Comentario

El ángel de Sopocachi no está muerto

viernes, 15 de julio de 2016 · 00:00

Marco Zelaya 

En la parroquia de los Carmelitas, en Sopocachi, no cabía ya un alfiler. 

Todos los que conocieron a Kemel Aid quieren darle el último adiós. "No lo puedo creer”, murmura una vecina de Sopocachi, que el último domingo, rememora, vio a Kemel en ese templo, porque era la encarnación de la ley del que murió en la cruz: "Ama a tu prójimo como a ti mismo”. 

El féretro de Kemel ocupa ahora el lugar central en el altar; el activo católico solía despedir a los que lo precedieron con un sentido "hasta luego”, que es como una fórmula de esperanza para los que creen en la vida eterna. Su mujer, Gabriela Soleto, que dirige el coro, canta y toca la guitarra, cumple ahora la penosa misión de entonar las canciones lítúrgicas del adiós. Los asistentes ven todo aquello con un nudo en la garganta. 

Flota en el ambiente la terrible interrogante sobre la fragilidad de la existencia, pero también la certeza de que es posible vivir como él lo hizo: entregado a los demás. ¿Cuántas cosas cambiarían si todos fuéramos como Kemel? ¿Cómo sería este país si todos fuéramos como el solidario Kemel, que fue capaz de entregar la vida por los demás? Sin duda, un país más justo y sin tanta corrupción. 

Ahora, su hija mayor, Khalil, usa la palabra. Dice que Kemel era una buena persona, un buen padre, un excelente esposo, un buen amigo y hermano; que siempre les inculcó los valores cristianos de ayudar al prójimo. Dice que está orgullosa de su padre porque fue un héroe y que murió por hacer lo que predicaba. Y afirma que no está muerto y que ahora más que nunca vive, porque nos invita a todos a seguir su ejemplo. Los asistentes no resisten las lágrimas y aplauden. 

Cuánta razón. El ángel de Sopocachi no murió. Sólo lo están quienes no entienden la vida como Kemel  la entendía.
 
Se respira la admiración por él en Sopocachi, cuyo corazón está triste por la partida de uno de sus mejores hijos. Los aplausos son atronadores cuando los amigos que portan el féretro recorren el pasillo con Kemel por última vez.  

43
1

Comentarios