Cámara vs. Cámara

domingo, 25 de septiembre de 2016 · 01:00
Ivone Juárez /  La Paz
 Padre contra hija, hija contra padre, en medio de denuncias de un supuesto caso de trata y tráfico de mujeres  en el centro nocturno Katanas, hoy clausurado. 
  • Propiedad A finales de 2015,  Nohemy Cámara demanda a su padre, Marco Cámara, por la propiedad del centro nocturno Katanas, ubicado en el centro de la ciudad de La Paz. Pide el desalojo del lugar al asegurar que cuenta con todos   los documentos de propiedad.
  • Secuestro El 9 de enero de 2016, Marco Cámara denuncia en la ciudad de La Paz que fue blanco de un intento de  secuestro y  extorsión por 100 mil dólares. Señala a su exesposa y a su hija Nohemí  como responsables del atentado en su contra.
  • Denuncia A inicios de septiembre, Nohemí Cámara denuncia a su padre  por trata y tráfico de mujeres. Declara que desde que tenía 15 trabajó en Katanas, uno de los centros nocturnos de Cámara, donde vio cómo se explotaba a mujeres traídas desde el extranjero.
  • Internado El 16 de septiembre Marco Cámara es internado en una clínica de la ciudad de La Paz bajo un cuadro de hipertensión.
  • Detención  El  18 de septiembre el Ministerio Público determina la detención preventiva de Marco Cámara en la cárcel de San Pedro de La Paz por la presunta comisión de los delitos de trata de personas y organización criminal, denunciados por su hija Nohemí Cámara.

Marco Cámara 
"Mi hija está enferma, necesita un psiquiatra”
 
Marco Cámara   está detenido preventivamente en la cárcel de San Pedro de La Paz  hace cuatro días,   acusado por su hija mayor, Nohemí Cámara, de presunta comisión  de trata y tráfico de personas. Ocupa una pieza en  el sector de La Posta, donde llegan los presos  que no quieren estar con el resto de la población penitenciaria  y pueden pagar el  anticrético de una "habitación”, que oscila entre  8.000 y 10.000 dólares, según el mismo Cámara. 
 
 Unos minutos después de que uno de los presos a los que llaman "taxi” (que  cobra dos bolivianos) se ofrece a buscarlo y se pierde entre los reos que están en el patio (que reciben  a sus visitas sentados alrededor de mesas  cubiertas con sombrillas o simplemente de pie)   Cámara  aparece. 
 
"Es él”, asegura el "taxi” y desaparece. Sólo se ve los pies de una persona que baja con  dificultad unas gradas que dan  al patio de La Posta.
 
Pasan unos segundos hasta que se lo  ve   de cuerpo entero. Él mira hacia el patio, buscando seguramente un rostro familiar. Está encorvado, con la mano derecha sobre  el pecho, a la altura del corazón. "¿Sí?, ¿quién es usted?”, pregunta con una voz débil. Está pálido, con los ojos vidriosos.   Tiene 51 años y dice que trabajó desde los seis, cuando huyó de su casa porque "quería trabajar”. A los 20 ya estaba involucrado con el mundo de los centros nocturnos de La Paz. "Yo construyo centros nocturnos, no los administro”, aclara.
 
Cuando esta periodista se identifica y le comenta que quiere hablar de  las denuncias  que su hija Nohemí lanzó en su contra, inmediatamente los ojos se le inundan de lágrimas. "Yo la perdono, no sabe lo que está haciendo. Está enfermita”, dice con la voz entrecortada y comienza a hablar de ella. 
 
¿Por qué su hija lo acusa?
 
Porque está enfermita. Ella necesita un psiquiatra, continuar con su tratamiento. Pero ya va a salir de ese cuadro y va retractarse de todo. No es la primera vez que le pasa,  que se transforma en otra persona y se estrella conmigo. Desde niña sufrió cambios de personalidad y me acusó de cosas terribles. Ella recibió tratamiento psiquiátrico en Santa Cruz.   
 
¿Usted está encarcelado por las acusaciones de su hija?
 
Sí, seguramente estoy pagando el haberla querido tanto,  sobreprotegerla y darle todo lo que quería, porque me daba pena por los problemas mentales que tuvo desde niña. Además, debo estar pagando que la dejé cuando era niña, cuando me separé de su madre. Pero voy a esperar, porque ella se va a retractar.
 
¿Por qué está  seguro  de que Nohemí se retractará? 
 
Porque siempre lo hace y me pide perdón (se le vuelven a llenar los ojos de lágrimas).
 
Ella dice que usted la llevó a trabajar  a su centro nocturno desde que tenía 15 años y que ahí descubrió que usted explotaba a mujeres...
 
Eso no es verdad. A ver, piense: ahí se trabaja  hasta las cinco de la madrugada y ella, a esa edad, estaba en el colegio, y entraba a las 7:30. En toda su historia escolar sólo tiene tres faltas, ¿cómo una niña que trabaja en esos horarios puede ir a   clases  a las 7:30? Ella iba al local a pedir la pensión o para sus gastos. Y  Katanas era un centro nocturno, ahí no había piezas, ni se explotaba  mujeres.
 
Ella dice que tiene pruebas de que usted viajaba constantemente  a Paraguay, Venezuela, Brasil y Cuba a reclutar mujeres...
 
 A Paraguay fui sólo dos veces, eso consta en Migración. A La Habana sí, viajé muchas veces porque me gusta mucho. Acompañé a un amigo para que se hiciera una cirugía reconstructiva en la oreja y llevaba arroz y papel higiénico.
 
¿Por qué le creen las autoridades?
 
Porque ella estudió actuación, actúa muy bien, pero yo la conozco.
 
¿Qué otra razón encuentra para que su hija lo acuse?
 
Quedarse con todo lo que puse a su nombre, que es todo lo que tengo. Yo puse todo a su nombre porque me daba pena y ella se quedó con todo. 
 
¿Se quedó sin nada?
 
Sólo me quedó un auto, que mi actual esposa está intentado vender para pagar el anticrético de una pieza aquí (en La Posta de San Pedro). 
 
Dijo en un momento que su hija está siendo utilizada...

Sí, ella está siendo utilizada para destruirme. Los hermanos Córdoba la están utilizando y eso me da más pena (rompe otra vez en llanto) porque después de que la usen se van a deshacer de ella, la van a matar. Ella no se da cuenta de eso. Mi pobre hija. 
 
¿Qué le dice a Nohemí?
 
Que la amo y que la perdono porque no está en sus cabales. Está enfermita, necesita a su psiquiatra y está siendo usada.
 
 Nohemí Cámara
"Mi padre es un monstruo que explota mujeres”
 
 Nohemí Cámara tiene 24 años y estudió educación parvularia en un instituto de la ciudad de La Paz. En los últimos días  apareció en los medios de comunicación denunciando que su padre, Marco Cámara, se dedicaba, supuestamente, a la trata y tráfico de mujeres en los  centros nocturnos que tiene instalados en las ciudades de La Paz y Santa Cruz. En La Paz el más conocido es Katanas.
 
La joven, dueña de una gran capacidad de expresión, con mucha seguridad y firmeza describe las actividades ilegales que su padre, al que ahora llama "señor”,  habría cometido. 
 
Usted acusó a su padre ante las autoridades judiciales... 
 
Sí. En enero de este año pedí una audiencia con el Ministro de Gobierno. Me dieron la audiencia. Me atendió un asesor del ministro, estudió mi caso, me dijo que me darían protección y que investigarían el caso.  En junio me apersoné ante la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen  e instalé la denuncia por trata y tráfico de personas contra un grupo de personas que trabajaba en Katanas, entre las que se encuentra el señor Marco Cámara, Gustavo Fernández, administrador del local; Sandra Cámara, hermana de Marco Cámara y que  controla a las chicas en el local;  Julio César Ledezma,  administrador de uno de los locales de  Marco Cámara en Santa Cruz, y contra  Mirna Do  Santos,  actual esposa de Marco Cámara, quien, aprovechando su nacionalidad brasileña, ayuda a reclutar mujeres en Brasil para traerlas a Bolivia.
 
 ¿Con qué pruebas cuenta?
 
Presenté los pasaportes que les quitaban a las chicas, grabaciones, pasajes aéreos, algunos giros que enviaban al exterior para comprar pasajes y  todo lo que pude llevar de Katanas cuando huí con mi mamá y mi hermano menor. Con un requerimiento fiscal se sacó el flujo migratorio de Gustavo Fernández y Marco Cámara y se comprobó la gran cantidad de sus viajes.
 
  ¿Cómo operaba su padre?
 
Gustavo Fernández se encargaba de contactar a personas en Cuba,  Venezuela, Paraguay y Brasil, entre otros, para reclutar mujeres. Los contactos enviaban fotos de las mujeres que tenían y Marco Cámara y Gustavo Fernández viajaban. De regreso a Bolivia mandaban los pasajes aéreos para las chicas elegidas. Les decían  que trabajarían como modelos o bailarinas y  que ganarían mucho dinero. Cuando las chicas llegaban  a las fronteras, aeropuertos o terminales de buses, las recogían y  llevaban a casas en Santa Cruz  y  La Paz. En La Paz las llevaban a Llojeta, a una casa  en la calle Los Geránios N° 8. Cuando las tenían en su poder les quitaban los documentos y les decían que tenían que cubrir sus gastos trabajando en Katanas y otros locales. 
 
 ¿A qué edad toma conciencia de lo que hacía su padre?
 
Entré a trabajar a Katanas a los 15 años. Como era aún una niña, no entendía bien qué pasaba, pero fue un despertar muy duro: veía hombres y mujeres ebrios, chicas que lloraban. Yo  contaba las botellas y controlaba qué se había consumido. A medida que fui creciendo  me di cuenta de lo que pasaba ahí dentro, donde había hasta violaciones. Cuando comencé a reclamarle a mi padre, él me amenazó con matar a mi madre y a mi hermano si contaba algo. Él tiene un carácter muy difícil y como yo le tenía miedo, durante mucho tiempo callé. Pero finalmente huimos y decidí denunciarlo. 
 
Su padre dice que usted tiene problemas psiquiátricos y que se retractará de todas sus denuncias...
 
Cuando me vi dentro de ese mundo entré en un cuadro profundo de depresión. Fui tratada en una clínica psiquiátrica, pero Marco Cámara usa esa información para decir que yo estoy loca. Incluso mandó gente a buscar al médico que me trató para ofrecerle dinero a cambio de que extienda un documento que certifique que estoy loca. 
 
También asegura que usted busca despojarlo de los bienes que puso a su nombre... 
 
Eso es mentira. No existe nada de él a mi nombre, que lo demuestre.  No se puede tapar el sol con un dedo: las pruebas de trata y tráfico están ahí y él está imputado.
 
¿Su padre está en la cárcel debido a sus denuncias?
 
Él era mi ídolo, me enseñó a conducir y muchas cosas, pero cuando vi que era un monstruo que explotaba mujeres, que permitía que se cometieran abusos contra ellas, se me cayó el mundo. Fue una carga emocional muy fuerte para mí. No podía dormir pensando en todo lo que pasaba (en Katanas) y no poder hablar. Es mi papá y no dejo de amarlo, pese a todo lo que pasó, pero, de alguna forma, aunque él no lo entienda en este momento, lo que busco es sacarlo de esa vida. Tal vez él no me perdone y la sociedad me sancioné por ser una mala hija, pero no podía seguir permitiendo que siga con esa vida.  Si no lo hacía Marco Cámara hubiese tapado todo con dinero, yo hubiera desaparecido y nadie se hubiera enterado de todo esto.

 

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