba su carrera: John Travolta.


De esta unión entre productor, actor y el trío de hermanos Gibb se consolidó el boom de la cultura disco. ¿Por qué el fenómeno disco se expandió gracias a Saturday Night Fever? Antes de su estreno, esta música era cuestión de minorías, pero los Bee Gees y Travolta   impulsaron y afirmaron la cultura disco como un fenómeno de masas.


Oficialmente, el primer hit disco de la historia –según la revista especializada en rankings de música, Billboard– fue Never Can Say Goodbye, de Gloria Gaynor en octubre de 1974, pero pronto fue sucedida por Donna Summer, Diana Ross, Thelma Houston y otros exitosos grupos femeninos: The Three Degrees, The Ritchie Family, A Taste Of Honey, Sister Sledge, The Pointer Sisters y muchos otros.


El género disco fue tan importante a finales de los 70, que incluso los más grandes artistas del pop y del rock, ya sea por presión de sus empresas discográficas, por el afán de popularidad o por vender más long plays y singles, incursionaron en la música disco: Kiss, I Was Made For Lovin’ You; The Rolling Stones, Miss You; Rod Stewart, Da Ya Think I’m Sexy?; Electric Light Orchestra, Last Train To London; Barry Manilow, Copacabana; Barbra Streisand, No More Tears (Enough Is Enough) con Donna Summer; Queen, Another One Bites The Dust; Blondie, Heart of Glass; son algunos de los grandes éxitos logrados por ya famosos intérpretes de otros géneros.


Una característica de las canciones disco es que su ritmo, o tempo, que es más rápido, promediando entre los 110 y 136 bpm o beats por minuto; las canciones duran mucho más que los usuales 3 minutos del pop y rock y se hacen diferentes versiones remezcladas de cada producción. Algunos de los pasos más famosos para bailar disco, fueron el  hustle y el bump.


Las películas –y sus bandas de sonido– fueron muy importantes para difundir este fenómeno. Además de Saturday Night Fever, otras importantes fueron Thank God It’s Friday, Fame, Xanadú, Roller Boogie, Can’t Stop The Music y Staying Alive.


En Europa, quienes más destacaron fueron Boney M y Giorgio Moroder –productor de Donna Summer– en Alemania, Silver Convention y Tina Charles; en Inglaterra, Cerrone, Don Ray, Patrick Hernández; en Italia, La Bionda y Umberto Tozzi que nos hizo bailar a todos con la archifamosa Gloria; y Voyage en Francia.


En Bolivia el único grupo que tuvo hits de música disco, fue Luz de América, de Javier Saldías y los hermanos Barrionuevo que hicieron un cover de Don Ray, Got To Have Loving, al que titularon Es mejor el amor. También tuvieron otros hits como Disco Shows y covers de Fania All Stars: Donde y Ella Fue. 


Como toda tendencia o vanguardia, este movimiento estuvo acompañado de una vestimenta: para los hombres el traje o terno en colores claros, a veces con chaleco y camisa abierta de poliéster en color oscuro, o contrastante, a veces con llamativos volados. El pantalón con botapié muy ancho y zapatos con plataformas altas. Para las mujeres amplios vestidos sueltos o ajustados y brillosos pantalones de tonos metálicos a tono con altísimos zapatos y rematados por el estilo afro en el pelo.


¿El fin? 


A principios de los 80, nuevos géneros musicales bailables –dance, techno– toman las listas, y como todo tiene un ciclo, después del auge viene la decadencia. En el caso de la cultura disco, después de un lustro de saturación sonora en radios, discotecas y hogares, mucha gente estaba ya cansada de oírla, lo que propició por ejemplo que en Chicago se organice la Disco Demolition Night en el intermedio de un partido de béisbol, donde fueron destruidos y quemados miles de álbumes de música disco, llevados por los asistentes. También a principios de los años 80, la aparición del sida frenó la promiscuidad y el libertinaje frecuentemente asociados a lo disco.


La cultura y la música disco no han muerto, han evolucionado, se han mimetizado pero siguen vigentes en todo el mundo. A principios de los 90, Juan Carlos Nemtala reinventó a Forum con una programación diferente para cada noche, e instituyó los jueves como Noche de Clásicos; hoy, 25 años después, las noches de jueves de clásicos son parte de muchas discotecas a lo largo y ancho de Bolivia, incluso hay muchas discotecas que durante toda la semana ponen solo clásicos,  entendiendo como tales principalmente a la música de finales de los 70 y principios de los 80. La música disco también está presente en géneros actuales –como vemos en la línea del tiempo– como el house, el trance, la electrónica y el synth pop.

Otros intérpretes  famosos y sus hits

  • Michael Jackson   Don’t Stop ‘Til You Get Enough
  • Abba   Dancing Queen,  Gimme Gimme Gimme!
  • Chic  Le Freak  Good Times,  Dance Dance Dance
  • Village People  Macho Man,  In The Navy, Y.M.C.A.
  • AKB  Stand Up Sit Down
  • Jackie Moore   This Time Baby
  • Claudja Barry   Boogie Woogie Dancin’ Shoes
  • KC & the Sunshine Band   I’m Your Boogie Man, Shake Shake Shake, That’s The Way (I Like It)
  • Osibisa  Sunshine Day
  • Gibson Brothers   Cuba
  • Amii Stewart  Knock On Wood
  • Sylvester  Yu Make Me Feel (Mighty Real)
  • Grace Jones  La Vie En Rose, I’ve Seen That Face Before (Libertango)
  • The Trammps   Disco Inferno
  • John Paul Young   Love Is In The Air
  • Cheryl Lynn  Got To Be Real
  • Anita Ward   Ring My Bell
  • Lipps Inc.  FunkyTown
  • Geraldine Hunt   Can’t Fake The Feeling
  • Evelyn Champagne King   Shame
  • Alicia Bridges    I Love The Nightlife
  • Karen Young   Hot Shot
  • France Joli   Come To Me
  • Gino Soccio   Try It Out
  • Boys Town Gand  Can’t Take My Eyes Off You
  • Musique   In The Bush
     

LA PAZ SE MUEVE

Desde finales de los 60, Bolivia ya vivía la época de los golpes militares: Ovando, Torres y Banzer -que gobernó de 1971 hasta 1978- una época de estabilidad económica debido al gran endeudamiento contraído por ese gobierno.  A finales de aquella década, la calle Mercado entre la Yanacocha y la Jenaro Sanjinés acogió a las mejores boîtes de la época.


Boîte –palabra francesa que significa caja y se pronuncia buat– era el nombre que se le daba a los locales donde la gente acudía a bailar y/o a tomar unos tragos.


El Moulin Rouge, El Flamingo, el The Sands y El Acuario fueron los más famosos de esa cuadra y algunos sobrevivieron hasta entrados los años 80. Paralelamente en la televisión nacional se empezó a producir programas musicales, el primero –y de gran calidad- fue Melomaníssimo, producido y dirigido a principios de los 70 por Roberto Cozzi en Canal 7, que recién tenía pocos años y era una novedad, algunos años después apareció Carrousel Musical, también en Canal 7.


Años después apareció Gente Linda –también en Canal 7- programa que, ante la falta de videos musicales, coreografiaban los hits del momento como en el programa estadounidense Soul Train. 


Terminando un ciclo, el programa desapareció y fue reemplazado por Carrousel Musical, a cargo del mismo equipo: Juan Carlos Nemtala, Patricia Gutiérrez, Johnny Mallea, pero principalmente Johnny Dávila, su conductor y director que de la TV dio el salto a la radio de frecuencia modulada o FM  –medio importantísimo para la difusión de la música disco- que en Bolivia daba sus primeros pasos.


Dávila trajo al país el formato TOP 40 y fue el primer disc jockey estrella, pasando luego a las principales discotecas de la ciudad. Lo recuerdo en la lujosa Baccará. 


Radio Panamericana inaugura su frecuencia modulada el 15 de diciembre de 1977 –también está a punto de cumplir 40 años- y la llama STEREO 97 por su posición en el dial, y en estos años se ha distinguido por ser la radio pionera en muchos aspectos.


En esa casa se han formado muchos de los más importantes DJ de Bolivia –algunos de los cuales en actividad hasta el día de hoy-, como Ramiro Tarifa, Javier Oros, Rafael Vásquez, Kiko Claure y Boris Navarro que alternaron su trabajo en la radio y en las mejores discotecas de la época.


Luego, en la calle México, a principios y mediados de los 70, cerca a la Plaza del Estudiante se abrieron el Jankanou, la Discoteca J y La Caverna y en San Pedro, Candilejas y Michelangelo ya empezando el boom de las discotecas. Al lado de Michelangelo, en la avenida 20 de Octubre- en la recién estrenada Señorial Discotheque en mayo de 1978 se estrenó –antes que en el cine 16 de Julio- la película Fiebre de Sábado por la Noche, provocando una agitación en la juventud, que no pararía por muchos años.


Ya en plena “fiebre”, se inaugura Hipopótamo, en Obrajes, que junto a Yes Disco de la calle 8 de Calacoto fueron las pioneras de la Zona Sur. Baccará fue un club privado muy elegante y exclusivo que funcionó donde antes estaba Michelangelo. Las cercanías del Monoblock de la UMSA fueron los lugares elegidos para las discotecas El Álamo, Casablanca, Samambay, Disco Studio y Pacha –ésta a mediados de los 80- que dominaron la noche paceña en esa década,  a finales de la cual se abrió la eterna Forum.

 La historia de la disco se remonta a París

La discoteca –o simplemente la disco- tal como la conocemos hoy en día, tiene su más antigua referencia en la París de la posguerra, donde en 1947 se abrió la Whisky à Go-Go, el primer lugar que tenía una persona encargada de la música bailable ininterrumpida –un disc jockey o DJ en una cabina- tocada en dos tocadiscos para que no haya pausas, una pista de baile, luces de colores suspendidas del techo y un potente sistema de sonido. 


Antes de la apertura de ésta primera discoteca, la gente solía asistir a bailar a locales que tenían grupos, orquestas o bandas de música en vivo –generalmente jazz o swing que eran los ritmos más populares de la época- o por lo menos tenían una rocola –en inglés jukebox o máquina que cambia discos de forma que ha programado o pedido, que funciona con monedas- o en el peor de los casos, un solo tocadiscos que no permitía que la música sea continuada.


En los 50 y 60 aparecieron discotecas en varios países de Europa y en Estados Unidos, siendo cada vez un más popular centro de reunión de la juventud. 


Los bares, pubs o tabernas eran más frecuentados por los aficionados al rock and roll y luego al rock.

A finales de los 60s las minorías o ghettos -afroamericanos, gays, latinos- empiezan a frecuentar estos lugares de la subcultura underground de las grandes ciudades estadounidenses, donde a mediados de los 70 surgirá la cultura disco, un movimiento con sus propios cánones y estética, ligado a las drogas recreativas –poppers, cocaína, LSD- que multiplican los efectos de la música, el alcohol y las luces de colores y al hedonismo  y la promiscuidad en general. 


Algunas de las más famosas fueron Studio 54 en Nueva York, Regine’s en París y Montecarlo, Pacha y Amnesia en Ibiza.
 

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