Expertos: regular las drogas mejoraría la salud, seguridad y economía de un país

Un economista boliviano plantea que el Estado capte las ganancias que hoy en día fortalecen al crimen organizado, el cual controla el mercado de las sustancias controladas a nivel mundial.
lunes, 1 de mayo de 2017 · 00:00
Sergio Mendoza  / La Paz

El economista muestra con entusiasmo una fórmula que él mismo elaboró, la cual, asegura con orgullo, en 10 años nadie ha podido rebatir. Símbolos y letras que llevan a un resultado: si existiera un mercado regulado de las drogas los Estados mejorarían la salud de buena parte de su población, la seguridad ciudadana y su economía.
 
Pero actualmente ocurre lo contrario, un mercado dominado por el crimen organizado que provoca el consumo de productos de pésima calidad, dañinos para la salud, el incremento de la inseguridad y cuantiosas cantidades de dinero que llenan los bolsillos de los cárteles y peces gordos del narcotráfico.
 
"Con un mercado regulado subimos la calidad del producto que vas a ir a comprar a un lugar certificado, reducimos el riesgo de esa esquina oscura donde ahora compras y te asaltan o te estafan, y generamos la posibilidad de que el Estado capture las rentas del crimen organizado para invertir en tratamientos de consumidores problemáticos, prevención, información y lucha contra el crimen organizado”, resalta José Carlos Campero, que además de economista se especializó en políticas de regulación de drogas.
 
Él es uno de los expositores en un conversatorio en el que se discute los alcances de la nueva ley de sustancias controladas promulgada por el Gobierno en marzo pasado. Frente a un auditorio a medio llenar, Campero sostiene que el prohibicionismo, como política contra las drogas, ha sido un rotundo fracaso que llena las cárceles de jóvenes y mujeres pobres y (casi) ningún pez gordo.
 
Con un nuevo enfoque basado en la regulación los gobiernos captarían las ganancias de las bandas criminales que se estiman alcanzan los 384 mil millones de dólares al año por el tráfico de drogas.
 
Aunque en Bolivia la violencia y los daños a la salud derivados del consumo de drogas no son para nada alarmantes en comparación de otros países, los ingresos económicos se elevarían considerablemente con la fórmula de Campero, sin mencionar que según datos del Ministerio de Gobierno en promedio se gastan 40 millones de dólares al año en la lucha contra el narcotráfico, los cuales podrían invertirse de otra forma.
 
"La guerra por las drogas”
 
En 1961 las Naciones Unidas acordaron estrictos controles para el cultivo de tres plantas consideradas potencialmente peligrosas: la amapola, la coca y el cannabis. Los tres tienen propiedades para controlar el dolor y el placer de las personas, la esencia de la conducta humana, según el psiquiatra especialista en drogodependencia, Jorge Hurtado.
 
El médico se remonta a 1884 para explicar lo que él denomina "la guerra por las drogas”. Ese año el oftalmólogo austriaco Carl Koller utilizó gotas de cocaína para cortar el ojo de un paciente despierto sin que éste se inmutase. Nació la anestesia local y hubo un conflicto de intereses para controlar ese preciado líquido en la que resultaron vencedoras las grandes farmacéuticas.
 
Los cultivos de estas plantas continuaron y de esto sacaron beneficios grandes empresas como Merck o Johnson & Johnson. Ésta última genera un negocio de  12 mil millones de dólares al año por la producción de opio de la amapola en Tasmania (Australia), el cual es utilizado para elaborar morfina.
 
La tan proclamada industrialización de la coca en Bolivia no convence a Campero, que opina que los ecuatorianos (país con el que se firmó un convenio de exportación) tendrían que tomar mate de coca  todos los días para generar ganancias apenas considerables para nuestro país; montos que no se comparan con los que recibe Perú por las cientos de toneladas de coca anuales que le vende a la Coca Cola, la cocaína legal que entrega a las farmacéuticas.
 
Es así que "la guerra por las drogas”, en opinión de Hurtado, fue un "tremendo éxito” porque las farmacéuticas lograron el monopolio de los productos que evitan el dolor . 
 
"No existe lógica para creer que esta guerra contra las plantas más importantes de la medicina y la economía médica sea por la salud de la humanidad. La actitud es más o menos esta: ‘estas plantas son peligrosas y como ustedes son unos imbéciles nosotros nomás vamos a manejarlas’”, concluye el psiquiatra.

 

Apertura a la regulación a nivel mundial
 
Pese a que en materia de drogas se mantiene vigente la política prohibicionista impulsada,  principalmente, por Estados Unidos hay varios países, el mencionado entre ellos, que se abrieron a la producción y consumo legal de ciertas sustancias.
 
Por otro lado, fundaciones, expertos, y grandes personalidades a nivel mundial promueven cada vez con mayor fuerza la idea de generar un mercado regulado en beneficio de la población y en desmedro del crimen organizado que así vería reducir sus ganancias y sus campos de operación. 
 
Por ejemplo, la marihuana (cannabis) se produce legalmente hoy en día en EEUU,  Holanda, Portugal, España, Canadá, Reino Unido, Chile, Colombia, Argentina y otros. También hay cultivos legales de amapola en Australia, España, Francia, Reino Unido, Turquía, India, etcétera.

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