Experto apunta a la conciliación para cambiar el sistema judicial

El especialista sostiene que más dinero, mejor infraestructura y más funcionarios no es lo único que se necesita para transformar la justicia en el país.
domingo, 07 de agosto de 2016 · 00:00
Sergio Mendoza / La Paz
 
 A mediados de julio, un experto en resolución de conflictos estaba en La Paz, una ciudad cuya conflictividad se manifiesta en la enorme carga procesal que hay en sus juzgados. Roberto Nieto llegó para intercambiar experiencias con jueces, vocales y conciliadores de todo el país y encontrar así la mejor forma de desarrollar su trabajo.
 
Argentino, abogado de traje y corbata, Nieto se enfoca en lo positivo y cree que así se obtienen mejores resultados, no sólo en el ámbito personal, sino también en todo un sistema. 
 
Por eso, cuando se le preguntó si hace falta dinero, infraestructura, equipamiento y más personal  para transformar la justicia en Bolivia, él respondió que en vez de pensar en eso los funcionarios y cada persona debe enfocarse en lo que sí se tiene y construir a partir de eso.
 
Acá el Órgano Judicial pide más recursos, más dinero, infraestructura. El Gobierno sostiene que dará todo lo solicitado, no obstante primero debe haber un cambio en la actitud de los funcionarios. ¿Qué es más importante, la actitud o los recursos?
 
La actitud es un recurso. Tener una actitud hacia el diálogo, paciencia, respeto mutuo, tolerancia mutua es un recurso sumamente valioso. Además, centrarme o centrarnos en las cosas que nos faltan es una decisión, es una opción. Yo puedo centrarme en lo que tengo y no necesariamente en lo que me falta, y tratar de construir con lo que tengo. Esto no significa que lo otro no tiene nada que ver, al contrario, es una construcción conjunta. Pero yo no vine a centrarme en la crítica, sino a posibilitar que nos centremos en la construcción.
 
¿A su criterio, qué es lo que hace falta para eso?
 
Lo que hace falta en principio es reconocer todo lo que tengo. No quiero fijarme en lo que me hace falta. Y el Órgano Judicial y el sistema de conciliación y jurisdicción tienen un montón de cosas. Tienen idoneidad, capacidad, honestidad, transparencia, vocación de servicio, esfuerzo, tolerancia, empatía.
 
¿Es posible cambiar la cultura conflictiva en Bolivia?
 
Por supuesto, empezando por uno. Yo no puedo cambiar una cultura de conflicto si tengo una manera violenta de resolver las cosas. Todo cambio empieza por uno y debo predicar con el ejemplo. Si no resuelvo en mi casa mis conflictos de manera pacífica, no puedo pedirle a alguien que los resuelva de manera pacífica por mí.
 
Pero  los operadores de justicia tienen un rol importante en esto.
 
Todos  tenemos un rol importante. Decir que sólo los operadores tienen un rol importante es repetir la idea de que alguien debe venir y resolverme los conflictos porque yo no soy capaz. 
 
Luego me quejo porque resolvieron el problema de forma diferente a lo que yo lo habría hecho, ¿por qué no empecé yo? Es más sencillo quejarse que protagonizar.
 
¿Es posible entonces  cambiar las cosas a partir de lo poco que se tiene en el Órgano Judicial?
 
Si pienso en lo poco que tengo, seguramente llegaré a un final chiquito. Al contrario, yo prefiero pensar en lo mucho que tengo para desear un final poderoso para todos y poner lo mejor de mí. A veces lo peor que puede ocurrir en una organización es que se le brinde más dinero si la organización no valora eso como el recurso que requiere.
 
En el país hay una percepción negativa hacia la justicia, ¿se puede cambiar esto?
 
Debemos hablar de percepciones individuales. Para mí decir "la gente” no existe, existen las personas, y cada persona tiene una forma específica de mirar, de percibir la realidad. 
 
En ese sentido, si una persona cree que la justicia está mal, es válido y esa opinión puede cambiarse; y si alguien cree que la justicia está bien, es también una posición absolutamente veraz.
 
¿Cómo ve usted la situación de la justicia en Bolivia?
 
 La veo iniciando un camino que se inició en todo el mundo y es un camino que no tiene retorno. Se trata de retomar la capacidad de tomar las decisiones por uno mismo y no poner las decisiones que afectan a mi vida en manos de otro; luego, cuando no me gustan las decisiones que se toman, le echo la culpa al otro. 
 
Va por ahí, por fortalecerse en la capacidad de tomar decisiones, apoyarse en la ley, utilizar los mecanismos y recurrir a un juez cuando haya que hacerlo.
 
¿Qué debe tener un buen conciliador?
 
En términos generales tiene que tener tolerancia, respeto, empatía, ser un eficaz comunicador, utilizar la comunicación en forma pacífica, trabajar en un ambiente de respeto, de igualdad, de equilibrio, saber escuchar el doble de lo que se habla porque para eso tenemos dos orejas y una sola boca. Ser idóneo, capaz, competente y capacitarse continuamente en diversas materias.
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