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La paradoja medioambiental de las multitudinarias cumbres del clima

En un intento por dar el ejemplo, el Gobierno alemán contrató a una consultora especializada para que estime las emisiones totales producidas por la reciente cita mundial de Bonn.
domingo, 3 de diciembre de 2017 · 01:00

Juan Palop, EFE / Bonn
 
 La Cumbre del Clima de Bonn (COP23) se precia de ser la más ecológica de las organizadas hasta la fecha, pero sigue suponiendo una movilización masiva de personas y recursos con una notable factura medioambiental.


La organización de la COP23, a cargo del Gobierno alemán, destacó que ha hecho “todo lo posible” para dejar una “huella ecológica”.


Las medidas fueron  perceptibles: parte de las instalaciones eran temporales, muchos menús son de producción local y ecológica (y también vegetarianos), y se   repartieron botellas recicladas entre los participantes para que las llenen con el agua corriente de la red de abastecimiento de Bonn.


Además, todos los documentos aprobados en la cumbre se difundieron digitalmente (y no mediante fotocopias), las papeleras diferenciadas abundaron en las instalaciones y los participantes podían utilizar gratuitamente el transporte público.


“Todos los aspectos medioambientales esenciales de la conferencia han sido tenidos en cuenta y sus repercusiones medioambientales se han minimizado en la medida de los posible. La conferencia debe tener el menor número de emisiones posibles”, evaluó el Ministerio alemán de Medioambiente. “La cumbre de Bonn debe fijar los estándares medioambientales para los grandes acontecimientos futuros”.


El Gobierno alemán  contrató además a una consultora especializada para que estime las emisiones totales producidas por la cumbre . La Cumbre de Bonn, como sucedió con sus más recientes predecesoras, tenía la determinación de recurrir a los mercados de emisiones para compensar financieramente el CO2 que se haya expulsado a la atmósfera para su celebración.


“Las emisiones contaminantes deberían ser evitadas en la medida de lo posible. Las inevitables serán compensadas a través de proyectos acreditados de protección del clima”, dijo  el Ministerio de Medioambiente.

El impacto de la cumbre en el  clima


 Bonn acogió a unos 25.000 representantes de 200 países durante 10 días.

El cálculo del costo medioambiental de la COP23 es difícil de establecer en toda su magnitud, dadas las cifras en las que se movió esta conferencia.


La cumbre acogió durante dos semanas a unas 25.000 personas, tanto delegados gubernamentales como representantes de empresas y ONG, procedentes de cerca de 200 países, la inmensa mayoría de los cuales han viajado hasta la cita alemana (y volverán a sus hogares) en avión o en coche.


También tiene un indudable impacto medioambiental la construcción, mantenimiento y climatización de las instalaciones provisionales: dos auténticas “ciudades de barracones” de metal y madera con un tamaño total de 55.000 metros cuadrados, el equivalente a ocho campos de fútbol.


La única forma de evaluar si la COP23 ha merecido realmente la pena en términos medioambientales debe tener en cuenta también el alcance de los acuerdos finales, que no fueron muchos.


En unas negociaciones marcadas por las diferencias entre los países en vías de desarrollo y las economías industrializadas, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, pidió a presidentes y ministros “ambición” para hacer avanzar el Acuerdo de París de 2015 y la lucha contra el cambio climático.


La pelota está ahora en el tejado de los líderes.

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