Volvió de España para buscar al asesino de su hijo Fabián

Son nueve meses en los que María del Carmen Ávila pide a la Fiscalía que detenga a los responsables; sospecha que los involucrados son hijos de policías.
domingo, 22 de mayo de 2016 · 00:00
Daniela Romero / La Paz
 
El 23 de agosto del año pasado, María del Carmen Ávila llegó a Bolivia en el más profundo desconsuelo. Su hijo, Fabián Gastón, había sido asesinado a puñaladas a manos de pandilleros. Desde ese día no encuentra paz, su plan de vida cambió y ahora sólo piensa en dar con el autor del crimen.
 
Ávila se fue a vivir a Madrid hace nueve años. Decidió dejar el país por una oportunidad laboral. "Trabajaba en España, justamente por él, para que salga adelante”, dice. Se le quiebra la voz, cierra los ojos y deja caer sus lágrimas.
 
Fabián tenía 25 años. Había sido cooptado por la pandilla Family Riders  meses atrás, un grupo de jóvenes y adultos que se dedica a delinquir y también a reclutar más gente a través de la organización de fiestas en discotecas conocidas.
 
La noche del 22 de agosto de 2015, Fabián fue a una fiesta, organizada por Luis Alberto C.A. en honor al cumpleañero Jorge Alejandro R.G., conocido como Pachy Play, ambos integrantes de Family Riders. 
 
El punto de encuentro fue la discoteca Amnesia, en la calle Sucre, donde los Family Riders, incluido Fabián, compartían. 
 
De un momento a otro ingresaron Los Pesados, grupo que -según Ávila- lideraba Miguel Ángel Suaznábar Portillo, alias El Borolas, acusado de varios crímenes y actualmente prófugo.
 
La madre de Fabián consiguió videos de las cámaras de seguridad ciudadana en los que se ve, según  cuenta, que su hijo acompañado de  otros tres muchachos salen del local, bajan por la Sucre hasta la llegar a la discoteca Dubai, intentan ingresar, pero luego van a otra, Capital.
 
"En el video del asesinato bajan hasta la Colombia, se ve que vuelven a subir, mi hijo se da la vuelta como si alguien estuviera subiendo detrás de él y luego aparece muerto”, cuenta Ávila.
 
Fabián apareció tendido en el suelo, golpeado, con heridas en el cuerpo, pero la herida mortal fue hecha por un arma blanca cerca del corazón. "A mi hijo lo arrastraron, le quitaron la chamarra, le clavaron algo en el cuello y lo llevaron a la Cruz Roja”.
 
Ávila decidió quedarse en La Paz hasta septiembre. Durante ese mes se volvió investigadora, visitó las discotecas donde estuvo su hijo para hablar con meseros y administradores. Salía a las calles cercanas a pararse horas y hablar con las anticucheras y vendedoras de dulces. "Algo han tenido que ver, algo deben saber sobre los Family Riders”, dice.
 
Mientras la mujer iba de un lado a otro, se acercaba a otros miembros de la pandilla para saber más, en la Fiscalía el caso de su hijo se estancaba.
 
"Al regresar a Bolivia pensé que iba a haber justicia, pero recién pisé los pies en la tierra y me di cuenta que no hay justicia”.
 
A través de llamadas anónimas, Ávila se enteró que El Borolas es quien mató a Fabián y que Pachy Play, un llamado Vico Show, El Cone y otros más son cómplices.
 
La Fiscalía abrió el proceso de investigación y luego de tres meses del asesinato recién convocó a declarar a Suaznábar, pero no lo detuvo. Actualmente nadie conoce  su paradero.
 
En su declaración, Suaznábar contó a la Fiscalía que la noche de la muerte de Fabián fue a la discoteca Amnesia a recoger a su hermana, Yéssica, integrante de otra pandilla: Cartel Family.
 
Los otros miembros de Family Riders no fueron citados y continúan con sus actos delictivos.
 
La madre del fallecido se preguntaba por qué el Ministerio Público ni la Policía avanzan en el caso. Señala que varios pandilleros son hijos de policías y familiares de algunos exfiscales, de acuerdo con información que consiguió en su propia investigación. "Yo me siento como un ratón en medio de gatos. Cualquier avance que yo hago ellos me aplastan, por eso necesito ayuda de los medios”, pide.
 
Ávila quiere llegar a "los cabecillas” del asesinato de su hijo, así los llama a los padres de los miembros de Family Riders y de la banda de El Borolas.
 
"Estoy vacía y muerta por dentro por eso quiero atacar desde arriba, no lo voy a dejar”, sostiene la madre de Fabián, quien hizo de Bolivia otra vez su país de residencia para esclarecer la muerte de su hijo. España y sus sueños quedaron atrás.

 

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