“80% de las mujeres que sufre violencia de su pareja calla”

El miedo, la vergüenza, los estereotipos sociales son algunos de los factores que impiden que la víctima denuncie y la mantienen en un círculo vicioso.
domingo, 18 de septiembre de 2016 · 00:00
Sergio Mendoza  / La Paz

El silencio suele ser una regla en las relaciones violentas. Son muchos los factores que impiden que la víctima denuncie las agresiones, pero a la vez todos estos tienen como factor común el miedo. Miedo   al qué dirán o a que nada de lo que se haga puede cambiar la situación actual de indefensión.

   La doctora en Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y experta en conflictos de pareja desde hace más de 25 años, Noemí Paz Marroquín, sostiene que (en su experiencia) sólo un 20% de las mujeres que sufre violencia se atreve a denunciarla, el resto calla; incluso cuando la muerte es un peligro constante. 

 La mexicana llegó a la ciudad de La Paz a invitación de la Fundación VIVA para compartir sus conocimientos con la Policía sobre cómo atender a una víctima. En esa capacitación concedió una entrevista a Página Siete.

¿Qué pasa por la mente de una mujer que decide denunciar las agresiones de su pareja?
Por lo general cuando una persona decide denunciar ha pasado ya por muchos ciclos de violencia, ha hecho muchos intentos porque la violencia desaparezca, se ha sometido más, ha tratado de no molestar al agresor, a lo mejor se aisló de sus familiares, dejó de trabajar o estudiar porque no se lo permiten, se sometió a todos los controles y, sin embargo, las agresiones siguen. 

Probablemente le contó lo que ocurre a un familiar, a un amigo o amiga, y si encontró que le escucharan ése será un punto de apoyo para atreverse a denunciar ante la autoridad. Es cuando ya no puede más. 

Pero hay que tomar algo en cuenta, muchas veces hacen la denuncia no con la intención de dejar al agresor, sino para ponerle un freno solamente, para que la justicia les ayude a ponerle un freno o un susto, pero no con la intención de dejarlo. Eso hay que comprender y no juzgar porque dejar una relación violenta es un proceso muy difícil, es mucho mas fácil entrar que salir.

(Son constantes las quejas de las autoridades respecto a que las víctimas vuelven constantemente con sus agresores. Una suboficial de la FELCV contó que varias mujeres buscan "darle sólo un susto” a su agresor, "para que no lo vuelva a hacer”).

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una mujer puede tardar siete años en dejar una relación violenta, aún con peligro de muerte. Entonces la primera denuncia puede no ser la definitiva, puede que no sea con la que vaya a dejar al marido, pero es un primer paso importante. Si encuentra que alguien la escuche y la apoye probablemente  no desee continuar la denuncia, pero ya dio el primer paso y se fortalecerse para dar un segundo y un tercero.

 ¿En su experiencia, qué porcentaje calcula que se anima a denunciar del total?

De las mujeres que sufren violencia creo que hay un 20% que denuncia, el 80% no lo hace. Esto ocurre por vergüenza, por el miedo, por los valores y estereotipos sociales y culturales, por la dependencia económica, por la lealtad a la pareja, por todas estas construcciones psicológicas y sociales. 

(La OMS identificó como factores inhibidores internos que impiden la denuncia: miedos, culpas, vergüenza y amor. Y como externo: presiones familiares, limitaciones materiales e ineficacia institucional).

Además hay otro aspecto, consideran que nadie les puede ayudar, a eso le llamamos "desesperanza aprendida”. Creen que ya no hay nada que puedan hacer para salir de esa circunstancia.

 ¿Por qué alguien que está en una relación violenta demora tanto tiempo en salir?

Un informe de la OMS señaló siete años. Esto ocurre porque primero se hacen todos los intentos para que la violencia cese y hay esta fantasía de que si él me pide perdón ahora sí la violencia pasará. 

Es un ciclo entre momentos agradables y desastrosos, porque no toda la relación es violenta, hay etapas que están bien y otras no, y en las fases buenas se crea la esperanza de que la relación irá por buen camino, y se vuelve a intentar, y se vuelve a intentar.

 En cuanto al rol de la Policía, ¿qué diferencia puede generar  una buena atención y una mala?

La verdad una llamada telefónica puede ser la diferencia entre la vida y la muerte para una persona. Cuando la llamada la contesta alguien sensible, empático, esa puede ser la diferencia entre la vida  la muerte, por eso es tan importante.

 Debe haber una atención respetuosa, cálida, de escucha, sin prisas, sin recriminaciones, sin juicios, con apertura a lo que ella dice y calma para que ella vaya encontrando qué es lo que necesita de parte del que contesta el teléfono.

Es importante preguntarle qué necesita, quizá sólo quiere información, está bien, se le informa.

 ¿Para un funcionario no es cansador recibir una llamada tras otra todos los días y cada vez atender con una sonrisa?

Es complicado. Los policías deben tener sus propios espacios de apoyo, lo que llamamos contención, donde ellos puedan hablar de esta sobrecarga emocional que tienen para regresar y dar atención de calidad. No pueden estar en una línea muchísimas horas.

 ¿Cuánto es el tiempo recomendable?

Unas tres o cuatro horas, y luego parar.

 En resumen, ¿qué pasos se debe seguir para atender a una víctima?

Escuchar con atención, tomar todos los datos, no ser inquisitivo. Es más importante que la mujer se sienta con confianza a que el policía reciba toda la información, porque puede ser que la primera llamada de la víctima sólo sea para conocer qué tipo de trato recibe. Luego puede haber una segunda llamada en la que dé más información, pero lo importante es que se sienta escuchada y que el funcionario anote todos los datos que vaya recabando. Sí le hará preguntas, pero no será un bombardeo, sino que será hasta donde la mujer pueda en ese momento y después la invite a ir a la unidad para continuar. 

HOJA DE VIDA

  • Estudios   Paz es doctora en Psicología, tiene una maestría en Psicología Social y especialidad en terapia familiar y de pareja. 
  • Trabajo Es titular del Centro de Servicios Psicológicos Dr. Guillermo Dávila y está a cargo del Programa de Prevención y Atención de la Violencia en la Pareja.
Tras un teléfono por 48 horas 

En la oficina central de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV) de La Paz la línea para denunciar agresiones está a cargo de dos funcionarios que a lo largo de todo un año hacen turnos de 48 horas tras un teléfono. Lo que implica que incluso duerman atentos a que suene el timbre.  

Sin embargo, según explicó el director departamental de  la FELCV, Mauricio Rocabado, estos policías no reciben llamadas de auxilio o denuncia a cada minuto, éstas son esporádicas, por lo que además se encargan de contestar otras líneas para comunicaciones administrativas.
 
Se le consultó si el tiempo en que los funcionarios están detrás el teléfono es el apropiado.
 
"Nosotros hacemos la asignación de recursos humanos de conformidad a la disponibilidad de personal que se tiene. Lo ideal, de acuerdo a experiencias que se tiene afuera, es que se haga turnos de ocho horas; sin embargo, el funcionario maneja todas las llamadas que puedan venir de otras instancias, sean institucionales o externas, para que tenga una actividad que no esté estrictamente enfocada en las llamadas de emergencia”, respondió.

   Los pasos son simples: el uniformado pregunta a la víctima el lugar del hecho, los datos del agresor, su posible ubicación, si es posible los datos de quien llama, recomienda actuar con calma y  si su integridad corre riesgo acudir a la unidad policial más cercana a fin de obtener ayuda.

"La ayuda es al momento, una unidad acude al lugar de los hechos de forma inmediata”, añadió Rocabado.


 

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