TIERRAMÉRICA

La Antártida reverdece por efecto del cambio climático

La sensibilidad del crecimiento del musgo al aumento de la temperatura en el pasado sugiere que la alteración de los ecosistemas se producirá rápidamente con el calentamiento global.
domingo, 11 de junio de 2017 · 00:00
AFP / Washington

 La vegetación ha crecido cada vez más rápido en la Antártida en las últimas décadas como consecuencia del cambio climático, revela un estudio   según el cual el llamado continente blanco podría volverse paulatinamente más verde.

 Pocas plantas viven en esta península, pero el estudio de musgos que crecen en las orillas del océano Antártico muestra un fuerte incremento de la actividad biológica en los últimos 50 años, señalaron los científicos cuyo trabajo publica la revista Current Biology. 

Ellos analizaron cinco "testigos de perforació” tomados de las capas de musgo que se preserva desde hace mucho tiempo debido al frío. Las extracciones fueron hechas en tres sitios de las Islas del Elefante, de Ardley y de Green, que tienen las capas de musgo más gruesas y antiguas.

Estas muestras permitieron remontarse hasta más de 150 años atrás y reconstruir la evolución del clima en este periodo. Su análisis muestra claramente un aumento de la actividad biológica en los últimos 50 años. 

"La temperatura se eleva desde alrededor de la mitad del siglo pasado en la Antártida, lo que tiene un efecto importante en el crecimiento del musgo en la región”, explicó Matt Amesbury, investigador de la Universidad británica de Exeter. 

La Península Antártica es una de las regiones del planeta que ha sufrido el calentamiento más rápido, con un aumento de temperatura de aproximadamente 0,5 grados centígrados por década desde los años 1950. Además de esta subida del termómetro, han sido identificadas otras señales del cambio climático en la Antártida como el aumento de las lluvias y los vientos fuertes.
 
"La sensibilidad del crecimiento del musgo al aumento de la temperatura en el pasado sugiere que la alteración de los ecosistemas se producirá rápidamente con el calentamiento global, lo que llevará a trastornos en la biología y en el paisaje de esta región emblemática”, sostuvo el profesor Dan Charman, director del proyecto. 

"Si el calentamiento continúa, habrá un retroceso mayor de los glaciares y la Península Antártica será un lugar mucho más verde en el futuro”, señaló Amesbury. 

Los mismos científicos habían estudiado musgos en 2013 pero en un solo sitio en el sur de la península, donde constataron un crecimiento acelerado de esta vegetación como consecuencia del aumento de la temperatura.  

La vida vegetal existe actualmente en cerca del 0,3% del territorio antártico. Los científicos planean ahora analizar las muestras de musgos que permiten remontarse a miles de años  para determinar cómo el cambio climático ha afectado los ecosistemas a lo largo del tiempo.

 

Piden más protección para la Antártida

 Dos terceras partes de las 18 especies de pingüinos del planeta están en peligro.
 
El mundo tiene que hacer más para proteger el océano Antártico y su fauna, alertaron científicos.

 Los pingüinos, aves marinas no voladoras -favoritas de los niños, con sus torpes y divertidos andares- ofrecen a los investigadores una indispensable referencia para evaluar la situación de su hábitat.

"Los pingüinos son muy buenos embajadores para comprender la necesidad de proteger los recursos del océano Antártico” declaró a la AFP Christian Reiss, un biólogo de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos. "Son especies emblemáticas de este ecosistema y el futuro de su población dependerá de una gestión eficaz de su ecosistema y de la comprensión del papel del calentamiento global y de los impactos humanos”, añadió.

 Un estudio de 2015 del Pew Charitable Trust, una organización estadounidense, afirma que las dos terceras partes de las 18 especies de pingüinos del planeta, de las Galápagos hasta la Antártida, están en declive. 

Los pingüinos de la Antártida son particularmente vulnerables al cambio climático porque la pérdida de hielo marino afecta a su hábitat (las crías están acostumbradas a la nieve pero no a la lluvia) y porque el calentamiento del agua influye en la abundancia de sus alimentos.


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