Sindicatos y corregidores reemplazan a la Policía en casi toda Cochabamba

Pese a los casos de feminicidios y linchamientos registrados después de la salida de los efectivos, Ampdeco y el Defensor del Pueblo afirmaron que los problemas de inseguridad no subieron.
lunes, 6 de enero de 2020 · 00:04

María Mena M. /Cochabamba

Visten poleras negras con la figura de una whiphala o algún otro distintivo que los diferencia del resto de los  ciudadanos. La mayoría son jóvenes de 18 años en adelante. Son conocidos como la “policía sindical” del trópico cochabambino. Están a cargo de brindar seguridad a las comunidades ante la ausencia de los agentes del verde olivo que se replegaron  el pasado 9 de noviembre, luego del motín policial.

Pero no sólo han tomado el mando del Chapare, sino de 40 de los 47 municipios que tiene Cochabamba. Mientras que algunas zonas aseguran que están mejor sin la Policía,  otras piden su retorno. 

El presidente de la Asociación de Municipios de Cochabamba (Amdeco), Héctor Arce, indicó que la Policía Boliviana no sólo se replegó del trópico y que actualmente sólo brinda  seguridad a siete municipios del eje metropolitano: Cercado, Sacaba, Tiquipaya, Quillacollo, Sipe Sipe, Colcapirhua y Vinto.

“La Policía pretende hacer creer que no están sólo en el trópico, pero eso es falso. Sólo hay policías en el eje  metropolitano. En 40 municipios no hay presencia de los policías, pero la vida se lleva con absoluta normalidad sin ellos”, manifestó.

El presidente de Amdeco precisó que ante la ausencia policial en el Valle Alto y Bajo, el Cono Sur, la zona andina y el trópico, los vecinos y comunarios han delegado la seguridad a los sindicatos, a los corregidores y a los secretarios de justicia.

“Son gente elegida por ellos mismos. Tienen el respeto, la legitimidad del pueblo y bastante experiencia”, destacó. 

Añadió que la seguridad sindical y la de los corregidores no son cargos ni atribuciones novedosas  sino que existían desde hace mucho tiempo. La diferencia -según Arce- está en que ahora son más visibles y tienen mayor presencia por el vacío de autoridad que  dejó la institución del orden. Explicó que estos grupos civiles acuden al llamado de auxilio de los habitantes y atienden casos de violencia intrafamiliar, robos, controversias, daños o afectación a la tierra y al ganado,  y otros delitos.

Sobre un futuro retorno de la Policía a esas regiones, Arce aseguró que los municipios no piden que reanuden funciones porque “la Policía se fue por cuenta propia, que no fueron obligados ni expulsados”. Más bien, existe “resentimiento” por su accionar “unilateral”.

El Chapare, tierra “sin ley”

En las últimas semanas el trópico ha sido el foco de atención ante los hechos delictivos. Una mujer de 48 años fue víctima de feminicidio, una adolescente estuvo a punto de ser asesinada y una mujer de 48 años fue golpeada y quemada por su pareja. El 8 de diciembre de 2019 un joven de 18 años de edad fue linchado y el 28 de diciembre otro  estuvo a punto de serlo.

Sin embargo, para el representante del Defensor del Pueblo en Cochabamba, Nelson Cox, en el Chapare “no se dispararon los hechos delictivos” pese a la ausencia policial. La opinión de Cox fue compartida por Amdeco.

El resentimiento ante el repliegue policial es más que evidente en el trópico cochabambino. Al menos así lo demostró la concejala por el Movimiento Al Socialismo (MAS) Ruth Sejas.

Algunos pobladores y comunarios de esta región tropical se resisten al retorno de los agentes del orden  e incluso advirtieron que si quieren retornar deben pedir “perdón de rodillas”.

“No los necesitamos, estamos bien. Ellos (los policías) incumplieron  su deber y ahora que se atengan a las consecuencias. Cometieron abandono de funciones, se fueron por su propia cuenta”, afirmó Sejas.

A principios de diciembre de 2019, Segundida Orellana, dirigente de la Coordinadora de las Seis Federaciones del Trópico,   aseguró que los pobladores del Chapare perdieron la confianza en la Policía. “Nuestros afiliados no están de acuerdo con el retorno del verde olivo. Si quieren volver, primero deben pedir perdón de rodillas”, dijo en esa oportunidad, de acuerdo con  Los Tiempos.

Respecto a la función  de  los sindicatos, los corregidores y secretarios de justicia, el comandante de la Policía de Cochabamba, Jaime Zurita, aseguró que se asumen acciones que  no les competen. “No tienen ninguna potestad para ver temas de delito de orden público. Por norma, sólo la Policía puede intervenir”, indicó.

Los policías  se replegaron luego del motín policial.
Foto: Los Tiempos

“Necesitamos a la Policía, no hay dónde denunciar

“Necesitamos a la Policía. En delitos intrafamiliares no sabemos dónde presentar una denuncia. Si surge algún robo las comunidades están alertas y organizadas para ir directo a linchar”, relató preocupada Julieta, vecina de Villa Tunari.

No todos los comunarios y pobladores aprueban el accionar y las decisiones de sus sindicatos que  argumentan no necesitar la presencia policial. Para Julieta es “imprescindible” que retornen porque sin una autoridad “no existe orden y prima la inseguridad”.

“Los casos de violencia intrafamilar son lo más preocupante. Hay desmembramiento del hogar, agresiones físicas y psicológicas que no están siendo denunciadas”, lamentó Julieta.

Respecto a la infraestructura policial de Villa Tunari, Julieta contó que  los predios de Tránsito están “quemados, saqueados y abandonados desde hace más de un mes”.

Las nueve infraestructuras de las direcciones policiales -cantonales y seccionales-  del trópico de Cochabamba fueron atacadas por vecinos y dirigentes del lugar luego del motín  en la Unidad Táctica de Operaciones Policiales (UTOP) de Cochabamba. Los 180 policías que trabajaban en dicha zona tuvieron que replegarse porque sus vidas corrían peligro.

Antes de los conflictos después de las elecciones, había presencia policial en los municipios de Villa Tunari, en la cantonal de Eterazama y Villa 14 de Septiembre; en Shinahota, Chimoré, Ivirgarzama, la cantonal Bulo Bulo y Entre Ríos.

Debido a la inexistencia de efectivos, los bancos no operan con regularidad. Las puertas están cerradas y es imposible realizar alguna transacción financiera. El efectivo de los cajeros automáticos se agotó hace varias semanas, según Julieta.

“Los funcionarios están afuera del Banco Unión cobrando a la gente que tiene deudas y les dan un documento de constancia. Los cajeros no funcionan ni para transferencia”, explicó.

 En Villa Tunari, un   bloqueo de la carretera, en noviembre.
 Foto: Los Tiempos

Policía sindical hace  de escolta y seguridad

La primera aparición pública en Cochabamba de los jóvenes miembros de la policía sindical fue el 7 de diciembre de 2019 durante el ampliado realizado en el coliseo de la Coronilla. En esa oportunidad se destacaron y llamaron la atención de sus afiliados por su organización y funciones que cumplieron ese día.

Hicieron de escolta y seguridad a los dirigentes, senadores, diputados y exautoridades del MAS que asistieron a esa concentración nacional.

Fueron rigurosos y estrictos en su accionar. No permitían a sus afiliados filmar, grabar o capturar imágenes con  celulares u otro artefacto electrónico. 

“Es por seguridad, señorita. Es que hay amenazas de que van a detener a los dirigentes. Guarde su celular, por favor”, era la explicación que brindó, en esa oportunidad, una joven que vestía una polera negra con la imagen de una whiphala y un listón en su brazo izquierdo.

Debajo del palco un grupo de aproximadamente 30 jóvenes, sobre todo varones, hicieron una cadena humana para impedir el paso de los espectadores. 

Algunos usaban lentes oscuros. Otros estaban con gorras y llevaban  el rostro cubierto con pañoletas como si no quisieran ser identificados.  El mismo procedimiento o estrategia fue replicado en los siguientes ampliados realizados por el MAS, sobre todo en el Chapare. 

Sin  embargo, el accionar de este grupo de jóvenes -miembros de la seguridad policial sindical- ha sido criticado y observado por la violencia que ejercen. El pasado 28 de diciembre de 2019 un joven de 26 años fue golpeado y estuvo a punto de ser linchado por los miembros de este grupo.

Violencia  en  Chapare

  • Linchamiento  El pasado 8 de diciembre, el adolescente Bladimir Capari Mamani (16) fue linchado en Valle Sacta del municipio Puerto Villarroel. El joven, junto a su hermano, fueron amarrados a un árbol de “palo santo”. Bladimir perdió la vida y su cuerpo fue arrojado al río. Fueron acusados de robar un vehículo. Aún no se logra aprehender a los responsables.
  • Feminicidio  El 14 de diciembre Florinda Molina Rojas (48) fue víctima de feminicidio en su domicilio en Ivirgarzama. Murió por el impacto de cinco disparos porque se resistió a tener relaciones sexuales con su pareja Freddy V.,  quien actualmente está prófugo de la justicia.
  • Agresiones  Una joven (18) fue brutalmente golpeada en una fiesta de graduación en Ivirgarzama. Su enamorado Deyner G. A. la agredió frente a los invitados. No conforme con  ello, mientras la víctima era atendida en un nosocomio, el joven la sacó a la fuerza y la llevó a un monte donde la atacó con un arma punzocortante.
  • Quemada Sonia Mamani (23) fue golpeada y quemada viva por su pareja, quien actualmente se encuentra recluido preventivamente en la cárcel de El Abra. 
  • Motocicleta El pasado 29 de diciembre Eloy Ch. (26) estuvo a punto de ser linchado por los pobladores y miembros de la policía sindical. Fue acusado del robo de motocicletas.
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