25 menores violados en 22 días, la mayoría por sus familiares

Entre fines de abril y principios de mayo llegaron denuncias espeluznantes a la Policía, pero casos como éstos se dan a diario y desde hace varios años.
domingo, 14 de mayo de 2017 · 01:00
Sergio Mendoza  / La Paz
 
A una la violaron desde que tenía ocho años hasta que cumplió los 13. Primero fue su tío, después su padre y también su hermano. A otra la abusó su tío, aprovechó que estaba sola y que sólo tenía dos años.  Una tercera fue víctima de su padre que la violó durante cuatro años, hasta dejarla embarazada y con una enfermedad venérea a sus 14. 
 
En 22 días se reportaron  públicamente al menos 25 violaciones a menores de edad, niños y adolescentes, en distintos departamentos del país, sin contar los toques impúdicos o intentos de agresiones que por suerte no se concretaron en abusos sexuales. 
 
Pero éstos son sólo los casos que se registraron en los medios de comunicación  después que se denunciaran a la Policía y se sabe por investigaciones de organizaciones no gubernamentales que más de la mitad de las violaciones se callan para siempre.
 
En 15 de los 25 abusos que se conocieron los autores son cercanos a las víctimas, padres, novios, tíos, hermanos  y padrastros.
 
El 21 de abril se conoció que en Cochabamba un muchacho de 16 años esperó a quedarse solo con su prima de cinco años y abusó de ella.  Los gritos de dolor y el sangrado de la pequeña alertaron a la madre que se apuró en acudir a la Policía. 
 
El 22 de abril un padre mandó a sus hijos mayores por helado y él se quedó con la pequeña de tres años. La violó, le cambió de ropa y como el sangrado no paraba fue a abandonarla a cinco cuadras de su casa para hacerse el desentendido cuando alguien la encontrara.
 
Los casos aumentaban. A fines de ese mes se conoció la tragedia de una pareja de adolescentes en Tarija. Ella cumplía 17 años, festejó el día con su enamorado, cuando él la acompañaba a su casa unos amigos lo llamaron y le dijeron que fueran a su pieza para tomar unos tragos a modo de continuar la celebración. Tras unas horas de alcohol, él se quedó dormido y los cuatro "amigos” violaron a la chica que también estaba inconsciente. 
 
Unos días antes en los Yungas de La Paz una niña de 12 años falleció por una infección que se expandió después de la última vez que la violó un conocido  de 19 años. Ella había callado los abusos desde que tenía siete, pero con su salud completamente deteriorada por la sífilis contó a sus padres lo que había soportado, antes de fallecer.
 
Esos fueron algunos de los hechos  que se conocieron hasta fines de abril,  la Policía ya manifestaba su preocupación por la frecuencia y las características de las denuncias. 
 
Pero esto pasaba hace años. Hasta agosto de 2016, según datos del Observatorio Nacional de Seguridad Ciudadana, el 25% de los delitos que se denunciaban a la Policía correspondía a abusos sexuales a menores de edad. En 2014 la Defensoría del Pueblo señaló que por año en Bolivia se registran 14.000 de estos hechos y que el 34% de las mujeres menores de edad sufren estos abusos antes de alcanzar los 18 años. 
 
Así lo denunció el entonces Defensor Rolando Villena precisamente porque para entonces  habían violado y matado a una muchacha de 14 años en el norte de La Paz, y esa misma semana hubo cuatro casos similares.
 
Las autoridades dicen que esto preocupa porque cada mes, cada día, las cifra de víctimas crece. 
 
Mayo comenzó con el mismo panorama. El 2 de este mes  una adolescente de 16 años, a la que una señora  encontró llorando en la calle, se quejó porque un hombre le había contratado para lavar ropa, cuando ella terminó y le pidió que le pague, él la violó y la despachó sin un peso.
 
Al día siguiente en Tarija  un encapuchado  apuntó con un arma a una adolescente de 13 años, la llevó  a unos arbustos, la desvistió y abusó de ella. Horas después el turno fue de otra muchacha de la misma edad, con discapacidad, a la que un taxista violó y encerró en su casa para irse a trabajar y asegurarse que a su vuelta ella estaría en el mismo lugar. 
 
Un padrastro violó a una quinceañera en el bosquesillo paceño, una niña abusada al salir de su kínder en un terreno baldío en Santa Cruz, una pequeña de 12 años a la que cuatro hombres la ultrajaban cuando querían en Pando, una adolescente  víctima en una iglesia adventista en La Paz. Más de una violación por día, algunas niñas fueron a parar al hospital.
 

 

Punto de vista
Ivonne Brañez, psicóloga forense
Las víctimas siempre necesitan tratamiento
 
Después de una agresión sexual, uno de los primeros efectos es la negación, después viene una fase de depresión, en la que es importante el apoyo psicológico.
 
Si la víctima es aún muy pequeña, quizás no asimile la agresión hasta que las consecuencias físicas, como una reconstrucción genital, generen preguntas en ella. Probablemente ahí empiece el problema.
 
 Ahora si el abuso fue en la niñez y adolescencia, la consecuencia es la depresión hasta con ideas suicidas, no siempre, pero ocurre.
 
Es importante que pasen por tratamientos que les ayuden a reponerse de esta experiencia traumática. No es posible que olviden, pero sí que tengan resiliencia, capacidad para superar esos episodios, que usen todo lo malo para ayudar a otras personas. 
 
Como ocurre en otras circunstancias, esto no siempre es fácil, por la forma de ser de la persona. Hay quienes se recuperan mejor que otros, siempre y cuando busquen  ayuda profesional. 
 
Es necesario no sólo un tratamiento psicológico a la víctima, sino también a la familia, porque quizás los familiares no sepan manejar bien el caso y tengan comportamientos de sobreprotección y eso sólo perjudica.
 
 En el caso de los agresores se los debe evaluar para ver si tienen un trastorno que los lleve a conductas parafílicas (en las que el sujeto encuentra placer en comportamientos sexuales atípicos).
 
 Muchas veces se escudan en la ebriedad, con la cual según ellos estaban inconscientes; pero para violar a una persona necesariamente necesitas cierto grado de conciencia, sino sería imposible.

 

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