Montenegro, narcotraficante prófugo que quería ser juez

Pese a tener una orden de extradición, ostentaba su dinero y poder junto a jueces, fiscales, abogados y policías, que eran el sustento de su inmunidad.
domingo, 05 de mayo de 2019 · 15:09

Carolina Mendez / Santa Cruz

Fueron horas de júbilo. La noche del pasado martes 26 de marzo, Pedro Montenegro  vestía  camisa negra mangalarga,  jean y  la mayor de las sonrisas. Aún bronceado por su reciente estadía en el Caribe esperaba  a sus invitados. No se cumplen 38  todos los días así que no sólo contrató a una fraternidad para una espléndida fiesta en la que hubo hasta mariachis, sino que bailó, comió y bebió junto a jueces, fiscales, abogados y policías: su entorno cotidiano y  sustento de su inmunidad.

Pedro Montenegro Paz era a veces también Pedro Hoffman Sainz,  según la ocasión lo ameritase. Por ejemplo, para viajar al exterior era Hoffman pero para tramitar su título como abogado fue Montenegro. Indistintamente del apellido nunca se desprendió de su nombre; tampoco de su carácter  que le valió su fama de “ intocable” dentro de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen.

Sin embargo, convengamos que esa fama no se  hizo sola. Jugó un rol crucial su amigo íntimo, el coronel Gonzalo Medina Mendoza, exdirector de la FELCC, al que algunos narcotraficantes aún hoy llaman “el tío” por sus padrinazgos en las narco-operaciones, según reveló una fuente que prefirió no ser identificada.

Montenegro y Medina se paseaban campantes por los patios de la FELCC, presumían de su amistad como quien siente la fortuna del encuentro prodigioso. El primero -Montenegro- dotaba de regalos al departamento policial mientras que el segundo -Medina- galardonaba al primero por su “desprendida generosidad”. 

El narcotraficante “sello rojo”

La propuesta era tentadora y provenía de muchas bocas: “tenés que ser juez”, le decían y Montenegro sonreía acariciando la idea. No por nada viajaba con cierta frecuencia a Sucre para reunirse con algunos magistrados del Tribunal Constitucional. Hubiese sido un logro más, después de todo, ya iban a ser cuatro años desde aquella orden de captura brasileña que nunca llegó siquiera a rozarle.

El 21 de julio de 2015, se emitió una orden de detención contra Montenegro Paz para su extradición a Brasil, donde es acusado por el delito de tráfico internacional de drogas. Montenegro formó parte del cártel brasileño que abasteció de cocaína a la mafia italiana Ndrangheta.

El grupo delictivo operaba transportando por tierra toneladas de cocaína peruana y boliviana a la región de Campinas, en el interior del estado de Sao Paulo. Desde allí, la droga era enviada en buques  a puertos europeos donde la recibía la mafia calabresa. 

Los tentáculos de la red estaban arraigados en toda la ruta trasatlántica. Varios funcionarios públicos de los controles de egreso e ingreso que permitieron el paso de la droga están en prisiones, cumpliendo condenas por narcotráfico. 

En marzo de 2014, la Policía Federal de Brasil ejecutó la Operación Monte Pollino para atrapar al cártel de narcotraficantes, pero no todos los implicados fueron aprehendidos. Uno de los que huyó fue   Montenegro, quien fue catalogado como prófugo “sello rojo”. Se emitió entonces  una orden para su captura internacional, orden que en Bolivia nunca se cumplió.

Montenegro  no fue extraditado;  en cambio  fue condecorado por la FELCC y siguió operando desde Santa Cruz enviando droga a Estados Unidos por Panamá, gracias a la red que tejió  en Bolivia con policías y otros cárteles del narcotráfico.

La red narcopolicial

“No son policías corrompidos en sus cargos. Son integrantes de la red narcotraficante que al fungir como policías garantizan el éxito de las operaciones”, cuenta un abogado que prefiere mantener su nombre en reserva. 

Montenegro no sólo se vinculó con Medina por entonces director de la FELCC -quien ya tenía antecedentes por extorsión, corrupción y por haber protegido a narcotraficantes mexicanos que operaban en Beni-. También se relacionó con su subalterno, el capitán Fernando Moreira Morón, hasta hace poco jefe de la División Propiedades de la FELCC.

Moreira  está casado con Esther  Guiguita  Arteaga, conocida en el entorno como “la reina del narcotráfico”.  Guiguita  estuvo presa en 2011 por legitimación de ganancias ilícitas con vínculos con el narcotráfico. Operaba junto con  su expareja David Paz Tufiño, quien a su vez tenía nexos con el exteniente de la Policía Julio René Navia, preso por ser parte de una red narco.

 Moreira fue asignado como investigador de ese caso y fue allí donde conoció a  Guiguita y entabló un romance con ella. Se casaron en 2017 y aún hoy  no se aclara cómo ella logró salir en libertad negociando su condena.

Dentro de la red participaban también:  Robin Óscar Justiniano Meruvia -hijastro de Medina,  quien pese a haber estado preso por narcotráfico hacía el papel de asesor legal y coordinador de la prensa en la FELCC- y el mayor Kurt Brun Ríos, quien estuvo a cargo de la fuerza antidroga en el aeropuerto  ViruViru en Santa Cruz y luego fue jefe de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) en el aeropuerto de Chimoré, desde donde coordinaba el envío de la mercancía ilícita al exterior.

 Medina, Moreira, Justiniano y Brun guardan detención preventiva, los dos primeros en celdas de la FELCC y los dos últimos en el penal de Palmasola. 

Se ha identificado además como implicado con Montenegro, al teniente Juan Carlos Villca, funcionario de la Dirección de Análisis Criminal e Inteligencia (DACI) de Santa Cruz, quien apareció posando  feliz abrazado del narcotraficante en su cumpleaños. Villca aún no ha sido suspendido y está de vacaciones, aunque el ministro Romero ya anunció procesos en su contra.

El narcoabogado

El 27 de marzo de 2018,  Montenegro acababa de cumplir 37 años cuando tuvo más motivos para el festejo. La Universidad Autónoma Gabriel René Moreno le extendió el título de licenciado en Ciencias Jurídicas firmado por el rector Saúl Rosas Ferrufino. Este era el primer peldaño para la  meta de ser juez que tenía el narco.

 La casa   de estudios superiores de Santa Cruz admitió hace unas semanas la legalidad de este documento. Aseguró que Montenegro venció materias y dio examen de grado para obtenerlo, aclarando que no está dentro de sus competencias indagar antecedentes de los estudiantes.

Para algunos universitarios de la UAGRM, resulta al menos curioso que Montenegro haya demorado sólo cinco años en sacar su licenciatura, pues según su historial académico había reprobado cinco veces Introducción al Derecho, asignatura  de primer año.

 Negocios “en familia”

En la calle Barcelona  N. 7 de la zona residencial Las Palmas de la ciudad de Santa Cruz está la casa donde vivió estos últimos meses Montenegro junto a su familia. Según un vecino , la casa fue comprada por  el narcoabogado hace poco más de un año. En ella -relata- había constantes movimientos de entrada y salida de vehículos “pero nada raro que lleve a pensar que el dueño era un narcotraficante”.

A lo largo de esa cuadra sólo hay siete casas, todas lujosas y amplias. La de Montenegro resalta por los precintos  y órdenes de citación a su nombre que están pegados en las puertas.

Al ingresar a la casa de tres plantas, se observa el retrato de   Montenegro junto a su esposa, María Jennifer Rodríguez Vargas, con quien contrajo matrimonio el 13 de julio de 2012, según el Registro Civil. Ambos hoy son prófugos y han dejado a sus dos hijos, de  13 y ocho años,  a cargo de una abuela.

Rodríguez Vargas participó junto con  su esposo en el reciente viaje a Cartagena al que invitaron a 17 personas, entre ellas Fernando Moreira y Robin Justiniano, junto a sus respectivas parejas. El gasto del traslado  de la comitiva superó los  19.000 dólares y todo corrió a cuenta de Montenegro.

Durante la investigación, la Policía ha interrogado a la hermana, a la madre y a los suegros del prófugo narcotraficante, allanando sus casas. Sin embargo, todos han negado conocer su paradero actual.

Los tours con la cocaína

Pedro Montenegro optó por imitar el modus operandi del cártel brasileño al que perteneció, en el sentido de que colocaba la droga en maletas que eran transportadas sin revisión. La diferencia estaba en que en vez de buques usaba aviones para llevar la mercancía  y que el destino era Estados Unidos, ya no Europa.

Para poder hacer llegar las maletas con droga, enviaba a una comitiva en tour a Cartagena, con escala en Panamá o Bahamas, en aviones contratados. En la conexión, las maletas se desviaban hacia Miami mientras que los viajeros disfrutaban de días de sol en el Caribe. Las comitivas solían llegar al lujoso hotel Cartagena Dubai. 

La modelo y reina de belleza Adriana Méndez coincidió en el hotel justo en las fechas en las que estuvo Montenegro en Colombia y se fotografiaron juntos. En los siguientes días mantuvieron un flujo de llamadas, lo  que ha llevado a los investigadores a sospechar de una relación “comercial” entre ambos. Méndez fue aprehendida hace una semana  y pasó de testigo a sospechosa por haber incurrido en contradicciones al momento de explicar el origen de sus bienes: tres vehículos y un departamento en la  zona de los Cusis.

La joven  fue presentadora de televisión, profesora de zumba, modelo  y representó a Bolivia en el certamen Reina de las Américas. Luego de  haber sido aprehendida  lanzó la provocadora frase: “El que esté libre de pecado que tire la primera piedra”.

Del paradero de Pedro Montenegro poco se sabe. Hace unos días, el ministro   Romero declaró que el narco más buscado que destapó el escándalo policial “no ha salido del país”. 


 

 

Confidencial

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