Antenas con potencial de ser usadas para espiar, cerca de instalaciones del Ejército

Especialistas buscaron equipos de intervención de comunicaciones en México, Caracas y La Paz, en esta última ciudad detectaron señales de aparatos con más probabilidades de ser IMSI-catchers.
martes, 3 de noviembre de 2020 · 00:04

Sergio Mendoza / La Paz

A principios de junio, los titulares  replicaban una palabra poco frecuente en la prensa boliviana: espionaje. Un estudio publicado por una empresa chilena daba cuenta de 71 antenas sospechosas de ser utilizadas para espiar a la gente a través de  celulares en tres urbes: Ciudad de México, Caracas y La Paz. Los aparatos  detectados  estaban en inmediaciones de instalaciones militares y en puntos estratégicos.

El proyecto FADe (Fake Antenna Detection, Detección de Antenas Falsas) fue impulsado por la organización chilena South Ligthhouse con el propósito de detectar el uso de IMSI-catchers, unos aparatos diseñados para hacerse pasar por antenas de telefonía móvil, lograr que los celulares de los ciudadanos se conecten a ellos y así extraer valiosa información de los mismos. 

Durante el barrido  en busca de posibles IMSI-catchers en La Paz, se detectaron 17 antenas sospechosas de ser utilizadas para intervenir comunicaciones y extraer información. Hasta el momento no se pudo dar con ellas físicamente, ni se comprobó que  se traten de aparatos de espionaje, pues existe la posibilidad de que sean antenas normales con  irregularidades en su funcionamiento. 

Sin embargo, las mediciones de la FADe develaron que algunas de las antenas con más posibilidades de ser, en verdad, IMSI-catchers, estaban en La Paz, cerca de  instalaciones del Ejército y de la Embajada de Cuba.

“Algunas de las antenas encontradas en La Paz fueron las antenas con más irregularidades en todo el estudio (incluyendo México y Venezuela), por lo que las consideramos las  más probables de ser usadas como dispositivos de vigilancia o de entrenamiento para operar este tipo de dispositivos”, explicó Carlos Guerra, coordinador técnico del proyecto FADe. 

“En La Paz pudiéramos decir que las antenas más críticas fueron cuatro, y todas están en el mismo sector. Según lo que registramos desde los mapas estarían en el Colegio Militar del Ejército, Mall Mega Center y Embajada de Cuba”, añadió Guerra. 

El Ejército boliviano guardó un completo silencio, al igual que el Ministerio de Defensa. La Embajada de Cuba en Bolivia asegura no conocer nada del tema.

El mapa FADe

El mapa elaborado por FADe identifica algunas de las antenas con más altos niveles de irregularidades en inmediaciones del Colegio Militar del Ejército, de la Embajada de Cuba y de la Escuela Militar de Ingeniería (EMI). También detectó  antenas con menores niveles de irregularidades con alcance al Estado Mayor, al Batallón de Comunicaciones I y a  dependencias policiales, como la Universidad Policial de Miraflores y la Dirección de Prevención e Investigación de Robo de Vehículos (Diprove). 

Hay otras antenas que también tienen altos niveles de irregularidades y, según el mapa, se encuentran en sitios alejados de la ciudad que difícilmente podrían ser considerados como estratégicos. 

Los IMSI-catcher capturan la Identidad Internacional del Suscriptor Móvil (IMSI, por sus siglas en inglés) y acceden a información del aparato, su ubicación, la identidad del propietario, el operador al que está suscrito, e incluso información de las comunicaciones privadas, según la Red en Defensa de los Derechos Digitales.   

“En algunos casos, dependiendo cuán sofisticada sea una antena receptora, puede llegar a detectar lo que son SMS, historial de llamadas y en algún caso se ha reportado que pueden intentar descifrar  mensajes codificados cuando uno utiliza alguna aplicación de mensajería como WhatsApp”, explicó  un ingeniero en telecomunicaciones que pidió guardar su nombre en reserva.

¿Distribución estratégica?  

Los hallazgos del proyecto FADe tuvieron fuertes repercusiones en  México y Venezuela, donde algunos periodistas hicieron llamativos descubrimientos en dos aspectos: la sospechosa ubicación de estas antenas con posibilidad de ser IMSI-catchers y las compras de equipos de espionaje realizadas en años anteriores por los gobiernos de ambos países. 

En México, la organización Poder (Proyecto sobre Organización, Desarrollo, Educación e Investigación) publicó un reportaje sobre la distribución de las posibles antenas falsas. La que más irregularidades tenía se encontraba en inmediaciones de la “Fiscalía General de Justicia del Estado de México y del Campo Militar 37-B de la Sedena (Secretaría de la Defensa Nacional)”. 

Otras antenas tenían dentro de su radio de alcance instalaciones como el Palacio Legislativo, el Heroico Colegio Militar, oficinas del Gobierno y lugares donde por lo general ocurren manifestaciones.

En Venezuela, otro reportaje desarrollado por Armandoinfo apuntaba que las antenas sospechosas operaban cerca de oficinas del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), una autopista que es el principal ingreso a Caracas, y en distintos aeropuertos.  

En el caso de La Paz, aunque algunas de las antenas están en inmediaciones de instalaciones militares, hay otras distribuidas en puntos aleatorios que restan la posibilidad de pensar en una estrategia de espionaje, apuntó el docente en Ingeniería Electrónica de la UMSA, Marcelo Ramírez. 

Pese a ello y a que no existen pruebas irrefutables del funcionamiento de estas antenas en La Paz, el ingeniero electrónico no descarta por completo la posibilidad de que estos equipos sean operados en el país. 

Uno de los especialistas que diseñó el software utilizado por FADe  es Cooper Quintin. Reside en California, Estados Unidos, y es un experto en tecnología y seguridad digital en el Electronic Frontier Foundation (EFF). En comunicación con este medio, dijo que la detección de antenas sospechosas de ser utilizadas para espionaje en inmediaciones de instalaciones militares no le sorprende. 

“Puedo pensar en al menos dos razones para ello. Por un lado, a cualquier tipo de servicio de inteligencia del extranjero le encantaría conocer qué está haciendo la gente con sus celulares en instalaciones militares. Por otro lado, es posible que los encargados de esas oficinas sean los que instalaron estos equipos”, dijo Quintin. 

Hay antenas  con irregularidades en la urbe paceña.

Sin acceso a información pública

El 7 de octubre, este medio envió solicitudes de información al Ministerio de Defensa, al Comando en Jefe de las Fuerzas Armadas, y al Comando General del Ejército, para obtener información sobre el posible uso de aparatos de intervención de comunicaciones. Ninguna de estas instituciones dio una respuesta. 

Con la misma intención se envió solicitudes  al Viceministerio de Régimen Interior y Policía y al Comando General de la Policía. La única instancia que contestó a estos requerimientos fue la Policía, que de forma breve y poco clara sostuvo que el pedido de información era inviable “por falta de interés legal y personería jurídica”.

El encargado de Negocios de la Embajada de Cuba en Bolivia, Arcenis La O Mora, dijo en un contacto telefónico que nunca escuchó de estas supuestas antenas espía distribuidas cerca de sus oficinas y aseguró que cualquiera que señale a su país como el promotor de estas acciones miente.

Las solicitudes  también llegaron a la Autoridad de Regulación y Fiscalización de Telecomunicaciones y Transportes (ATT), la instancia llamada por ley para supervisar y regular el funcionamiento de las antenas de telefonía móvil. Su única respuesta fue la remisión de un comunicado, emitido el 10 de julio pasado, que aseguraba que se hizo una inspección en los 17 puntos sospechosos identificados en el proyecto FADe y que no se encontró nada irregular. 

“Las radiobases verificadas pertenecen a operadores de telecomunicaciones que brindan los servicios móviles de telefonía e internet a usuarios finales y no realizan una función distinta a esta. (…) No se evidenció la existencia de equipos IMSI-catcher instalados en los 17 sitios verificados ni en sus alrededores”, señalaba el comunicado.  

Sin embargo, los simuladores de antenas IMSI-catcher suelen ser pequeños y portátiles. Esto hace que no sea una tarea sencilla dar con ellos, pues pueden ser escondidos fácilmente, trasladados a otros puntos, o incluso desactivados si es que se anuncia públicamente que se los buscará en los mismos puntos donde se presume estaban operando, tal como hizo la ATT. 

Las oficinas  de la Embajada de Cuba en Bolivia, entre las calles 11 y 12 de Irpavi.

  Cooper Quintin  recalcó  que las antenas espía usualmente no están fijas en un solo sitio, sino que las mueven por distintos lugares. “Es posible que estas estaciones fueran movidas para el tiempo en que la ATT hizo sus inspecciones”, respondió consultado sobre el comunicado. 

El coordinador del proyecto FADe, Carlos Guerra, reforzó la opinión de Quintin. “En el caso de que sean equipos de vigilancia, seguramente están diseñados para ser portátiles y quizás ser usados en diferentes ubicaciones en el tiempo, lo que puede dificultar  más su detección física”.

La operación de estos equipos de espionaje se encuentra al margen de la ley, ya que la Constitución Política del Estado prohíbe en su artículo 25 interceptar comunicaciones privadas. No obstante, hay excepciones en normas específicas, tal es el caso de la Ley 913 que señala que en investigaciones sobre narcotráfico se pueden realizar estas acciones siempre y cuando exista una autorización del juez.

 

 
  

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos https://www.paginasiete.bo/contacto/

1
20