Beni: cuatro clanes familiares manejan el narcotráfico

Magdalena, San Ramón, San Joaquín, San Borja y Guayaramerín fueron tomados por organizaciones que cada día envían cocaína purificada a Brasil en viajes aéreos. La sustancia llega de Perú.
domingo, 29 de octubre de 2017 · 01:00
Daniela Romero / La Paz
 
 El narcotráfico se apoderó del departamento de Beni. Al menos cuatro clanes familiares y una organización compuesta por capos brasileños, colombianos y peruanos tomaron posesión de las poblaciones desde donde    avionetas cargadas de cocaína llegan cada día  hasta Brasil.
 
Los cuatro clanes están formados por familias reconocidas en el departamento que hicieron del tráfico de droga su único negocio, según fuentes policiales.
 
Hay cinco poblaciones tomadas: Magdalena, San Borja, San Ramón, Santa Ana del Yacuma y Guayaramerín. La primera es la que maneja la familia Lima Lobo, cuyo principal cabecilla, Fabio Andrade Lima Lobo, fue detenido en Brasil con 420 kilos de cocaína purificada hace semanas.
 
Un excomandante policial de esta región del país reveló a Página Siete que la reciente detención del pez gordo Andrade es sólo una muestra de lo que realmente ocurre en  ese departamento con la articulación de familias enteras.
 
Los informes policiales establecen que el clan "B” tomó Santa Ana del Yacuma, el clan "C” se apoderó de San Borja, el clan "D” está a cargo de San Ramón, mientras que el grupo de extranjeros está asentando en Guayaramerín.
 
El ministro de Gobierno, Carlos Romero, a tiempo de confirmar la presencia de colombianos, peruanos y brasileños en Beni, señaló que las organizaciones criminales también están en San Joaquín. Ejemplo de esto es que los pobladores de esta región se enfrentaron a la Policía, meses atrás, por liberar a Andrade, ejercieron presión y lo lograron.
 
La autoridad explicó que en Beni confluyen varios factores para que el narcotráfico se acreciente: la extensión del departamento de unas 21 millones de hectáreas, la población es desarticulada, está dispersa; las actividades laborales se concentran a las entidades públicas: Gobernación, alcaldías y universidad y, finalmente, "los nexos familiares suelen ser muy estrechos y las familias están dividas funcionalmente, políticamente”.
 
 
La misma ruta, el mismo destino 
 
Beni es el principal punto de acopio de la cocaína purificada. Los cargamentos llegan de Perú, específicamente del Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem). "La carga arriba hasta Beni donde los narcos bolivianos se reabastecen de combustible, después se dirigen a Brasil, dejan la cocaína y regresan a Bolivia”, explicó el exjefe policial.
 
  Las narcoavionetas aterrizan en Trinidad y también en pistas clandestinas de otras poblaciones benianas. El traslado lo hacen en menos de 24 horas, parten en la mañana y están de regreso al amanecer del día siguiente. "Sólo necesitan     1.000 metros  para despegar y  hacer su negocio”.
 
Un investigador de la fuerza antidroga reveló que los narcotraficantes utilizan pistas de ganaderos que tienen haciendas de gran tamaño. "Nadie controla, supuestamente las avionetas son para transportar personas, pero en los aeropuertos se ven aeronaves que no tienen asientos en la parte de atrás”, afirmó.
 
El ministro de Gobierno lidera una investigación de hace años sobre el narcotráfico en Beni, aclaró que no es a partir de la detención de Andrade Lima Lobo. "Tenemos bastantes elementos, tenemos preparadas algunas acciones, pero todavía no podemos adelantar”, aseveró.
 
 ¿Hay protección política?
 
El diputado opositor Tomás Monasterio sostuvo que los cuatro clanes que operan  en Beni tienen protección política de altas autoridades. "Estamos en plena investigación del tema, sabemos que hay encubrimiento y que esto debería estar investigando el Gobierno, la Policía y la Fiscalía”.
 
Según el asambleísta, el tráfico de droga es constante por la falta de control en la frontera. "No es normal que salgan de Beni avionetas todos los días rumbo a Brasil”, manifestó.
 
El excomandante de la Policía en Beni reportó que hay dos juristas de instancias políticas involucrados en la protección de los cuatro clanes familiares.
 
Incluso con las revelaciones por parte del Gobierno acerca del movimiento de los narcotraficantes en Beni, hay hermetismo de algunas autoridades. 
 
 El fiscal departamental de Beni, Edil Robles, señaló que no conoce cuántos casos por tráfico de droga se investiga en el Ministerio Público. Pidió que se envíe una carta a la Fiscalía General del Estado para obtener datos.
 
Lo mismo pasó con la fuerza antidroga. A  pesar de enviar una carta al director nacional, Santiago Delgadillo, como se pidió desde Relaciones Públicas, la solicitud para una entrevista no fue respondida.
 
 El Ministro de Gobierno explicó que los operativos antidroga que se hacen en Beni no son coordinados con la gente local precisamente por la presión y estrechez familiar que existe en este departamento. "En todo caso los operativos no son informados a las autoridades locales ni a la Fiscalía local”, agregó.
 
En cada población beniana hay entre 4 y 8 policías
 
Por cada 5.000 habitantes hay entre cinco y ocho policías en el departamento de Beni, lo que significa una cantidad mínima para hacer un control riguroso contra cualquier delito, señalan fuentes policiales.
 
 Sin embargo, esta merma de efectivos policiales afecta más a la Unidad Móvil de Patrullaje Rural (Umopar) y la Fuerza Especial de Lucha Contra el narcotráfico (FELCN) las cuales están destinadas a luchar contra el tráfico de drogas.
 
"No tienen el personal suficiente ni la logística requerida ya que en época de lluvias sólo se puede ingresar (a algunos sectores) por aire”, señaló un exjefe policial de esta región del país.
 
Según él, es un desatino tener tan baja cantidad de policías en el segundo departamento más extenso de Bolivia y en uno de los puntos más importantes de acopio de droga, además de ser una región fronteriza con Brasil.
 
Los efectivos que están destinados en Beni no tienen autorización de utilizar  helicópteros, no cuentan con motorizados para ingresar por tierra a algunas zonas. "De todas estas limitaciones los narcotraficantes están al tanto, saben cómo se desenvuelven los policías, mientras que ellos tienen todo de punta, coches, armas incluso medios de comunicación”, comentó.
 
A esto se suma la protección de algunas autoridades de Beni a los clanes familiares. Esto impide que la Policía pueda trabajar con investigaciones y también ahondar en las investigaciones.
 
 El ministro de Gobierno, Carlos Romero, abrió la posibilidad de enviar a más policías para que investiguen los nexos de narcotráfico que hay en Beni. De hecho, contó que hace mucho tiempo la Policía con sus equipos de élite están en varias regiones del departamento investigando a las organizaciones criminales.
 
 Un dato no menor es que en varios pueblos y en la capital beniana los hostales y alojamientos están llenos de extranjeros, en su gran mayoría.
 
Pero, a diferencia de otras capitales como La Paz o Santa Cruz, en Beni no se pueden hacer batidas porque la cantidad de gente rebasa a la cantidad de policías. "Es por eso que urge más presencia policial en diferentes zonas de Beni, necesitamos tener seguridad”, dijo un policía.

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