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Ser amado

El amor es la base de todo. Sin el primer amor de nuestras madres ni siquiera sobreviviríamos.
domingo, 9 de abril de 2017 · 00:00
Bitia Vargas  La Paz

 

 

Parece que hoy en día el objetivo principal de muchos seres humanos es alcanzar el poder y la fortuna. Si se nos apareciera, por ejemplo, un "genio de la lámpara”, algunos no dudarían en pedir fama, dinero y poder. Los tres componentes mágicos que están caracterizando a nuestras sociedades actuales. 

Sin embargo, si nos ponemos a pensar detenidamente, ¿de qué nos serviría ser extremadamente ricos y poderosos si no somos amados o aceptados? ¿Valdría toda la fortuna del mundo si no se tuviera con quién compartirla?

¿Qué es lo que en realidad busca todo ser humano desde que nace? Sin duda ser amado, solo que con tanta carencia del significado verdadero del amor hemos llegado a confundirlo con todo menos con lo que realmente lo caracteriza: el desprendimiento.

Mujeres y hombres   confunden  el amor con el deseo. Otros lo confundirán con la violencia (me cela porque me ama), otros   con el poder y  algunos también lo confundirán con la dependencia o quizá con la sobreprotección. 

Nos han dicho que hay tantas formas de amor que la esencia real del mismo se ha perdido en el camino. 

Pero lo que nos es claro es que todos necesitamos de ese elemento vital para vivir. Desde que nacemos necesitamos ser acogidos por ese ser maternal que nos protege y  nos enseña a reír y sonreír. Necesitamos ser alimentados con amor, porque solo eso nos garantiza el desarrollo adecuado de nuestra autoestima.

Los bebés que son amados y protegidos tienen mayores posibilidades de desarrollar ampliamente sus capacidades inherentes que uno que no lo es. Y los niños víctimas de maltrato son más propensos a desarrollar cualquier tipo de discapacidad, incluidas las emocionales. 

El amor es la base de todo. Sin el primer amor de nuestras madres ni siquiera tendríamos altas probabilidades de supervivencia. Pero ellas también han sido criadas en moldes de amor que a su vez sus madres y sus padres lo han heredado de sus padres. Son esos distintos modos de amor que conocemos los que tienen la autoridad de crear entornos saludables o no para nuestros hijos.

Nuestra condición humana nos exige ser amados. Queremos encontrar el amor, porque su encuentro nos hace más felices, más prósperos, alarga nuestra existencia y hace de nuestro paso efímero por la vida un evento inolvidable. 

Siendo ésta nuestra meta última, ¿cómo podemos dejar de lado las cualidades que rodean el amor? Por ejemplo, el desprendimiento, la solidaridad, el sentimiento de compasión, de entrega, de ayuda. Si nos movemos a base de nuestro principal objetivo ¿no estaríamos promoviendo en realidad el inicio del cambio que nuestro mundo requiere? 

Sociedades caracterizadas por la reciprocidad, ajenas al individualismo que nos lleva a cometer los peores crímenes contra nuestros semejantes. Ajenos a la búsqueda del poder que no mide los medios para conseguirlo. Ajenos a absolutamente todo lo que pueda dañar a las personas que amo y que me aman. 

Ser amados también implica amar. El entender que nosotros no podemos recibir amor si antes no amamos primero nos sirve como refuerzo para practicar esta capacidad.  El amor se hace una práctica cuando lo ejercemos, es decir cuando hacemos de él un hecho tangible y perceptible para el otro. 

Tangible cuando abrazamos, cuando besamos, cuando decimos te amo, cuando acariciamos.
 
Perceptible cuando nuestros actos no dañan al otro, cuando nuestras caricias y nuestros besos causan una sensación de confortabilidad, de consuelo y no así cuando atentan el espacio del otro. De esta manera el amor se convierte en un hecho que puede ser comprendido por los demás. 

Tampoco olvidemos que si aprendemos a dejar ir  también estamos amando  y aunque esto puede resultar muy difícil por otro lado nos ayuda a crecer al permitirle a un otro su propio crecimiento. Ésta es la esencia real del amor, el tipo de amor que libera y nos hace genuinamente felices, el amor que seguramente muchos de nosotros deseamos encontrar.

 

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