TURISMO

Lagunas paradisíacas

Las dos lagunas cristalinas más grandes del mundo hechas por el hombre están en los complejos Citystars Sharm El Sheikh, de Egipto, y San Alfonso del Mar, en Chile, y tienen 11,3 y ocho hectáreas respectivamente.
domingo, 9 de abril de 2017 · 02:02
Ricardo Segura

A unque a veces se las describe como "las piscinas más grandes del mundo”,  se trata de un concepto diferente que se apoya en una tecnología capaz de transformar cualquier lugar del planeta, incluidos los desiertos, en un paraíso idílico de playas. 

La multinacional Crystal Lagoons (CL) (www.crystal-lagoons.com) es la que se dedica a fabricarlas y cuenta con más de 600 proyectos en distintas etapas de planificación, diseño, construcción u operación en 60 países.

Algunas de las obras destacadas que están desarrollando son Wynn Paradise Park (Las Vegas, Nevada, EEUU), Mohammed Bin Rashid al Maktoum, City-District One (Dubái, EAU), SolMia (Miami, Florida, EEUU), Diamante Life (Los Cabos, México) y Alcazaba Lagoon (Casares, Málaga, España).

LA LAGUNA MÁS GRANDE HECHA POR EL HOMBRE

Pero, de momento, ya ha obtenido un gran éxito por la laguna cristalina más grande del mundo construida por el hombre, que tiene 11,3 hectáreas y está ubicada en pleno desierto del Sinaí, a cinco kilómetros del  balneario turístico Sharm El Sheikh, en lo que será uno de los resorts más lujosos de Egipto. 

El proyecto global egipcio se ubica en un terreno de 750 hectáreas y tiene un total de 10 lagunas, que cubrirán una superficie de más de 100 hectáreas de agua cristalina frente al estrecho de Tirán, que separa el Mar Rojo del golfo de Aqaba, utilizando agua salina de capas subterráneas que actualmente no tienen ningún uso alternativo, según CL.  

CL ha roto así su propio récord de 2007, cuando la laguna de ocho hectáreas de San Alfonso del Mar, en Chile, fue certificada como la más grande del planeta por la organización The Guinness World Records. 

Citystars Sharm El Sheikh, parte de Citystars Properties (www.citystars.com.eg), según CL, contará con 30.000 unidades residenciales (apartamentos, chalets o bungalows), además de varios hoteles, campos de golf, puertos deportivos, un museo y un gran centro comercial, con una inversión asociada de 5.500 millones de dólares.

UN TROZO DE MAR CARIBE EN LA COSTA DE CHILE

Por su parte, San Alfonso del Mar (SAM), una obra inmobiliaria situada en Algarrobo (Chile), a unos 60 kilómetros al sur de Valparaíso y a 120 kilómetros al oeste de Santiago,  está valorada en 300 millones de dólares  y fue originalmente planeada como un de sarrollo de 400 unidades, según CL.

 

Sin embargo, después de generar una laguna de ocho hectáreas de aguas cristalinas, el proyecto se tornó tan exitoso, que el plan maestro debió ser modificado para incorporar el desarrollo de 1.400 unidades alrededor de la laguna, duplicando además los precios de venta iniciales, según señalan desde la compañía.

La laguna cristalina chilena, que poseía el récord Guinness como la más grande del planeta, hasta que en 2015 se lo arrebató Citystars Sharm El Sheikh, tiene una extensión de más de un kilómetro de largo y 250 millones de litros de agua, el equivalente a unas 6.000 piscinas familiares de ocho metros de largo, según SAM (www.sanalfonso.cl).

Además de su gran tamaño, la laguna tiene unas características especiales, porque  sus aguas son captadas desde el océano y mantenidas en perfectas condiciones; además, tienen la transparencia y el intenso color turquesa de los mares tropicales, según SAM.   

La compañía añade que, además, en verano las aguas de la laguna mantienen una agradable temperatura que llega a los 26 ºC, nueve grados más que la temperatura del mar, permitiendo sentir que se disfruta del mar del Caribe estando en la costa central chilena.

DEPURACIÓN MEDIANTE ONDAS ULTRASÓNICAS

 "Nuestra tecnología permite construir lagunas cristalinas monumentales en cualquier parte del mundo, incluso en medio del desierto”, explica a EFE Sebastián Pillado, director regional para Europa de Crystal Lagoons.

Pillado destaca el beneficio asociado a generar estas lagunas, "no sólo para el consumidor, sino también para el promotor/inversor, ya que esta tecnología genera valor inmobiliario, plusvalías y diferenciación, incrementando el valor de los proyectos donde se aplica, como demuestran SAM y de Citystars Sharm El Sheikh”.

"A diferencia de la tecnología de piscinas convencional, que requiere mantener altos niveles de cloro residual y otros desinfectantes para evitar la contaminación, la innovación desarrollada por Fernando Fischmann,  fundador y presidente de Crystal Lagoons, aplica pulsos de desinfección en el agua”, explica Pillado. 

Añade que con ese método no se necesita mantener constantemente un alto nivel de desinfección en el agua y, como resultado, "se consume hasta 100 veces menos químicos que una piscina común”.

"Asimismo, la tecnología tradicional de piscinas requiere un sistema centralizado capaz de filtrar y recircular el volumen completo de agua entre una a seis veces al día, mientras que la de CL aplica una combinación de ondas ultrasónicas que aglomera las partículas contaminantes en partículas de mayor tamaño, que son posteriormente removidas de la laguna más fácilmente”, señala. 

"Esto permite que la tecnología consuma sólo el 2% de la energía utilizada por un sistema de filtración convencional”, recalca. 

Según Pillado, la innovación de Fernando Fischmann también puede utilizar cualquier tipo de agua: salada, dulce, o salobre -la que posee entre 0,5 y 30 gramos de sal por litro-, dependiendo de su disponibilidad, y estas lagunas cristalinas deben ser llenadas de agua una vez, "luego sólo se debe compensar lo que se pierde por evaporación”. 

"Estas lagunas cristalinas captan y almacenan también las aguas de lluvia, lo que compensa casi por completo la pérdida por evaporación pero es que, además, Fischmann desarrolló una tecnología de control que reduce la evaporación en un 50%” señala el directivo de CL. 

"Como operan en circuito cerrado, estas lagunas consumen 30 veces menos agua que un campo de golf y sólo la mitad que un parque de las mismas dimensiones”, prosigue. 

Pillado explica que la calidad del agua de las lagunas se mantiene monitoreada desde cualquier parte del mundo las 24 horas a través de una plataforma cloud o ‘en la Nube’, una serie de servicios y recursos de computación que operan a través de una red de servidores informáticos. 

"Además, las lagunas cristalinas pueden utilizar  el agua de los acuíferos subterráneos de los desiertos, y su calidad microbiológica y fisicoquímica cumple con los más altos estándares sanitarios internacionales”, concluye Pillado.

 

 

 
 
 
 
 

 

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