Carmen Chacón es velada por la familia que escogió en vida

Sus amigas relatan que la mujer se preocupaba por sus dos hijos, que ahora están detenidos. La mujer será sepultada hoy en el Cementerio General.
martes, 8 de agosto de 2017 · 01:00
Wendy Pinto  / La Paz
 
A las 9:45 de ayer el corazón de Carmen Chacón dejó de latir. Su cuerpo fue trasladado a la morgue del Hospital de Clínicas para que le realicen la autopsia. En el transcurso sus amigos, cual si fueran dolientes sanguíneos, lloraban su partida y fue velada por la familia que ella escogió en vida: sus amigos.
 
"Carmencita, mamita ahora descansas en paz, ya no vas a sufrir, estás al lado de Dios. Te vamos a extrañar”, dijo una de sus amigas al pie de su ataúd. Después mirando hacia sus amigas se dirigió a darles el pésame.
 
Entre ellas se miraban y se lamentaban por el sufrimiento que atravesó doña Carmen.
 
Los miembros de la fraternidad Morenos 3 de Mayo, en la que  bailaba, recaudaron dinero para pagar -en un principio- los medicamentos de Carmen, después de que sus hijos la llevaron a una funeraria en estado de coma a la espera de su muerte.
 
Ayer utilizaron el dinero para pagar los gastos de su velorio, que asciende a 5.500 bolivianos.
 
 El único familiar que  hizo todos los trámites fue su hermano menor Federico Chacón, quien entre sollozos relató que Carmen lo crió desde niño. "Ella siempre fue buena conmigo, me crió como una madre, siempre estaba pendiente de mí. Era alegre, feliz, buena, llena de vida, muy colaboradora”.
 
 
La amiga que rescató a Carmen de la funeraria Los Angeles, Escarley Ticona, llegó a las 20:00  vestida de negro. 
 
"Me siento triste por la partida de mi amiga, al mismo tiempo conforme porque dejó de existir de forma digna y atendida por médicos” afirmó.
 
Otra de sus amigas de la fraternidad y vecina de su zona, San Pedro, la describió como una mujer alegre, tranquila y que no le gustaba los problemas. "La última vez que la vi estaba delgada, no era la misma, le recomendé que no coma helado y me dijo que le deje comer ese último gustito, ahora ya no está”, afirmó.
 
Doña Carmen dejó en la orfandad a su pequeño perro Lucas, quien la acompañaba a todo lado y no le dejaba salir con sus amigas cuando venían por ella. Asimismo, su negocio de repuestos de vehículos junto a todo el capital acumulado en vida. Sus amigas dicen que el dueño del edificio, donde estaba su negocio, le prometió la tienda más grande, iban a challarlo entre todas.
 
Natalia Jurado otra de sus amigas más cercanas lloraba por la ausencia de Carmen, a quien conoció hace 10 años. 
 
"Se fue mi amiga, tanto ha sufrido. Mimaba mucho a sus hijos Claudia y Gonzalo, el demonio les ha debido entrar en ese momento que han actuado tan mal”, lamentaba la mujer.
 
Durante esos seis días sus amigos gastaron entre 1.500 y 3.500 bolivianos por día para sus medicinas. Según las cuentas de los fraternos reunieron casi 10.000 bolivianos, el resto se destinó para el velorio y el sepelio.
 
 Para llevarla a su última morada tuvieron que comprarle ropa nueva, porque su departamento está precintado y no podían sacar nada de sus roperos. 
 
Los colores rosado, fucsia y rojo eran los favoritos de doña Carmen y estaba vestida así en su ataúd café.
 
Sus amigas de la promoción 1975 del Liceo Bolivia oraron por ella, pidieron por su alma e indicaron que ellas no son nadie para juzgar, que esa es tarea de Dios y lo único que pidieron es que ella esté en un lugar mejor.
 
La familia que Carmen escogió cuenta que para la fecha de su cumpleaños, 14 de julio de 1953, doña Carmen nunca se quedaba en la ciudad,  viajaba a Luribay y la pasaba bailando morenada.  Ahora  piden  justicia para ella porque la hicieron sufrir. 
 
"Exigimos justicia, han sido 18 horas de sufrimiento, muchos pedimos un minuto con nuestros seres queridos, pero ellos han tratado de apresurar la muerte de su propia madre, eso no tiene nombre”, dijo Ticona.
 
Flores con crespones negros acompañaban el ataúd, que hoy será trasladado al Cementerio General a las 16:00, aunque aún no se conoce la ubicación del nicho. Los amigos decidían que éste sea en el tercer piso y no en el suelo ni en la parte de arriba. Irónicamente, Carmen se veló ayer en la funeraria San Marcos, frente a la funeraria Los Ángeles, donde sus hijos la depositaron.

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