Aparaya va a Chonchocoro ante insistencia del Gobierno

El minero cooperativista de 24 años guardará detención preventiva en el penal de máxima seguridad por su presunta participación en el asesinato de Illanes.
viernes, 21 de octubre de 2016 · 00:48
Sergio Mendoza / El Alto

 La jueza Séptimo de Instrucción en lo Penal de El Alto, Ana Dorado, envió ayer a Ángel Aparaya al penal de Chonchocoro con detención preventiva a insistencia del Ministerio de Gobierno y el querellante. Ambas partes pidieron a la magistrada cambiar su primera decisión de encarcelar al minero imputado por el asesinato del exviceministro Rodolfo Illanes en la cárcel de San Pedro.

La comisión de fiscales había pedido aquello porque consideraba que el penal en pleno centro paceño era un lugar adecuado para encerrar a Aparaya. Pero los otros abogados sostuvieron que no se hablaba de un delito común, sino del asesinato de una alta autoridad que fue torturada. 

Dorado entendió esos razonamientos y ahora el minero cooperativista  cumplirá sus 25 años, el 1 de noviembre, en una cárcel de máxima seguridad.

"Procede la detención preventiva en Chonchocoro en vista de su peligrosidad. Son varias las personas que están ya por este caso en esa cárcel y consideramos que la decisión de la jueza fue absolutamente objetiva”, declaró el abogado del Ministerio de Gobierno, Marcelo Gutiérrez, al abandonar la sala.

Aparaya no sólo fue imputado por asesinato, sino también por robo agravado, tenencia ilícita de explosivos y atentados contra policías. La hipótesis de la Fiscalía es que él estuvo el 25 de agosto en Panduro. Cuando se enteró que su primo, Rubén Aparaya, murió por el disparo de un arma de fuego, reunió a sus familiares y allegados y fue en busca de Illanes, que había sido retenido en la cima de una colina cercana con la consigna "ojo por ojo, diente por diente”.

Para sustentar esta hipótesis, el fiscal Daniel Ayala indicó que hay al menos ocho declaraciones de testigos que afirman que el joven minero estaba en el lugar de y fue quien dio el último golpe a la autoridad, aquel que terminó con su vida, con un guardatojo.

La abogada de la defensa, Mónica Irusta, contratada pocos minutos antes de la audiencia, calificó como una mentira la aseveración de que ocho testigos declaren contra su cliente. "Deben ser sólo unos cuatro”, advirtió. Más allá de esto, resaltó que no se presentó otros indicios aparte de las declaraciones que inculpen al minero.

"Él se enteró que su primo había muerto a las 19:00 por un impacto de bala, e Illanes fue asesinado a las 17:30”, dijo la abogada. "A los responsables que caiga todo el peso de la ley, pero no contra alguien que no cometió delito alguno”.  

Durante la audiencia cautelar hubo más de una discusión entre Irusta y Gutiérrez en las que tuvo que intervenir la jueza. Al final, Dorado consideró que Aparaya no demostró su inocencia en ninguno de los delitos, ni que tenía un trabajo, ni una casa, ni que dejaría avanzar la investigación.

 

El dolor y la rabia de los familiares de Illanes contra el sindicado

 

Al concluir la audiencia cautelar de Ángel Aparaya la tarde de ayer, los familiares del fallecido Rodolfo Illanes demostraron su rabia al enfrentarse incluso contra los policías que resguardaban la sala donde el minero se encontraba.

Bajo una intensa lluvia algunas personas proferían insultos y arremetían contra la puerta de madera. Algunas mujeres rompían en llanto y reclamaban a los uniformados allí apostados: "¡¿Por qué lo cuidan a un asesino, cuando deberían haber cuidado al viceministro, dónde estaban ese día?!”.

"¿Por qué me reclamas a mí, yo que estoy haciendo?”, se limitó a responder uno de los policías. Al final, todos se marcharon, o al menos eso parecía, con gritos de "¡asesino!”.

Pero ya en el transcurso de la audiencia se sentía la rabia y el dolor de la familia. Por un lado, la esposa de la víctima, con un abrigo negro, que a ratos no pudo contener las lágrimas, y por otro una mujer que ni bien pudo hacer contacto visual con Aparaya le hizo un ademán de amenaza y murmuró "hablá pues, carajo”.

El sindicado permaneció en su sitio, agachado la mayor parte del tiempo, aunque hubo reclamos por parte del abogado del Ministerio de Gobierno, Marcelo Gutiérrez, que observó sonrisas burlonas del imputado mientras él hacía su exposición.

Hubo una oportunidad para que Aparaya hablara, pidió la palabra y se puso de pie, pero la jueza Ana Dorado consideró que no había necesidad ya que su abogada había manifestado todo lo que era necesario.

Cuando había terminado la audiencia y la lluvia obligó a que los familiares del exviceministro se retiraran del lugar, un grupo de uniformados abandonó el salón al trote con Aparaya enmanillado.
 
En ese momento dos mujeres salieron de un pasillo donde permanecían escondidas gritando "¡asesino, asesino!” y con ganas de hacer llegar aunque sea un golpe al minero, pero esta vez la Policía fue más rápida.

  Aparaya debe ser trasladado al penal de Chonchocoro.

 

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