Cine

La mejor entrega de los Piratas ...

Es cierto que no faltan algunos detalles demasiado convenientes o varios apuntes estúpidos del guión, pero todo es en aras de que prime la diversión.
domingo, 11 de junio de 2017 · 00:00
Mikel Zorrilla

Ninguna de sus continuaciones logró tan siquiera acercarse a la diversión que nos dio Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra, tocando además fondo con una cuarta que a mí me hizo desear que Disney jamás volviera a acercarse a ese universo. Pero Piratas del Caribe: La venganza de Salazar (Pirates of the Caribbean Dean Men Tell No Tales)  se ha convertido en la mejor secuela de la saga.

Hay muchas pegas que ponerle a Piratas del Caribe, pero la peor de todas es que era aburrida durante no pocas fases de su extenso metraje. Mi compañero Juan Luis llegó a referirse a ella como cine muerto, y no creo que estuviera muy alejado de la realidad, y es que no había nada en ella emocionante o que te enganchara, dando toda la sensación de estar hecha para amasar unos cuantos millones más.

Eso es lo primero que se ha corregido en esta entrega, donde su primer y mayor logro es que se recupera ese espíritu aventurero que tan bien había sabido exprimir Gore Verbinski en la primera entrega y que luego no terminó de saber administrar en las dos siguientes.

 Es cierto que no faltan algunos detalles demasiado convenientes o varios apuntes estúpidos del guión, pero todo es en aras de que prime la diversión -o de dar, al fin, cierre a algunas tramas o personajes-, por lo que uno se muestra más proclive a pasarlos por alto.

De hecho, ya se comentó en su momento que el referente que tuvo Jeff Nathanson para escribir el guion fue la primera entrega, algo que se percibe en varios aspectos, pero principalmente en el tono que luego potencian Joachim Ronning y Espen Sandberg. Lo que falta es esa novedad, sobre todo con Jack Sparrow, un personaje que ya había perdido toda su frescura. Aquí se recupera algo de lo que hizo que fuera un personaje mítico, pero sin llegar nunca a lo que fue.

Ahí es donde entra en escena el agotamiento por la tendencia de Johnny Depp a abordar ciertos personajes como variantes de Sparrow, lo cual fue causando que su magia se quedase por el camino. No voy a decir que aquí la recupera por completo, pero sí que funciona mejor de lo esperado, no cayendo nunca en el temido agotamiento o la simple repetición, y regalándonos algunos momentos bastante divertidos.

A esa mejora de Sparrow también ayuda que se recupere una dinámica entre dos nuevos personajes que hasta cierto punto heredan los roles de Orlando Bloom y Keira Knightley en la primera entrega. De hecho, Brenton Thwaites es directamente el hijo en la ficción de Bloom y tengo que hablar de un gran acierto de casting, aunque por motivos cuestionables: Ambos son casi igual de sosos, pero hasta cierto punto eso es lo que se requiere de ellos.

Otro de los aspectos que recuerdan a la primera entrega es que cuenta con un personaje femenino central con iniciativa en lugar de ser otro ejemplo de la chica de la película. A decir verdad, Kaya Scodelario incluso supera a Knightley mostrando un desparpajo envidiable y mostrando sus mejores armas para convertirse en una estrella de Hollywood. No es una actuación merecedora de premio alguno, pero sí que te convence de que quieres volver a verla más allá de por ser bastante atractiva.

Sin embargo, la novedad clave de su reparto es un Javier Bardem que intenta jugar a lo mismo que Depp, es decir, andar en todo momento en la cuerda floja del ridículo absoluto.
 
Lamentablemente no es tan hábil como para convertir a Salazar en un villano memorable y hay algún momento durante sus primeras apariciones que te hace pensar que va a acabar siendo lamentable, pero luego logra enderezar la situación, equilibrando la necesidad de ser temible con esos peligrosos excesos casi caricaturescos.

¿Se podría hacer mejor? Por supuesto, pero esta no es una película en la que requerían de ellos dejar una marca personal, sino relanzar la franquicia, convenciendo a aquellos que nunca se bajaron del barco y reconquistando a los que ya se habían cansado de Sparrow y compañía. 

No es una gran película y tampoco un entretenimiento de primera, pero sí cuenta una aventura lo suficientemente divertida para recuperar la fe en una saga que había dado claros síntomas de agotamiento. Recomendable.

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