“Antes de viajar, oramos para llegar bien a nuestro destino”

“Fui una de las primeras personas en salir del bus. Recuerdo que en una curva la flota frenó muy fuerte y se empezó a volcar”, recuerda la joven.
miércoles, 07 de agosto de 2019 · 00:53

Anahí Cazas  / La Paz 

“Antes de partir nos encomendamos a Dios para llegar bien a nuestro destino”, dice Pamela Ramos, una odontóloga de 26 años y sobreviviente del accidente en Charazani que dejó 15 muertos, 12 eran   voluntarios y profesionales en el área de salud. “Eran mis amigos, eran mis compañeros. Éramos  una familia”, asegura.   

 A diferencia de anteriores viajes, los jóvenes voluntarios   de la organización  Medfund rompieron la rutina de orar antes de  subir al bus porque el chofer  había llegado tarde. Entonces   se encomendaron a Dios cuando ya estaban dentro de la flota. “Fue lo último que hicimos juntos antes de viajar, siempre nos encomendamos  al Señor  para llegar bien a nuestro destino”, dice. “Esta vez no fue así”, llora.

Suspira, se limpia las lágrimas y dice: “Fui  una de las primeras personas en salir del bus. Recuerdo que en una curva  la flota frenó fuerte y se empezó a volcar.  En la primera vuelta  los vidrios reventaron. Yo he podido salvarme  porque salí expulsada del vehículo”.

   Antes del accidente, Pamela  y su amiga  Cocola  (Nicol, otra de las voluntarias y heridas) decidieron  usar sleeping  y en uno de los lugares donde había señal    realizaron una videollamada a un amigo para decirle por qué no se apuntó para este viaje.

 Cuando escuchó cómo los  vidrios del bus comenzaron a reventar,  la joven se tapó la cara, fue expulsada de la flota y comenzó a rodar. “Escuché gritos. Luego perdí el conocimiento”, dice.

 Despertó y vio que en un costado  se encontraba uno de los zapatos de su amiga. Pensó lo peor.  Sacó fuerzas y se paró para ayudar a sus compañeros. “Todos gritaban, la  gente pedía auxilio”,  cuenta,  mientras intenta secar sus lágrimas una de las salas del Hospital Agramont de la ciudad de El Alto.

   Caminó  un buen tramo, logró salir hasta un costado de la carretera, tenía un celular y empezó a llamar  para pedir ayuda. De un costado  apareció Marco, otro de los voluntarios de Medfund. “Estaba ensangrentado.  Me dijo que llame  al 110”, dice.

Pamela sólo pensaba en  salvar a sus compañeros. “Empecé a gritar el nombre de mi amiga  Cocola. Escuchaba el llanto de mujeres y niños”,  cuenta.

Luego de varios minutos,  Cocola  respondió a los llamados. “Me dijo que estaba bien, ella  se salvó, creo hemos tenido suerte porque estábamos dentro de los sleeping”, dice e intenta entender por qué sus amigos no tuvieron la misma suerte. “Nuestros asientos estaban al medio y al lado  contrario del chofer”, dice. 

La delegación de voluntarios ocupó al menos 24 asientos. Detrás de Pamela se encontraban sus otras compañeras,   América, Frank, Areceli y Marcela. De rato en rato la joven intenta averiguar cuál fue la suerte de sus amigos. Llama  y pregunta: “Sabes dónde está internado. ¿Salió de terapia intensiva”, dice.  “Araceli era de Santa Cruz, siempre me decía que me iría a visitar a La Paz. Marcela  era tarijeña”, comenta.

Los viajes inolvidables

Pamela es odontóloga. Trabaja como voluntaria  desde hace dos años en la fundación y  participó en más de dos viajes.   “Somos médicos viajeros,  llevamos ayuda  a lugares alejados donde no  llegan los servicios de  salud. Atendemos a niños y adultos”, cuenta.

 Para la joven, cada viaje es único e inolvidable. “Cada comunidad    tenía  una cultura distinta”, comenta y recuerda que su  último destino  fue mayo, cuando visitó  una comunidad en Teoponte. Y justo era su cumpleaños. Entonces, en ese lugar  la sorprendieron con una cena y una torta. 

Cada vez que habla de los viajes con Medfund  siempre recuerda a sus amigos. Evoca también a los niños y los adultos que atendieron en las expediciones.

“Conocíamos situaciones graves. Recuerdo a unos niños que sufrían mucho porque su mamá era discriminada  por los  comunarios porque tenía esquizofrenia. Sufrían mucho”, cuenta y comenta que  uno de los pequeños le contó que su papá intentó sacarle su diente con un alicate.  “Logré extraer el diente del niño”, dice Pamela y recuerda que con sus compañeros querían volver a ese lugar para ayudar a esos pequeños.  Hoy dice que siempre ha tenido un alma de voluntaria y espera volver a trabajar por los desprotegidos. Pero nada será igual sin sus amigos.

Piden apoyo a los ciudadanos

Familiares y amigos de las víctimas y heridos del accidente del bus Norteño, entre ellos 21 voluntarios de la organización Medfund, piden apoyo económico para cubrir los gastos de sepelio y cirugías.  Al menos 10 de los sobrevivientes están internados en diferentes  centros médicos de La Paz.

Responsables de Medfund convocaron a la solidaridad de la gente y habilitaron una cuenta en el Banco Nacional de Bolivia (BNB) 1502342637 a nombre de Joseph Andrew Kittelson. (Celular 67408850). 

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