En Palmasola hay 7 veces más suicidios que promedio regional

Una publicación señala que en Bolivia el promedio de suicidios por cada 100 mil reclusos es de 441, mientras que en otros países el promedio oscila entre 8 y 86.
martes, 30 de junio de 2020 · 00:28

Sergio Mendoza  / La Paz

El promedio de suicidios que se registraron en la cárcel de Palmasola (Santa Cruz) es al menos  siete veces mayor al promedio registrado en nueve países de Sudamérica, según  un estudio recién publicado en la revista científica Social Psychiatry and Psychiatric Epidemiology.
  
   De acuerdo con  este artículo, en promedio, la tasa de suicidios en las cárceles sudamericanas de nueve países analizados oscila entre ocho y 86 por cada 100 mil privados de libertad. En la cárcel boliviana la situación es extrema, pues se encontró que en este recinto el promedio fue de  441 suicidios por 100 mil encarcelados.

Bolivia fue excluida de posteriores análisis. Se lo consideró como un caso aislado debido a que “la tasa de suicidios fue más de siete veces más alta que el promedio de los otros países y (los datos) estaban basados en una porción de prisioneros de alto riesgo”, añade el estudio.

Para elaborar el estudio se tomó en cuenta a 10 países de Sudamérica. En Bolivia la investigación fue encabezada por el médico psiquiatra Guillermo Rivera, quien es docente e investigador de la Universidad Privada de Santa Cruz (UPSA).

El artículo fue publicado en mayo de este año y es considerado el primero en su tipo (es decir en abordar el tema de suicidios en cárceles) en la región. Se recopilaron datos entre 2000 y 2017 en cárceles de Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Uruguay, Argentina y Bolivia. 

En los ocho primeros países se tuvo acceso a los datos de la población penitenciaria a nivel nacional. Sin embargo, en el caso de Argentina sólo se accedió al 15% de la población penitenciaria, y en Bolivia al 38%, precisamente a los internos de la cárcel de Palmasola.

Esta diferencia en el acceso a los datos puede ser una explicación de la elevada tasa de suicidios en Bolivia, pues en Argentina (dónde sólo se llegó al 15% de la población penitenciaria)  también se presentó un número alto: 86 suicidios por cada 100 mil internos, un dato que continúa siendo bajísimo comparado con  los 441 suicidios por cada 100 mil registrados en Palmasola. 

 

Otra explicación, según el estudio, es que Palmasola es una prisión que alberga a personas de alta peligrosidad. 

 De todas maneras, los resultados encontrados en la investigación son bastante preocupantes, sostuvo Rivera, pues develan una realidad hasta ahora desconocida y a la que las autoridades aparentemente le han prestado poca atención. 

“Aquí hay una total indiferencia e ignorancia sobre lo que se publica. En otros países incluso reciben fondos las investigaciones académicas de este tipo. Aquí es el único país donde no se provee estos fondos de investigación”, protestó el especialista, al mismo tiempo que señaló la falta de datos de acceso público que se tienen sobre esta materia.

 Entre las posibles causas del elevado número de suicidios registrados en Palmasola están: la retardación de justicia que genera una gran cantidad de detenidos preventivos, el excesivo hacinamiento en las cárceles, el elevado consumo de alcohol y sustancias psicoactivas, la falta de control por parte de las autoridades al interior de las prisiones, dominadas usualmente por los mismos internos y grupos criminales.

A esto se suma que los privados de libertad no tienen un acceso adecuado al sistema de salud  y no hay suficiente incentivo a la práctica de “actividades con propósito”.

Entre las recomendaciones, el estudio enfatizó que, como aconsejó  la Organización Mundial de la Salud (OMS), los internos deben ser evaluados para identificar tendencias suicidas o desórdenes mentales. Aquellos  que presenten dichos cuadros médicos deberían ser derivados a centros especializados u ofrecerles tratamiento psicológico o psiquiátrico. 

 Rivera contó el caso de una mujer que les dijo que prefería que su hijo, quien tenía serios desórdenes mentales, permanezca en prisión, porque ella no tenía para pagar un tratamiento y el muchacho quedaría en peores condiciones si estuviera en las calles.

 El especialista añadió que si las autoridades no toman cartas en el asunto los centros penitenciarios continuarán siendo “una fábrica de enfermos mentales”, pues las condiciones actuales en lugar de favorecer la reinserción empujan a los reclusos a extremos que en muchos casos llegan a lo inhumano. 

Por otro lado, también se recomendó al Ejecutivo sistematizar y publicar información referente a la salud de los internos.

Dentro de la prisión

  • Comparación  En Brasil el promedio de suicidios por cada 100 mil internos es de 19,2; en Argentina de 85,8; en Chile 41,2; en Colombia 15,1; en Ecuador 16,3; en Paraguay 20,4; en Perú 8; en Uruguay 80,6 y en Bolivia 441.  
  • A prisión  Bolivia tiene la tasa de encarcelamiento más baja en la región: 102 personas encarceladas por cada 100 mil. Brasil tiene la más alta: son  332 privados de libertad por cada 100 mil personas. 
  • Género  Se registraron 1.324 suicidios durante el periodo 2000 -2017 en los 10 países analizados. De 1.307 suicidios, el 94% fueron hombres y sólo el 6% fueron mujeres.

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