Patricia Chulver: “La guerra contra las drogas fracasó y generó más violencia”

El prohibicionismo y la represión no dio los resultados esperados, según la experta, por lo que es momento de impulsar el debate por una reforma.
domingo, 20 de noviembre de 2016 · 00:00
Sergio Mendoza  / La Paz
 
Por décadas, los Estados le han declarado la guerra a ciertas drogas que cayeron en la ilegalidad por diversas razones. Desde entonces se destinan millones en una lucha interminable, que en vez de alcanzar los objetivos deseados, genera lo opuesto: inseguridad y violencia. 
 
Al menos ése es el pensamiento de Patricia Chulver, directora general de Acción Semilla, un colectivo de jóvenes bolivianos que promueve el debate sobre la actual política de drogas. La agrupación de reciente aparición plantea cuestionar los viejos dogmas del prohibicionismo con argumentos objetivos para garantizar las libertades individuales y el bienestar de las personas, una corriente que cobra cada vez mayor fuerza a nivel mundial. 
 
  ¿Qué es Acción Semilla?
 
Es un colectivo de jóvenes interesados en estudiar y profundizar el tema de políticas de drogas. Iniciamos en 2015, somos cinco personas en cargos directivos y tenemos otro grupo de gente que nos colabora.
 
Nosotros estamos a favor de reformar la actual legislación en lo que respecta a drogas, principalmente en lo que es justicia penal. Tenemos el problema de consumidores o microtraficantes que entran a la cárcel por cantidades mínimas.
 
La Ley 1008 tiene sus aspectos positivos, pero se puede trabajar aún más. No significa que hablemos de legalización, porque aún no hay suficientes estudios sobre eso, pero sí sobre regulación.
 
¿Cómo debería reformularse la política de drogas?
 
Para empezar, hay que propiciar la investigación sobre el tema. Si tú tienes buenos datos, que no existen actualmente, puedes tener una base más sólida para hacer una propuesta más sólida. 
 
Entonces nosotros creemos en la reforma, pero nos basamos en los pocos estudios que hay, más que todo en las cifras de hacinamiento carcelario más que en el consumo, que es algo debatible.
 
¿Con esas cifras  ustedes a dónde apuntan, cómo debería ser la reforma?
 
Debería ir por discriminalizar  delitos menores, entre esos está el consumo y el microtráfico, sobre todo para mujeres.  La discriminalización es un buen camino. No sanciones con cárcel, sino con medidas alternativas.
 
¿Es posible anular el consumo, ganar en la lucha contra las drogas?
 
La cosa es hacer que los consumos sean lo más seguros posibles, porque no los puedes eliminar. En la historia se ha visto que eso no existe. La guerra contra las drogas justamente intenta eso, eliminar el consumo, reducir la demanda  y hasta ahora se ha visto que no la hay, no logró su propósito, sino que generó más violencia y más conflicto. 
 
Entonces, en ese sentido, nosotros somos progresistas, queremos ahondar en el tema de justicia penal porque ahora conlleva uno de los costos sociales más fuertes y visibles.
 
¿Se debe luchar contra el microtráfico y el consumo, permitirlo de forma libre, o regularlo?
 
Siempre estuvimos en favor de la regulación. No podemos lanzarnos a hablar de la legalización, para eso se debe tener muchos datos más.
 
Los inhalantes y la pasta base son número uno en consumo en las calles, ¿dónde están las políticas en favor de estas poblaciones vulnerables? No hay. Pero si te agarran con unos gramos de marihuana o cocaína te meten por años en la cárcel. 
 
Entonces sí abogamos por una regulación, por el cambio en el tipo de penas. La sociedad boliviana tiende a pensar en mano dura. Eso se vio incluso en la Cumbre de Justicia (junio, Sucre). Es difícil hablarle a la gente sobre regular cosas como el microtráfico, porque entenderá que es dar carta blanca para que todos consuman y todos sean microtraficantes. Se preguntarán qué pasará con mis hijos, con mis nietos, si van a tener drogas en cada lugar. 
 
Pero en realidad no se trata de eso. Se trata de investigar la realidad más a fondo. ¿Quiénes se involucran en el microtráfico actualmente? Son mujeres, pobres, madres solteras, pilares de familia, hay un montón de variables que influyen para que una persona opte por el camino del microtráfico.
 
¿Y contra el tráfico masivo de droga?
 
Pienso que la FELCN hace un buen trabajo, hace lo que tiene que hacer, pero cuando tu ves quiénes son los aprehendidos, no necesariamente son los capos narcotraficantes, no encontrarás peces gordos en la cárcel, encontrarás eslabones pequeños.
 
  El escritor italiano Roberto Saviano en su libro  CeroCeroCero  dice que si la droga se legalizara a nivel mundial, el crimen organizado se derrumba automáticamente. Pero ya lo dije, la legalización se debe plantear con estudios más precisos.
 
Como Acción Semilla lo que queremos es construir, generar conciencia social, visibilizar. La base para cambiar toda política pública no sólo está en la voluntad de los políticos, sino en la de la sociedad.
 
¿En Bolivia qué ventajas traería regular la venta de ciertas sustancias?
 
Para empezar habría un descongestionamiento en las cárceles, en vez de llenarlas con consumidores y microtraficantes, se podría dar prioridad a los casos de feminicidios, violencia intrafamiliar, asesinatos, violaciones, conductas que realmente van contra un bien como es la vida.
 
 ¿Qué riesgo implica para tu vida una persona que consume? Ninguno, entonces ¿por qué tiene que estar 20 años en la cárcel? No es coherente.
 
¿Por qué entonces se ha criminalizado tanto el consumo y el microtráfico si en realidad hace más daño un machista que un consumidor?
 
Totalmente. Esto tuvo muchas raíces. Por un lado, el tema económico: empresas que vieron una amenaza en el cultivo de plantas como el cannabis (marihuana), la coca y la amapola por sus propiedades medicinales e industriales. 
 
También fue la excusa perfecta para la dominación geopolítica, para que Estados Unidos instale bases militares en la región, como ocurrió  en Bolivia. Es así que hubo toda una campaña mediática para criminalizar estas sustancias y que la población crea que si uno las consumía, perdía la cordura, podía violar y matar gente.
 
¿La marihuana y la cocaína son más adictivas que el alcohol y el tabaco?
 
Dentro la estrategia de la guerra contra las drogas se quiso hacer creer que todas las sustancias son igualmente dañinas, adictivas y peligrosas.
 
El cannabis demostró que es una panacea para muchas enfermedades. Te produce lo contrario a la agresividad. Puede generar dependencia psicológica, no tanto física.
 
La cocaína sí es más dañina que el cannabis, puede llegar a ser adictiva, pero también hay muchos mitos a su alrededor, no es que alguien que consuma terminará con pies y manos atados. En el peor de los casos el consumo excesivo es parasitario, te vuelve un parásito. 
 
¿Regular el consumo no implicaría que haya más gente propensa a la adicción?
 
Creo que la propensión a la adicción está ahí. Sea que regules o no, el que consume drogas lo seguirá haciendo pero entrará al mercado negro, donde no hay seguridad, donde le pueden dar cualquier cosa que hasta te puede matar, como ha ocurrido.
 
Creo que con la regulación no vas a incrementar ni reducir el consumo, vas a mejorar la salud pública del consumidor. 
 
Históricamente nadie murió por sobredosis de marihuana, pero de alcohol sí.
 
HOJA DE    VIDA
  • Datos  Patricia Chulver Benítez nació en La Paz, Bolivia, en agosto de 1983. 
  • Carrera  Estudió Comunicación Social en la UCB, es directora y fundadora de Acción Semilla. Participó en varios conversatorios que abordaron el tema de drogas y en UNGASS 2016, en Nueva York.

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