Ad Libitum

La necrofilia... una parafilia

domingo, 24 de diciembre de 2017 · 00:00

Guery Zabala Gumucio

El término parafilia denota cualquier interés sexual intenso y persistente distinto del interés sexual por la estimulación genital. Las parafilias son trastornos mentales que se caracterizan por intensas y repetidas fantasías sexuales, impulsos  hacia niños o personas que no lo consienten, hacia objetos no humanos o situaciones como el sufrimiento o humillación. 

Estas fantasías o estímulos específicos son requisito indispensable para que el individuo parafílico logre excitarse y llegue a un orgasmo.


 Puede ser leve, en la que se presenta ocasionalmente , moderada, implica mayor manifestación conductual y finalmente la severa,  compulsión y exclusividad de práctica sexual, por la que un parafílico puede cometer incluso actos delictivos.


La necrofilia proviene del griego nekros (cadáver o muerto), y  filia (amor , atracción), por lo que su significado se define como un comportamiento sexual que se caracteriza por la atracción sexual hacia los cadáveres. Esta práctica no solo trae consigo consecuencias sociales o personales, sino también legales, pues la profanación de tumbas y la retención de un cuerpo sin vida están penalizadas en la mayoría de los países.  


Los necrofílicos padecen una patología de la identificación de la imagen de la pareja sexual, que a menudo se acompaña de otros trastornos del comportamiento. Se ha considerado una desviación sexual, o  perversión y es en general un impulso compulsivo en el carácter y puede pasar desapercibido por la gente que rodea al individuo que padece este trastorno.


Es difícil comprender un solo tipo de necrofilia, por eso se puede mencionar que existen en diferentes formas y niveles:


Necrofilia genuina. En estos casos, el individuo prefiere el contacto  sexual con personas muertas. Su máxima excitación se asocia a esta idea por encima de otras. Dentro de estas categorías existen tres tipos:


a) Homicidio necrófilo: se trata de cometer un asesinato con el objetivo de utilizar el cuerpo sin vida para alcanzar la satisfacción sexual.


b) Necrofilia regular: el uso de cuerpos de personas ya fallecidas con propósitos sexuales.


c) Fantasía necrófila: aquellos individuos que fantasean sobre prácticas sexuales con cadáveres, pero no llevan a cabo ningún acto.


Pseudonecrofilia. En estos casos, los cadáveres no suelen formar parte de las fantasías eróticas. De hecho, prefieren contacto sexual con parejas vivas. En este grupo englobaron a los sádicos u oportunistas.


Sin embargo, hay otros tipos de necrófilos a los que les gusta que su pareja finja estar muerta durante el acto sexual. 


Es complejo  tratar de entender  por qué una persona decide tener relaciones sexuales con un cadáver, y  es complicado definirlos, pues hay una gran variedad de necrófilos que van desde los que se sacian si fingen la situación, hasta los que sólo pueden tener sexo con un muerto. Sin embargo, algunas explicaciones que se han desarrollado son:


Experiencias negativas del pasado. Se han encontrado vínculos entre la necrofilia y una infancia complicada. En concreto, los padres de estas personas han sido excesivamente críticos, exigentes y duros con ellos. Es habitual encontrar conflictos familiares, y violencia física entre los padres y contra los hijos. Hay casos en los que algunas de las personas que han cometido necrofilia han sufrido abusos sexuales. 


Aspectos individuales. Estas  personas poseen muy baja autoestima. Tienen problemas para relacionarse con los demás y un gran miedo al rechazo, por eso buscan a una pareja sexual que sea incapaz de rechazarles. Así, pueden ver a los cadáveres físicamente o emocionalmente inofensivos.


Abuso de alcohol y/o drogas. En algunos casos documentados de necrofilia, los individuos tenían severos problemas con el alcohol y otras drogas. No se sabe, sin embargo,  si estas sustancias son las causales, ya que puede haber otros factores que impulsen el consumo.


Daño cerebral. Existen ciertos tipos de lesiones cerebrales que pueden dar lugar a hipersexualidad e inhibición, como los daños en el lóbulo frontal


Para prevenir estas conductas o desviaciones, es importante  promover el respeto y los valores en los hogares, en las escuelas y en los entornos donde se desenvuelven los diferentes sectores de la población. La premisa básica es el respeto al ser humano, tanto en su dimensión corporal y espiritual.
 

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